En los terrenos de la estación

¿Acaso no habrá forma de que esta ciudad funcione por los cauces de la sensatez y el progreso? A alguien se le ocurrió sacar la estación de tren de su actual ubicación, un espacio ideal para que llegue el AVE, que esa es otra, a saber cuándo y de qué manera llegará. El alcalde se ha empeñado en montar una galería de túneles, tipo Nueva York para  llevar el tren a las afueras de la ciudad, para después, con unas cintas móviles, acercar a los pasajeros hasta la parada del metro más próxima, unos trescientos metros. Un rosario de disparates que solo vendrán a beneficiar a quienes estén relamiéndose por el pelotazo que van a dar en los terrenos que quedarán libres en el actual emplazamiento de la estación. A nadie beneficia, salvo a estos que acechan, esta movida de este alcalde que con estas actuaciones, incluidos sus enfrentamientos de esta semana con las asociaciones de vecinos que no están de acuerdo con él, muestra signos de entender la ciudad como algo privado. ¿Por qué no muestra a la par lo previsto para estos terrenos que quedarían libres en el centro? Por si no se le ocurre nada a Torres Hurtado, le sugiero que se dediquen, si es que al final consigue llevar a cabo la barbaridad de llevarse la estación de ahí, a construir, un centro de educación infantil de primer ciclo,  un colegio de educación infantil y primaria, un instituto con bachilleratos y diversos ciclos formativos, un centro de la universidad en el que se sitúen unas dependencias de ventanilla única universitaria, un centro de día para la tercera edad, y un museo interactivo con la historia de la ciudad de Granada. Todo ello enclavado en el interior de un parque de arboleda y zonas deportivas que acoja estas instalaciones, todas públicas, por supuesto, y un máximo de dos plantas de elevación sobre el terreno. Ni un solo ladrillo privado, ni un solo piso en venta, ni una sola zona comercial más allá de una galería de comercios que respetaran el entorno paisajístico y las vistas de la ciudad. Tal vez así a algunos se les quitarían las ganas de cambiar la estación de ubicación, porque desaparecerían los posibles intereses ocultos que el capital puede tener sobre la zona. Y a lo mejor nuestro alcalde dejaba de enfrentarse con los otros representantes ciudadanos, que también lo son, aunque no tengan ni su sueldo, ni su despacho, ni sus prebendas, viviendo cada uno en el barrio al que representan, como tiene que ser, y defendiendo lo mejor para esta ciudad en los próximos cien años, porque Granada seguirá después de que Torres Hurtado deje la alcaldía, aunque no sepamos muy bien cómo quedará para quienes vengan después, que serán muchos y espero que muchas.

1 Comentario

  1. Que algún dios escuche tus propuestas, Juan, si es que todavía queda alguno, que no esté al servicio del gran capital financiero. Porque para defender ese patrimonio cultural que es Granada, se necesita algo más que la ayuda de los dioses, un pueblo con líderes como ese indio que has mencionado arriba: Evo Morales.

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