Guitarra

La guitarra llora más allá de las tierras andaluzas, donde hoy se festeja un día que pretende ser de reconocimiento desde dentro de nuestros límites. Andalucía siempre rompió los límites, los geográficamente marcados. Siendo el territorio más joven, más recientemente surgido de la península, supo extender sus fronteras más allá de las ocho provincias que la forman. Como la música de Paco de Lucía, que suena por todo el mundo, los andaluces a lo largo de la historia hemos sabido estar en todos los espacios físicos, igual que hemos sabido acoger y hacer nuestros a quienes hasta aquí han llegado. Esa es una de las claves de la grandeza de esta tierra que busca la libertad por encima de las cadenas que el propio ser humano enreda a su alrededor. Andalucía está hoy en toda España, es mucho más que los ocho millones y medio que vemos cada día salir y ponerse el sol por sus horizontes; va más allá de los problemas que la acechan de manera casi genética, luchando por permanecer, pero también por crecer a partir de sí misma. Andalucía es sin duda la tierra más variada de Europa, étnica, geográfica, climática y culturalmente. Baste un simple repaso a sus particularidades para darse cuenta y confirmar lo que decimos; baste salir y ver, salir y conocer para apreciar aún más lo que aquí existe. Quien hasta ella llega queda cautivado, aunque tal vez quien en ella esté desde siempre sea incapaz de reconocer la esencia de este trozo de mundo en el que la gente forma parte de su paisaje, porque la calle, el clima, los espacios, el aire y la luz así lo permiten y atesoran. Los sones de la guitarra de Paco de Lucía suenan hoy enredados con los versos de Lorca y las imágenes de Picasso. El campesino contempla la luz escapando entre las hojas de los frutales, y las aguas corren entre los trinos de los pájaros que saltan de rama en rama. Las gentes de aquí siempre buscaron trabajo, incluso surcando los mares, y las vacas flacas siempre llegaron aquí antes. La distribución de la riqueza, de los bienes, de las posibilidades nunca fue acorde con la luz y el aire. Unas manos grandes se apoderaron de lo suyo y de lo ajeno, mientras otras manos debieron romper las tierras, las redes o los aires para sustentar a los suyos. El poder aquí siempre supo mantener una posición privilegiada, como ocurre con todos los poderes y todas partes, pero aquí más. Pero los terrones siempre fueron destripados. Vivimos malos tiempos para la mayoría, aunque la minoría no quiera verlo porque no le interesa, pero esta tierra siempre salió hacia delante, y ahora también lo hará, porque aquí se sabe luchar por lo propio, aunque haya quien se haya olvidado de que el sol sale cada día para todos, y cuando suena la música por los aires nadie puede tapar los oídos a los demás.

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