Todos los seguidores rojiblancos confiamos en que la visita del Granada CF al Madrigal sea la primera de muchas en Primera División. En este punto, podemos considerar también que la del domingo es una excelente ocasión para volver de Villarreal con los tres puntos en el bolsillo. Se enfrentan dos equipos que tratan de alejarse del descenso lo más rápidamente posible, pero con una diferencia: los de Castellón ni siquiera imaginaban encontrarse en semejante situación una vez comenzada la segunda vuelta de la competición, mientras que los de Abel asumieron desde inicio de campaña que la zona media-baja de la tabla sería su hábitat natural. Por mucho que echando un vistazo hacia arriba en la clasificación se divisen puestos europeos a corta distancia.
Cierto es que el Villarreal no recibe al Granada en las mismas condiciones, de juego y de ánimo, que cuando le rindió visita allá por septiembre. El equipo amarillo, entonces dirigido por Juan Carlos Garrido, nunca acabó de alcanzar el nivel exhibido en la temporada anterior y sus devaneos europeos lo descentraron en ámbitos domésticos. Ahora, con Molina en los mandos, el plantel ha redescubierto la fórmula del éxito y toda esa confianza que había olvidado. Borja Valero vuelve a ser el referente por el que se destila todo el caudal ofensivo del Submarino y Senna ha recuperado los galones que había perdido en el mediocampo. Pero en el Madrigal el técnico valenciano deberá recomponer un once titular mermado por las bajas. Si bien Competición ha retirado la quinta amarilla a Oriol, Gonzalo Rodríguez sigue causando baja, por lo que es más que probable la inclusión en la defensa de Zapata, jugador que hábilmente ‘colocó’ Pina por tierras levantinas procedente de Udinese. Sería una excelente noticia para el Granada. Bruno, imprescindible como acompañante de Senna, tampoco será de la partida. Ausencia imposible de compensar. Arriba, con Rossi lesionado, la responsabilidad puede caer en el canterano Joselu o en Marco Ruben, muy lejos ambos de la calidad tanto del italiano como de Nílmar.
Si el Villarreal no se parece en nada al de la primera vuelta, el Granada no le anda a la zaga. Ha dejado de ser ese conjunto rácano, previsible y en compás de espera. Ahora busca al rival, va al choque y genera multitud de ocasiones. Ighalo está en estado de gracia y solo falta que desde las bandas se le asista como es debido. Henrique ha venido a sumar y si Martins decide inmiscuirse en la elaboración, Abel dispone de un arsenal más que suficiente para plantar cara al Submarino. Además, Julio César, por el momento, está supliendo con garantías a Roberto. Pero no hay que fiarse. A Cornellá también se viajó para jugar ante un Espanyol que carecía de todos los delanteros centros de los que disponía y se vino de Barcelona escaldado, goleado y con la sentencia de ejecución de Fabri en la chaqueta de Pina. Eran otros tiempos. Motivos hay para que, esta vez sí, el Mediterráneo nos otorgue lo que vamos a buscar.
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<> Totalmente. Y además así lo trasmite en sus declaraciones que es lo bueno. Por cierto, el entrenador anterior del Villarreal cuando vino a Los Cármenes era JUAN CARLOS Garrido,jeje.