Ladran, luego cabalgamos

Enero marcha rápido, casi tanto como la cabalgata de Reyes de este año o el hombre del tiempo de la Primera cuando llega a la predicción de Andalucía, que hasta en eso nos restan. El clima acompaña privándonos de la lluvia mientras las tardes se van alargando, y las gentes nos hemos echado a la calle en busca de las rebajas. El gobierno ha dicho que la crisis ha terminado y que debemos comprar para recuperarnos, y obedientes nosotros hemos llenado los comercios, si bien mirando más de lo que era habitual. Enero parece que vuelve a ser lo que siempre fue, un mes frío, seco y devorador de tarjetas de crédito, aunque quienes no se han visto afectados por la susodicha suelen pagar en efectivo y en billetes medianos, y si no que se lo pregunten a los comerciantes que han visto bajar sensiblemente el uso de las tarjetas en determinadas compras y compradores. Y es que el personal, con crisis o sin ella, necesita seguir calzando, y vistiéndose, y viviendo. Aunque estemos siendo maltratados por las circunstancias, que tienen nombres, apellidos y usan corbata, pero es necesario tomar un poco de aire, respirar, mirar hacia otro lado de vez en cuando que de todo quiere la viña en la que nos dan y nos quitan las uvas, y las rebajas vienen a suponer una ventana entornada, si no abierta, por la que las personas pueden asomarse y estrenar algo después de tantos meses estrechándose hasta límites insospechados. Psicológicamente pueden ser una liberación, eso sí, temporal y parcial, porque luego llegará febrero y las liquidaciones de los créditos, aunque cierto es que al ser un mes más corto la cosa parece que alivia, si además el tiempo acompaña, los días se alargan y el sol acaricia los cuerpos de forma agradable. Y en ciudades como la nuestra, con fuerte dependencia de los comercios, en los que trabajan miles de personas, ha llegado el momento de darle un empujón a la economía desde la economía misma. Ahora solo falta que no perdamos la cabeza, que los guardianes de la Plaza del Carmen no confundan las cosas y que hasta la ortografía brille por su limpieza, que no es de recibo esculpir como no se debe.

2014 puede, debe y será un buen año, solo nos hemos de poner a ello, cada cual desde su sitio, y hacerle sitio a los muchos que aún no lo tienen, aunque algunos no lo entiendan, yendo como van de listos por la vida. Y si ladran será porque cabalgamos.

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