Seis millones

Los números son precisos, pero a la vez manipulables y engañosos. Hemos alcanzado los seis millones de parados. Parece un número, se queda ahí. Algunos dirán que es una cifra; otros, que es un escándalo; algunos se echarán las manos a los bolsillos llenos de papeles viejos e inservibles, de caramelos chupados y envueltos de nuevo, de pañuelos arrugados, de palillos de los dientes. Cada cual interpretará la situación en función de sus intereses, otros no la interpretarán, la padecerán, pues la realidad es que cada noche seis millones de criaturas duermen en un sin vivir. Al despertar, su trabajo es buscar trabajo, sabiendo que quien debe ayudarle dice que hasta dentro de un año esto no cambiará. ¿Sabe el gobierno lo largo que es un año de miseria y sinvivir? La sociedad está en una crisis económica, laboral. Pero también de valores, desde el punto y hora en el que nadie considera esta situación como emergencia nacional y le da la vuelta a la tortilla, sencillamente priorizando la creación de empleo, olvidando la caridad y regresando a los derechos sociales. Se está haciendo al revés. Las instituciones públicas recortan servicios, cierran oficinas en horario vespertino, reducen plantillas y prohíben que se convoquen plazas de trabajo en las administraciones y servicios públicos. Disminuyen los salarios, aumentan las medidas recaudatorias… Están llevando al país a la indigencia, porque las empresas privadas tienen menos ingresos, despiden a más trabajadores, y se preparan para tiempos aún peores pagando sueldos miserables de dos euros por la hora de trabajo. Merkel, que se ha convertido en nuestra presidenta, comienza a perder elecciones en Alemania. Sus paisanos parece que se la quieren quitar de en medio. En realidad, nosotros deberíamos también votar allí, pues es nuestro futuro el que se está votando. Aquí los sobres del tesorero del PP, cuya incidencia en los medios ha bajado considerablemente en los últimos días, parecen ya pasar a segundo orden, y es que el hambre comienza a ser una realidad. Ahora, en el contraataque se busca mujer columnista del PSOE. Siguen equivocándose, el humo solo esconde y tizna, no mejora ni erradica, y nuestra clase política parece que aún no se ha dado cuenta de que están pasando de estar tiznada a estar achicharrada, y la gente está dejando de creer en ella. Y sin embargo, es imprescindible, a pesar de todo. Un país sin líderes democráticos es un país llamado a su catástrofe.

1 Comentario

  1. “Si los desempleados fueran una país, sería el sexto más poblado del mundo”, dice un titular en un diario de mi ciudad, hoy. El problema es global. Infortunadamente, a los países latinoamericanos les toca abrir sus fronteras a los capitales extrajeros para que los países más ricos sobrelleven su crisis. Y todo esto pasa, y los pueblos soportan, y los gobernantes guardan silencio o mienten. Y desde este otro Sur, gritamos: !Latinoamérica resiste!

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