Ella no iba de rebajas, y sí iba a la ópera
Ella no iba de rebajas, y sí iba a la ópera

 

¿Dos veces? El ser humano tropieza doscientas veces con la misma piedra, o al menos ese es mi caso. Otra vez he vuelto a ir de rebajas, cosa que en teoría me tengo prohibida porque me sale demasiado cara. Jamás puedo utilizar nada de lo que compro.

De camino a las rebajas repaso mi plan de acción concienzudamente.

1.- No voy a comprar nada que no sea de mi talla.

2.- Nadie me va a convencer de que me favorece una barbaridad el verde esmeralda.

3.- No necesito para nada unos pantalones bombachos (error del 2009), una falda de tablas (tragedia del 2010), un abrigo con hombreras (también perteneciente a la cosecha del 2010, un mal año sin duda), ni una blusa con estampado animal (Semana Fantástica del 2011)

Ya en las rebajas me impregno del ambiente. Colas enormes y señoras con los brazos llenos de bicocas. Repasemos de nuevo el plan:

1.- En realidad, esta falda casi es mi talla, porque lo que sería una pena es comprarme una cuarenta siendo cosa hecha que voy a perder dos kilos antes de la boda de Pilar en marzo. De hecho ya estoy a dieta.  He empezado con lo de desayunar como una reina y comer como una princesa. Lo único que me salté ayer fue lo de cenar como una mendiga. Más bien fue como una Vizcondesa. Pero en fin, voy por el buen camino. Ya he cogido medio kilo, y todo el mundo sabe que en todas las dietas coges un poco de peso al principio. Por eso te dicen que no te peses en una semana.

2.- ¡El mostaza! Eso sí es un descubrimiento. Todos estos años y he necesitado que venga la dependienta de Adolfo Domínguez para darme cuenta de que es el color ideal para mi tono de piel. ¡Cuantos años perdidos!

3.- Si he llegado a finales de enero sin un manguito  ha sido casi casualidad. Que razón lleva la señorita, es imprescindible para mis veladas de ópera, en el teatro… Voy a dejar bizco al personal.

Semanas después, ya en febrero y frente al espejo de casa:

1.- No vuelvo a comprar en ninguna tienda donde no devuelvan el dinero.

2.- Odio el mostaza.

3.- Me he cargado la falda intentando abrocharla. Ya no voy a la boda de Pilar y tampoco parece que me lluevan las invitaciones a la ópera.  Seguro que ni era verdad que se lo hubiese quedado ella si hubiese sido de su talla. ¿Cómo no va a ser de su talla un manguito?

 

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