Monthly Archive for febrero, 2012

Rabietas

El bipartidismo que define a la Liga Española de fútbol desde hace casi una década ha propiciado la creación de una serie de fantasmas que inevitablemente se asocian a los dos clubes referencia de este país. Madrid y Barcelona han sido núcleos generadores de suspicacias, polémicas y acusaciones que no hacen otra cosa que desprestigiar a quien las grita, las fomenta y/o las aplaude.

El poder mediático ha pasado de ejercer de escudo de protección a constituirse como una poderosa arma de destrucción masiva que pretende asolar cualquier intento de crítica hacia el equipo afín a su línea editorial. Los cuatro diarios referencia del deporte en España han contribuido a dar eco  a las malas artes de algunos de los profesionales que trabajan para Real Madrid y Barcelona., o incluso a ser padres fundadores de algunas de ellas. Desde el Villarato hasta el Centralismo o la Central Lechera, hemos asistido a una serie de invencciones caprichosas destinadas a alimentar un debate, el arbitral, que nunca va en contra de ambos contendientes. Más bien todo lo contrario.

Tras la última jornada de Liga, desde Barcelona se nos está intentando inculcar la teoría de ‘El Campeonato Decidido’. Desde Guardiola y su risa al comentar que “no vamos a ganarlo” hasta su vicepresidente Villarrubí que señaló que “no se dan en la Liga las condiciones objetivas ni normales para que gane el mejor”, comprobamos atónitos cómo 10 puntos de ventaja aún no son duficientes para que se asuma, de una vez por todas, que en esta campaña, tras tres temporadas en las que sí fue así, el equipo más regular no juega en Cataluña. Al estilo Villarato de los últimos años pero en sentido contrario. En esta ocasión, más discreto, pero igual de irónico, Pep que Mourinho cuando afila el diente, pero no así el directivo. Cuestión de ciclos.

Es innegable que en Vallecas el Madrid salió beneficiado por el árbitro y que no mereció ganar el derbi. De la misma forma que lo es que, 3 horas después y a pocos kilómetros del humilde barrio madrileño, Pérez Lasa tampoco escatimó recursos para ‘ayudar’ a los azulgranas a salir victoriosos del Calderón. Resulta inútil mencionar siquiera las jugadas clave de ambos envites. Todos las conocemos ya. Como sabemos también que lo que se llevó a cabo el pasado domingo, esto es, el ‘indulto’colectivo a Madrid y Barcelona, es lo que se viene produciendo año sí otro también con menor o mayor frecuencia. Y que pese a ello, y a las rabietas que se vociferan en ambas ciudades, siempre ha ganado el que más se lo merecía. Así volverá a pasar este año, sea cual sea el resultado final.

P:D. Lo que cuesta no es saber perder, la mayoría de los equipos de esta Liga saben hacerlo porque es su día a día, dadas las enormes diferencias que existen entre unos y otros. El esfuerzo se debe de hacer cuando uno está habituado a ganarlo todo y de repente se gana, sí, pero menos. Ahí caemos en la cuenta de quién está hecho también para las duras y no solo para las maduras.

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El All Star de los mojitos

Lionel Hollins, ex campeón de la NBA como jugador y ahora entrenador de Marc Gasol en los Memphis Grizzlies, recomendó hace poco al español que durante su estancia en Orlando para la disputa del All Star aprovechara para tomarse un par de mojitos, ya que la ocasión lo merecía. Hollins, conocedor de la trascendencia que este partido generaba desde hace una década hacia atrás, hablaba en este tono distendido consciente también de que ahora el All Star se ha devaluado hacia la categoría de exhibicionismo gratuito.

En los años 80, el aficionado hambriento del mejor baloncesto del mundo esperaba a la cita de las estrellas para tener la ocasión de ver en un mismo equipo a Magic asistir a Alex English o a Bird jugando en las alas con Julius Erving. Abdul Jabbar, Worthy, McHale, Gilmore, Blackman, Moses Malone y un largo etcétera de jugadores inolvidables dignificaban este deporte con una arriesgada (por el cáracter amistoso del envite) competitividad y sin esconder un ápice de sus cualidades. Los duelos entre Oeste y Este, disparatados en anotación, se contemplaban con entusiasmo y admiración. En los años 90, estrellas cono el inigualable Michael Jordan, Karl Malone, Scottie Pipppen, Shaquille O’Neal o Hakeem Olajuwon prolongaron ese espíritu guerrero no exento de clase, sino más bien excedente en ella. Tim Duncan y Kobe Bryant, por citar algunos ejemplos de jugadores en activo, saben de que va esa historia. Pero Kobe, fruta madura ya, también ha sido testigo y puede que hasta padre fundador de la corriente ególatra que inunda los All Star desde un tiempo a esta parte.

Todo seguidor de la NBA conoce, entiende y alguno puede que comprenda, que el racimo de jugadores jóvenes que desembarcan en la Liga en los últimos años vive por y para ellos mismos. Se ha demostrado incluso cuando la competición exige lo mejor de ellos mismos en pos del éxito del equipo. No iba a ser menos, por tanto, cuando en febrero se reúnen todos ellos para hacer gala de sus habilidades. Desde el Draft de 2003, con la inmejorable promoción de Carmelo, Lebron, Wade o Bosh, se ha venido fomentando, y respaldando por varios sectores mediáticos estadounidenses, que el espectáculo es lo único que vende y garantiza audiencias. Pero no caen en la cuenta, o si lo hacen prefieren obviarlo, de que se trata de un show carente de emoción, vacío e inane, que no llega al espectador porque éste es consciente de la mentira que se desarrolla ante sus ojos. No hablamos ya de falta de actitud defensiva, que siempre la ha habido en estos choques y en consecuencia no es exigible. Ni de que los brincos, mates, tapones y asistencias con las que nos ‘deleitan’ no sean atractivos. De hecho la mayoría de esos elementos atléticos eran impensables hasta que Jordan apareció en escena. Tampoco de que no haya elementos de calidad, que los hay, y muchos. Nos referimos a una falta de tensión y de profesionalismo que raya el insulto hacia el aficionado, que se ha molestado, con sus votos, en otorgar a 10 elegidos el privilegio de contar con una participación All Star en su currículum. Porque eso sí, ese reconocimiento continúa tan en alza como cuando Bird, Jordan y Magic estaban en activo. Aunque en la actualidad no se les honre como ellos hacían cada mes de febrero.

El pasotismo trasladado a una cita megalómana como el All Star supone el colmo de la vanidad. Esta es una característica que ninguno de los tres ‘dioses’ mencionados anteriormente ejercía de forma arbitraria. Durant, Westrbrook o la ‘clase’ de 2003, amén de otros muchos, la portan como bandera. Esta es una de las razones por la que la comparación entre los cracks de antaño y los actuales no resiste ni el primer asalto. Eran otros tiempos. Eran otros partidos de las estrellas. No había mojitos que ofrecer. Y si los había uno se callaba, se los bebía y salía a jugar. Hoy nos conformaríamos con esto último.

Quintetos All Star 2012:

Conferencia Este:  Derrick Rose (Bulls), Dwyane Wade (Heat), Lebron James (Heat), Carmelo Anthony (Knicks) y Dwight Howard (Magic).
Conferencia Oeste:  Chris Paul (Clippers), Kobe Bryant (Lakers), Kevin Durant (Thunder), Blake Griffin (Clippers) y Andrew Bynum (Lakers).

Suplentes:

Conferencia Este:  Deron Williams, Luol Deng, Paul Pierce, Andre Iguodala, Rajon Rondon, Chirs Bosh, Roy Hibbert

Conferencia Oeste: Tony Parker, Steve Nash, Rusell Westbrook, Dirk Nowitzki,  Kevin Love, LaMarcus Aldridge,  Marc Gasol

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El caso Pau

Quien se confiese habitual seguidor de la NBA, y en general del deporte profesional americano, conoce que el negocio es radicalmente distinto al que se estila en Europa. El mercado de traspasos funciona de manera peculiar, que aquí resultaría del todo inviable: los jugadores no son dueños de su destino, más bien son meras mercancías que un día cualquiera, sin previo aviso, tendrían que hacer las maletas para trasladarse de Los Angeles a Chicago ya le guste o no.

Puede ser el caso de Pau Gasol. Desde pretemporada se viene especulando con que el de Sant Boi abandonará los Lakers. En más de una ocasión su traspaso pareció ser una realidad. Tras dos meses de divagaciones, es evidente que su destino está cada vez más lejos de California. Varias son las franquicias que apuestan por su llegada: dede Chicago hasta Orlando, pasando por Houston o Boston. Se espera al mejor postor.

No debemos soprendernos, pues, dadas las reglas establecidas, que Pau no tenga ni voz ni voto sobre su futuro profesional. Ha pasado así siempre, sucederá con el español, y seguirá ocurriendo con todo aquel que forme parte del ‘circo’. Por tanto, considerar que Gasol está siendo maltratado por su actual equipo es una osadía. Desde luego que a ningún deportista le puede gustar no conocer qué va a ser de él. Y saltar al parquet bajo esa prolongada incertidumbre es poco menos que nocivo. Pero hasta ahí. Pau Gasol, con sus 18.714.150 dólares este año, es el séptimo jugador que más cobra de la NBA, por lo que no cabe más ternura con él que la necesaria, que se traduce en la empatía que cualquiera pudiéramos sentir. Obviando comparación de sueldos, claro está. Se le ha mimado lo suficiente como para no compadecerle.

Los deportistas de élite en determinadas disciplinas, como es el caso del baloncesto estadounidense, son unos privilegiados dados los contratos que pueden llegar a firmar sin ni siquiera hacer gala de cualidades avanzadas. Pau Gasol puede que se haya ganado a pulso su salario. Eso es discutible. Sus admiradores le atribuyen el éxito reciente a los Lakers y recuerdan sus títulos con España y sus participaciones en All Star como méritos indiscutibles. Sus detractores, en cambio, le recriminan una indolencia habitual que le ha impedido acaparar más galones, fama y gloria de las que ostenta. Cuando Pau desembarcó en EE.UU no todos pronosticaron que iba a cuajar una gran carrera allí. Ahora se aproximan curvas, Es consciente de ello: “Esta es la realidad del negocio, estoy tratando que no me afecte”, ha declarado. Pero no es verdad. Debe de estar distraído. Es humano, pese a que su sueldo no lo sea. Y dado que estaba sobreaviso, no nos lamentemos, que hay muchas más cosas por las que llorar. Pau seguirá viviendo igual de bien. Solo que en otra ciudad.

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Qué bueno que por fin viniste, Jara

Ha costado un tiempo, desde luego. Más del que a alguno le hubiera gustado, incluido, claro está, al propio jugador. Han sido cinco meses de larga travesía sin atisbar puerto, perdido en la inmensidad del oceáno. Pero al fin, Jara llegó a tierra. Y esperemos que para quedarse.

Que Abel ha revolucionado al Granada lo saben hasta los menos duchos en materia futbolística. Desde el aspecto táctico hasta la motivación, los jugadores se sienten otros y así lo reflejan sobre el verde. El funcionamiento colectivo es radicalmente distinto al ofrecido cuando Fabri se sentaba en el banquillo rojiblanco. Pero, además, el rendimiento individual, analizando hombre por hombre, ha sobrepasado todas las expectativas que se crearon con la llegada del nuevo míster. Íñigo ha mutado en consumado goleador, Mikel Rico ejerce de ‘todocampista’ total e Ighalo conoce mejor sus funciones, las cuáles ejecuta con solvencia. Son los ejemplos más reseñables de esta notoria mejoría. Aunque la palma se la lleva Jara.

El argentino, ubicado en la banda iquierda, se siente más cómodo que en el ala contraria. Se muestra más agresivo, contundente y desequilibrante. Es un nervio. Se ofrece, presiona y es solidario. Juega más cerca del área y, por consiguiente, aumenta el peligro que crea de cara a portería. Y encima ya ha perdido su virginidad goleadora en España. Y de qúe manera. Su tanto ante la Real Sociedad confirma que estamos ante un jugador de calidad, que puede y debe ser decisivo en Granada. Eso sí, le ha costado salir del caparazón. Esperemos que no vuelva a meterse en él. Este equipo le necesita,
tanto como al que más. Vamos recuperando efectivos para la causa. Solo faltaría ya que Benítez volviese a parece en algo a un jugador de fútbol.

Competición de competiciones

No es la más regular porque se comprime en cuatro días frenéticos y sin apenas descanso. No es la más justa ya que el estado de forma en el que se llega a Febrero puede determinar la duración del recorrido de un equipo y el jugártelo a una carta en cada envite provoca más tensión y nerviosismo de lo habitual. Pero, en cambio, sí que es la más apasionante, vibrante y eléctrica competición deportiva de cuantas se llevan a cabo en nuestro país. Se trata, amigos y amigas, de la Copa del Rey de baloncesto, que comienza este jueves en Barcelona.

Regal Barcelona, Real Madrid, Caja Laboral, Unicaja, Banca Cívica de Sevilla, Fuenlabrada, Lucentum Alicante y Lagún Aro lucharán por alzarse con el segundo trofeo de la temporada. Todas las miradas se dirigen hacia los anfitriones, hacia el rey de copas. Navarro será el encargado de tratar de cumplir la gran mayoría de los pronósticos, que sitúan al Barcelona como claro candidato al título. Real Madrid, Caja Laboral y Unicaja, sumidos en un temporal de irregularidad, tratarán de impedirlo. Para ello los cuatro deberán eliminar antes a las ‘cenicientas’ de este año, que se han ganado a pulso su oportunidad: Lucentum, Fuenlabrada y Lagún Aro, equipos modestos que han dejado fuera de la cita copera a transatlánticos como Bilbao y Valencia. Y al Banca Cívica, que no forma parte ni de un grupo ni de otro, pero que acude también con la intención de protagonizar una de las sorpresas de este año.

Todo está preparado, amantes del basket. Poco vale elucubrar más sobre las opciones de unos y de otros o sobre quien es más favorito. La Copa del Rey es una competición que no está diseñada para análisis profundos. Más bien al contrario: la chispa, el instante, el estado ‘on fire’ de un jugador determinado es lo que condiciona cada choque. Pura dinamita para el espectador, adrenalina para el forofo. No se lo pierdan. Recuerden: lo bueno si breve, dos veces bueno.

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La infalibilidad de Guardiola

Pocos entrenadores han tenido una influencia en el fútbol como él. Menos aún son los que han perfeccionado una inconfundible forma de jugar. Casi ninguno ha defendido ese estilo como primer y único fundamento para lograr el éxito. Y en sus inicios en los banquillos nadie ha conocido la gloria en tantas ocasiones. Pep Guardiola se ha ganado a pulso un crédito como técnico que puede que nunca se agote. Su excelente trayectoria desde que se hizo cargo del Barcelona lo avala y lo distingue como un fuera de serie, como un elemento más allá de lo común. Pero es humano. Y los humanos no son infalibles, pese a que Pío IX en una ocasión se reservase esa virtud para los sumos pontífices. No es el caso.

Ante Osasuna, Guardiola dispuso sobre el campo un equipo sin Xavi, Iniesta y Cesc, presisamente el día en el que se jugaba casi todas sus opciones de revalidar el título de Liga. La cosa le salió rana. No es la primera ocasión que Pep decide arriesgar: lo ha hecho anteriormente pero siempre gozó del comodín de Messi, quien salió al rescate cuando más se le necesitaba. En Pamplona, el cansancio volvió a hacer mella en el argentino, quien reclama a gritos dosis de descanso. Pero el elegido para calentar banquillo no fue él y sufrió en sus carnes verse desasistido de sus tres escuderos, tres campeones del mundo que ‘deben’ formar parte de envites tan trascendentales. El Bayer Leverkusen, próximo rival en Champions, no merece tanta precaución. Lo normal es que la eliminatoria, con o sin ellos, quede sentenciada en Alemania. En El Reyno de Navarra no había espacio para las rotaciones. Era un ahora o el año que viene. Y, dada la victoria posterior del Madrid, será lo segundo.

Desde la prensa afín al Camp Nou se pudo escuchar que la alineación de Pep el sábado pasado fue “impoluta”, ya que la defensa al completo era la titular, Messi estaba en el once y los canteranos (Sergi Roberto, Thiago y luego Cuenca y Tello), son de plena confianza. Nadie lo pone en duda. Pero hay momentos y momentos. El de Pamplona estaba encomendado a jugadores consagrados. En las ediciones impresas de ‘Sport’ y ‘Mundo Deportivo’, ya con más tiempo para la reflexión, sí se señaló a Guardiola como culpable, tanto por los jugadores que reservó como por su falta de tacto para motivar a los que sí saltaron al campo. Incluso se criticó que el técnico se dirigiera al cuarto árbitro tras la anulación del tanto que hubiera supuesto el empate a tres. Pero es que Pep no es perfecto, insisto. Se ha ganado todo el derecho del mundo a equivocarse. Puede que al verse tan lejos del Madrid en la tabla ahora incurra en más errores. Es normal. Pasa muy a menudo. Incluso a quien mea colonia.

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Una oportunidad de oro

Todos los seguidores rojiblancos confiamos en que la visita del Granada CF al Madrigal sea la primera de muchas en Primera División. En este punto, podemos considerar también que la del domingo es una excelente ocasión para volver de Villarreal con los tres puntos en el bolsillo. Se enfrentan dos equipos que tratan de alejarse del descenso lo más rápidamente posible, pero con una diferencia: los de Castellón ni siquiera imaginaban encontrarse en semejante situación una vez comenzada la segunda vuelta de la competición, mientras que los de Abel asumieron desde inicio de campaña que la zona media-baja de la tabla sería su hábitat natural. Por mucho que echando un vistazo hacia arriba en la clasificación se divisen puestos europeos a corta distancia.

Cierto es que el Villarreal no recibe al Granada en las mismas condiciones, de juego y de ánimo, que cuando le rindió visita allá por septiembre. El equipo amarillo, entonces dirigido por Juan Carlos Garrido, nunca acabó de alcanzar el nivel exhibido en la temporada anterior y sus devaneos europeos lo descentraron en ámbitos domésticos. Ahora, con Molina en los mandos, el plantel ha redescubierto la fórmula del éxito y toda esa confianza que había olvidado. Borja Valero vuelve a ser el referente por el que se destila todo el caudal ofensivo del Submarino y Senna ha recuperado los galones que había perdido en el mediocampo. Pero en el Madrigal el técnico valenciano deberá recomponer un once titular mermado por las bajas. Si bien Competición ha retirado la quinta amarilla a Oriol, Gonzalo Rodríguez sigue causando baja, por lo que es más que probable la inclusión en la defensa de Zapata, jugador que hábilmente ‘colocó’ Pina por tierras levantinas procedente de Udinese. Sería una excelente noticia para el Granada. Bruno, imprescindible como acompañante de Senna, tampoco será de la partida. Ausencia imposible de compensar. Arriba, con Rossi lesionado, la responsabilidad puede caer en el canterano Joselu o en Marco Ruben, muy lejos ambos de la calidad tanto del italiano como de Nílmar.

Si el Villarreal no se parece en nada al de la primera vuelta, el Granada no le anda a la zaga. Ha dejado de ser ese conjunto rácano, previsible y en compás de espera. Ahora busca al rival, va al choque y genera multitud de ocasiones. Ighalo está en estado de gracia y solo falta que desde las bandas se le asista como es debido. Henrique ha venido a sumar y si Martins decide inmiscuirse en la elaboración, Abel dispone de un arsenal más que suficiente para plantar cara al Submarino. Además, Julio César, por el momento, está supliendo con garantías a Roberto. Pero no hay que fiarse. A Cornellá también se viajó para jugar ante un Espanyol que carecía de todos los delanteros centros de los que disponía y se vino de Barcelona escaldado, goleado y con la sentencia de ejecución de Fabri en la chaqueta de Pina. Eran otros tiempos. Motivos hay para que, esta vez sí, el Mediterráneo nos otorgue lo que vamos a buscar.

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Guiñoles vs Iconos

El humor es parte imprescindible de la vida. Muchas de las circunstancias que nos rodean se hacen más llevaderas si tratamos de adornarlas con una sonrisa. Algunos, por nuestra forma de ser, casi exigimos que nuestro círculo de amistades sea capaz de hacernos reír cuando peor lo pasamos o en aquellas ocasiones que nos reunimos para pasarlo bien. Es natural. Como también lo es que desde los medios de comunicación se invite a tratar los temas de actualidad desde una perspectiva jocosa. Una opinión vertida desde cualquier tribuna se hace más digerible si se caracteriza por si ingenio, independientemente de si se comparte o no ese punto de vista. Pero no siempre se  consigue el efecto pretendido, que es el de ser irónico, ya que algunos son incapaces de distinguir entre objetividad y subjetividad y a otros la naturaleza no les ha encauzado por el camino de la sátira.

Muchos programas de humor, tanto en radio como en televisión, tienen que convivir con las críticas que provienen de quienes consideran que la risa tiene sus momentos, aislados eso sí. En Francia existe un espacio para la distensión como en su momento lo tuvimos aquí, ‘Los Guiñoles’ que emite Canal +. En los últimos días se ha suscitado una creciente polémica con motivo de algunos ‘sketches’ en los que se veía a deportistas ilustres de nuestro país manifestando, de diversas formas y estilos, ser unos dopados. En un primer momento, y a raíz de la sanción a Contador, se entendió como un posible ajuste de cuentas entre la prensa gala y el de Pinto, a quien siempre han tenido entre ceja y ceja. Aunque ya habían desprestigiado antes a Nadal. Eso sí, posteriormente aprovecharon la repercusión de su iniciativa, y la consiguiente marea levantada en España, para ahondar en su propósito.

El propio Nadal, Gasol y Casillas han sido representados jeringuilla en mano, situación en la que, de eso estoy seguro, a nadie le gustaría verse reflejado. La parodia de un profesional, de su forma de ser o de actuar, es el ABC de Los Guiñoles. Aquí lo pudimos ver. Criticar el modo en que ejercen su profesión determinados personajes relevantes y sacarle punta a algunos errores que hayan podido cometer forma parte del show. Otra cosa muy diferente es la de atacar a un profesional yendo más allá de lo legal. No creo que a ninguno de nosotros nos agradase observar cómo alguien sostiene que para llegar a ser lo que somos, que para hacer carrera en nuestra profesión, sea ésta de la naturaleza que sea, hemos recurrido a algún tipo de favor, enchufe o sustancia prohibida.

Ya no insinuar, sino asegurar, que un deportista se ha dopado automáticamente significa que lo conviertes en un criminal. Tratamos con el peor fantasma de ese mundo. Es una acusación grave que, de ninguna de las maneras, se encuadra en los parámetros de lo cómico. Ahora asistimos a una lucha desigual: la de unos moñigotes contra iconos mundiales, no solo españoles. El enfrentamiento entre unos cobardes que se escudan en cartón piedra para tratar de culpar a unas cuantas personas sin aportar la menor prueba. No creo que se trate de chovinismo, ni que se aproxime siquiera a una envidia mal administrada como se ha podido leer y escuchar. Se ha querido hacer el gracioso y se ha perdido la compostura. El humor queda muy lejos de hechos así. La calumnia es lo que más se acerca y los Tribunales debería ser su más inmediato destino.

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Busquets ya le ha visto la orejas al lobo

Érase una vez un niño pastor que le gustaba burlarse de sus vecinos del pueblo. Gritaba “¡el lobo, el lobo!”, para que creyeran que estaba en peligro y acudieran a su posición. Y así lo hicieron en varias ocasiones. Hasta que aquella vez que sí que le vio las orejas al animal, nadie acudió a su rescate. Lo recuerdan bien, es un cuento popular que nos han enseñado a casi todos desde pequeños. Ahora tenemos una nueva versión de aquel pastor mentiroso, a quien parece que sus padres nunca le hablaron de esa historia.

Busquets se ha convertido en el embustero por definición sobre un campo de fútbol. Tan importante es para su equipo como perjudicial con su comportamiento. Se ha convertido en habitual observar como finge ya no entradas de los rivales, sino agresiones que incluso acaban con la expulsión de algún contrario. Pasó en la semifinales de la Copa de Europa de 2010 cuando el Inter de Mourinho se quedó con diez tras la roja mostrada a Motta, previa simulación del canterano azulgrana, que incluso, a pesar del insoportable dolor que le invadía, se atrevió a mirar entre sus manos para ver el resultado de su ‘obra’. Ocurrió de nuevo en el último clásico, donde fingió haber recibido un codazo de Ramos, quien enfiló por ello el camino de los vestuarios.

Son algunos de los ejemplos, de los muchos que hay, de las dotes teatrales de Busquets, que a lo largo de su carrera ya nos ha dejado varias perlas. El mediocentro español no solo engaña sobre el verde, sino también fuera del mismo, tal y como sucedió cuando llamó “mono” a Marcelo y luego negó haberlo dicho. Pero su especialidad es la sobreactuación, al más puro estilo del actual Al Pacino. Quien finge una agresión es tan delincuente como quien la comete, en tanto que con su modo de proceder, está no ya sugiriendo, sino asegurando que alguien ha obrado fuera de la legalidad. Por tanto, la sanción para el que estafa debería reflejar el mismo contenido y alcanzar la misma cantidad que para un pendenciero. Aunque esto no es Inglaterra, y los Comités deportivos no se atreven a entrar en materia. Es la inoperancia hecha organismo.

Pero el bueno de ‘Busi’ le vio las orejas al lobo el pasado sábado, en el choque ante la Real. A los cinco minutos de saltar al campo sufrió “una herida inciso-contusa” en la rodilla derecha, como después se apresuraría a confirmar un parte del club. Las imágenes, en cambio, presagiaban algo peor. Un hueso que se asoma y dolor y desesperación en el ’16′ del Barcelona. Cesc y Guardiola con las manos a la cabeza. Esta vez “sí que sí”, parecían reflejar. Tensión. Espera. Angustia.  ”Si Busquets está así es porque de verdad está pasándolo mal”, pensarían. Y seguro que así fue. ¡Vaya susto!, tituló el ‘Sport’ al día siguiente. Pues sí. Dado que ya ha vivido la experiencia que significa la angustia de una posible (y grave) lesión, Busquets debería reflexionar sobre lo que ha venido perpetrando contra sus rivales y cambiar ‘el chip’. Por su bien y por el fútbol.

P.D: Guardiola y Cesc ya respiran tranquilos y se han quitado las manos de la cabeza. Como todo hacía indicar tras el choque de Liga, Busquets podría ser de la partida ante el Valencia en Copa. Otro prodigio de los servicios médicos del Barcelona.

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Y ahora, ¿qué hacemos con Geijo?

Dos partidos de Abel dirigiendo al Granada y cero minutos jugados. Ese es el bagaje de Alex Geijo desde la llegada del nuevo míster. En medio, insistentes rumores de traspaso al Deportivo de la Coruña. La situación no pinta nada bien para el ariete hispano-suizo, que ya venía siendo observado con lupa desde el inicio del curso. Una lesión (la del hombro) mal curada y un pobre bagaje goleador, un tanto en Primera, le situaban en entredicho. Numerosas ocasiones de gol desperdiciadas, algunas de ellas un tanto vergonzosas, incrementaron el ‘run run’ de la afición. Ahora, la llegada da Henrique Almeida para reforzar el ataque le ha dado la puntilla.

Pocos esperaban que en la máxima categoría, Geijo no prolongase su estado de gracia ante portería. Cierto es que la exigencia es mayor, los rivales de más empaque y las defensas menos permisivas. Pero la merma es significativa, sino sangrante. De los 24 goles en Segunda, al conseguido este año, en el Pizjuán, tras siete partidos disputados. Los más críticos argumentan que los precedentes del delantero rojiblanco en Primera no eran los más esperanzadores: en la campaña 2007/2008, con el Levante, anotó 5 tantos en 32 choques. Y en la 2009/2010, ya en el Racing de Santander, registró uno en 19 partidos. Motivos de peso para coindicir con los que no lo consideran un ariete del máximo nivel. Por ahora, la razón es suya.

Y no tiene pinta de cambiar de manos. Ante el Málaga se quedó fuera de la convocatoria, una vez que Henrique le reemplazó en el banquillo. Además, Ighalo disfruta de su mejor versión desde que llegó a Granada, por lo que el puesto de ’9′ único que Abel dispone sobre el campo le pertenece de momento. Si el brasileño tiene que esperar su mejor oportunidad, Geijo puede ir olvidándose de entrar en los planes del técnico toledano. Por lo menos, así se lo ha hecho saber desde que ha llegado. Su estancia en la ciudad parece que tiene fecha de caducidad para el próximo verano. Eso sí, dado que medio ascenso a Primera, sino más, le pertenece, el apoyo de la grada nunca le abandonará, una grada en la que parece que va a pasar mucho tiempo.

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