Fin

Agosto se acaba, y con él el tiempo de la política relajada, de la contemplativa, de la del y tú más, de la política absurda e irresponsable que se está cobrando tantos millares de víctimas en este país, gentes de todas las edades, pero de las mismas condiciones sociales, personas de sólida formación pero sin ninguna opción. Es hora de que se marchen aquellos que fueron puestos ahí para resolver, para hacer avanzar, para ilusionar. Han fracasado. Es el momento de que se diluyan antes del idus de septiembre, como muy tarde. Ya ha pasado la hora de buscar culpables pasados, de hacer leña de otros árboles caídos, de mirar hacia otro lado, de hacerse el gallego en las respuestas, de ironizar absurdamente mientras la gente está como está. Es el momento de parar, de limpiar la nave, de recargar las bodegas de esperanzas, de proyectos, de poner pie en la pared de los alemanes, de los holandeses y de aquellos españoles que se dan golpes en sus pechos vanagloriándose de lo que dicen ser, pero que en realidad serían igual en cualquier sitio del mundo donde hubiese para recoger. Este país no puede resistir mucho más en una situación tan dramática como la que ha crecido en nuestras calles, en nuestros pueblos. No podemos seguir empujando a los jóvenes hacia fuera mientras aquí no se atienden los servicios mínimos porque no hay personal contratado; no podemos seguir jubilando a gentes de experiencia contrastada y salud envidiable y edades lúcidas mientras nos obligan a hacer cada vez colas más largas o citas más alejadas; no podemos seguir resignándonos, o confiando en la caridad, porque la dignidad está por encima, y se mantiene con trabajo y salarios acordes al trabajo que se desarrolla. Y todos esos que justifican otros modos deben hacerse mirar sus manos, su conciencia y su cuenta bancaria. Ya está bien de hipocresías de baratillo. Septiembre debe limpiar si queremos que esto cambie, y quienes lo han de hacer lo saben, cosa distinta es que sus intereses y los de sus partidos estén por encima de los intereses de los ciudadanos que a base de impuestos les pagamos sus sueldos y las prebendas de las que siguen disfrutando. Algunos ya han comenzado a dar ejemplo. Que sigan los demás, y después que se unan para sacar al país y a su gente de esta miseria en la que estamos metidos. No hay otro camino, y si lo hay no es el que se desea. Consideren los políticos que los españoles ya somos adultos, no se nos trate pues como unos pobrecitos ingenuos a los que ellos pasan la mano por una espalda a modo de seres superiores que perdonan, consuelan y adoctrinan mientras la otra mano busca en bolsillos ajenos o simplemente la esconden.

1 Comentario

  1. ¿Limpiar?, la mugre lleva demasiado tiempo, esto es mierda retetiná como decía mi abuela.
    Como en los establos de Augías, habrá que desviar el curso de un río para arrastrar toda la podredumbre acumulada durante décadas. La limpieza debe ser profunda y desde dentro no están por la labor, son demasiados los privilegios que pierden.

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