Los mundos de Yupi

Como corriente de agua subterránea, solo percibida cuando atrapa al nadador, algo se ha impuesto en la sociedad de las tecnologías, que es en la que ya, miremos hacia donde miremos, estamos inmersos. Los cambios producidos durante los últimos años están en el ADN de los jóvenes, son evidentes. Esto ya no es lo que era. Observemos actitudes por ejemplo en los adolescentes. Hasta hace poco, usted, padre o madre de un adolescente, controlaba más o menos su vida, con quién andaba, los tiempos dedicados a cada cosa, influencias…, sabiendo que en esa edad tan compleja todo era difícilmente accesible desde fuera. Ahora es imposible. Las tecnologías están en su vida de forma casi absoluta. Los móviles, con todo lo que llevan aparejado, lo mantiene conectado con el resto del mundo desde el rincón de su habitación, y hasta ahí llegan todos los fenómenos que usted antes podía percibir, y que ahora le pasan desapercibidos. De acuerdo que le puede quitar el aparato, pero ahí el conflicto se multiplicará por diez. Las normas pueden ponerse, consensuarse, imponerse y saltarse, y los castigos, disciplinas, temores… están creados antes de que apareciesen estas tecnologías, pero ahora la mayoría están ya desfasados. Y si falta el móvil se usará el ordenador, o la tableta. Y si no, le crearán la conciencia de que usted está marginando a su hijo del grupo, ese ente que todo lo controla.

Pero si no tiene cerca un adolescente, mire a su alrededor, cerca habrá alguien conectado, y tras esas conexiones lo que encontramos son unos cambios en modelos de vida que ya están aquí. Cambios con respecto a hace apenas diez o quince años, cambios para los que a partir de determinadas generaciones no hemos sido formados, por lo que en gran medida surten unos efectos manipulativos brutales, porque parece que todo lo que dicen es cierto, o Jauja, o empodera también a quien lo recibe. Falta en esas generaciones un análisis del discurso, una reflexión ante cada nueva información. Se confunde información con conocimiento, y creemos que todo lo sabemos, cuando saber no es estar informado, saber significa ser capaz de emplear con un fin el conocimiento que se posee para alcanzar unos objetivos. La información solo es una parte, y generalmente lo es intencionada y hasta tendenciosa si no se analiza, si no se disecciona, si el sujeto no actúa con conciencia crítica sobre ella. Y esto aplicado al día a día nos traslada a un mundo que parece más abierto a todos, pero que en realidad, sin esa educación previa, sin esa formación, sin esa preparación para pensar con criterio propio, solo nos conduce a una manipulación a gran escala en la que es fácil caer en los mundos de Yupi, pensando que estamos dentro del barco del progreso, cuando a lo peor solo estamos siendo trasladados en función de los intereses de quienes lo pilotan, que igual no se ven por ningún lado, solo son bolsillos recaudadores, o algo aún peor.

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