La semilla del jazz. Entrevista a Pablo Hernández, líder de Sinouj

Hay quienes opinan que el jazz más vanguardista y novedoso se hace en Europa. No seré yo quién lo diga. Quién sabe, pudiera ser. Cuando escuchamos a Sinouj* tenemos la certeza de lo ya sabido: las raíces del jazz están esparcidas por todo el planeta; y por todos lados germinan frutos que a su vez hacen que broten otros, que nazcan, que se reproduzcan, que germinen otra vez, y así de manera sucesiva … por suerte. La historia de la música vamos: pura polinización.

Pero volvamos al tema que nos ocupa. Antes de Sinouj estuvo Pablo, Pablo Hernández, su líder. Les explico. Hace años (en 2001) yo andaba por Túnez, al igual que Pablo, y allí tuve la suerte de conocer el primer brote de lo que hoy es Sinouj. “Podemos decir que la historia del grupo ha tenidos dos etapas. En un primer momento, nació en Argelia, concretamente en Constantina, por iniciativa del batería Aziz Djemmame. Aziz se fue a vivir a Túnez, donde yo residía y empezamos a tocar juntos (en 2001) con otros músicos argelinos y tunecinos. En 2002 se unió el violinista tunecino Larbi Sassi y hasta 2004 estuvimos tocando en diferentes festivales de jazz del norte de África (Argel, Dimajazz de Constantina, Tabarka en Túnez) y también en Francia y Bélgica. En 2005 desgraciadamente falleció Aziz y a partir de 2007 continué con el proyecto junto a Larbi Sassi, guardando el nombre en homenaje a nuestro amigo Aziz”.

El grupo se instala en Madrid en 2008, dónde actualmente reside su líder y alma máter. La formación sufre importantes cambios e incorporaciones, “comenzamos a trabajar con Sergio Salvi a los teclados, Kayode Kuti y Akin Onasanya (ambos de Nigeria) al bajo y a la batería (…). Este quinteto se ha mantenido, con la excepción del bajista, ya que Kayode se fue de España, y fue sustituido por Pablo Alfieri y Damián Nueva. Actualmente el bajista es Javier Geras”.

Para aquellos que se acerquen por primera vez a escuchar a esta formación encontrarán una música que resulta inaudita por estos parajes. Bueno, en realidad lo inaudito es que no haya más grupos como Sinouj. Utilizan elementos de la tradición musical magrebí: excelente el violinista tunecino Larbi Sassi, un pilar fundamental en el proyecto; pero también de la tradición africana, y de la música urbana más contemporánea. Pablo nos lo explica así: “Para abreviar podemos llamarlo jazz afro-mediterráneo, aunque esta definición es más geográfica, por el origen de los músicos que componen el grupo, que otra cosa. Aparte del jazz, en un sentido mucho más amplio que el que se suele usar en España, la influencia de la música árabe y magrebí es muy importante, pero también de la música del oeste de África, de la música india, etíope… y por otro lado hay una influencia cada vez mayor de músicas más urbanas como el drum and bass, el trip hop, el rock, el dub, etc”.

A Pablo Hernández le pasa lo que a otros músicos en nuestro país. Se ha curtido en el jazz pero se interesa por otras músicas: sobre todo el flamenco – no es difícil encontrarlo acompañando al saxo a algún cantaor extremeño, su tierra natal – , y en su caso particular, en las músicas del norte de África. Como nos comentaba antes, ha residido en países como Túnez, Argelia o Líbano. En su proyecto con Sinouj, las miras del músico se dirigen a un tipo de jazz que se hace en nuestra vecina Francia y que desgraciadamente apenas tiene repercusión en nuestro país, “músicos europeos que están haciendo cosas increíbles como Magic Malik, Octurn o Aka Moon”. Acaso sea este último grupo el más afín a su formación y discos como “Amazir”.

Preguntado sobre la situación del jazz en nuestro país me comenta algo que ya sabemos: “Cada vez hay más músicos con un nivel técnico musical muy elevado, y hay proyectos muy interesantes, pero creo que todavía la mentalidad del jazz sigue siendo bastante cerrada, y lo que hace esta etiqueta es limitar en vez de abrir, cuando por el propio espíritu de esta música debería ser lo contrario”.

Sinouj ha publicado dos álbumes, “Live at Play!” (2009) y “Were” (2012). En estos momentos tienen en capilla la salida del que será su tercer trabajo (en junio): “La Fiche”. En esta ocasión se autoeditan, crowdfunding mediante. “Repiten colaboración Javier Paxariño y Jorge Pardo, y contamos con otros invitados de lujo como Ariel Bringuez (saxo tenor) Niraj Singh (tabla) o Alana Sinkey (voz). También vamos a trabajar en este nuevo disco con las programaciones y la electrónica de Anatol Rivero”, nos comenta Pablo.

A propósito de Sinouj, esta palabra árabe tiene su correspondiente en castellano: ajenuz o neguilla. Es una semilla parecida al sésamo y es utilizada en el norte de África para aderezar el pan. Si tienen ocasión pruébenlo.

Juanma Cid
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* Sinouj tocará el próximo día 21 de junio en el Jazz Te Digo Festival de Baza.

Jazz en España. Día Internacional del Jazz

A todo jazz, Abdu Salim, Abe Rábade, Across Collective, Agustí Fernández, Albert Bover, Albert Cirera, Albert Palau, Albert Sanz, Albert Vila, Alberto Conde, Alejandro Pérez, Ana Cisneros, Andraej Olejniczak, Ángel Rubio, Ángela Cervantes, Ángela Muro, Anna Luna Lucas, Antonio Serrano, Arturo Cid, Arturo Serra, Aurora Trío, Balboa Jazz, Baldo Martínez, Barka, Benet Palet, Bilbaína Jazz Club, Blue Jazz Club, Blue Moon, Bogui Jazz, Borja Barrueta, Bourbon Street, Bruno Pedroso, Bulevar del jazz, Café Central, Café España, Café Mercedes, Calle 54, Carles Benavent, Carlos Carli, Carlos González, Carlos López, Carlos Velasco, Carme Canela, Celia Mur, Chris Kase, Clamores, Clasijazz, Clónicos, Club de jazz, CM San Juan Evangelista, Concha Buika, Cuadernos de jazz, Chano Domínguez, Chema García Martínez, Chema Saiz, D’3, Dado Dadá, Daniel Juárez, Daud Salim, David Lenke, David Mengual, David Pastor, David Xirgu, Dead Capo, Desde mi cadiera, Diego Suárez, Dolores, Ebbe Traberg, Enrique Llacer, Enrique Oliver, Esshavira, Ester Andújar, Esteve Pi, Esther Cidoncha, Etxecalte Jazz Club, Eva Cortés, Federico G. Herraiz, Federico González, Federico Lechner, Feel Jazz Club, Félix Rossy, Fernando Sánchez, Fernando Sobrino, Fernando Vilches, Festivales de Jazz (todos), Francesc Burrull, Francis Posé, Free Art Ensemble, Fresh Sounds, Fusión, Gemma Abrié, Gorka Benítez, Granada Jazz Club, Guillermo McGuill, Guillermo Morente, Harlem Jazz Club, Henna Hito trío, Hispanistán, Horacio Fumero, Iago Fernández, Iceberg, Ignasi González, Ignasi Terraza, Imán, Iñaki Salvador, Iñigo Azurmendi, Irene Aranda, Ismael Dueñas, Israel Sandoval, Iván González, Ivo Sans, Jaç, Jamboree, Javier Colina, Javier Denis, Javier Domínguez, Javier Geras, Javier Paxariño, Javier Vercher, Jayme Marques, Jazz Café, Jazz entre amigos, Jazz Filloa, Jazz porque sí, Jazzazza Jazz Club, Jazztk, Jerónimo Martín, Jerry González, Jesús Guridi, Jimmy Glass, Joan Albert Amargós, Joan Chamorro, Joan Miró, Joan Saura, Jordi Sabatés, Jorge Pardo, Jorge Rossy, José Carra, José Luis Gámez, José Luis Gutiérrez, José Luis Medrano, José Vázquez “Roper”, Josep María Farrás, Josep Mas “Kitflus”, Juan Muro, Juan Carlos Calderón, Juan Claudio Cifuentes, Julián Sánchez, Julio Pérez, Kiko Aguado, La casa del loco, La Cova del Drac, La Negra, Laura Simó, Llibert Fortuny, Lluis Vidal, Los gitanos del swing, Lou Bennet, Lucía Martínez, Luis Mendo, Luis Rovira, Machuca Trío, Magic, Malik Yaqub, Manuel Calleja, Manuel Elías, Manuel Machado, Marc Ayza, Marc Cuevas, Marc Miralta, Marco Mezquida, Mariano Díaz, Mario Rossy, Marta Sánchez, Miguel Ángel Chastang, Miguel Torné, Miquel Jurado, Moisés P. Sánchez, Naima Acuña, Nardy Castellini, Niño Josele, Nono García, Nova Jazz Cava, Nuevos Medios, Orgón, Ornetillos, Pablo Añón, Pablo Campos, Pablo Hernández, Pablo Martín Caminero, Paco Charlín, Paco de Lucía, Paloma Berganza, Pedro Cortejosa, Pedro Iturralde, Pedro Ruy-Blas, Peer Wyboris, Pegasus, Pepe Nieto, Perico Sambeat, Quàrtica Jazz, Rafael de la Vega, Ramón López, Raúl Mao, Raynald Colom, Ricardo Miralles, Roberto Nieva, Rubem Dantas, Salvador Arevalillo, Salvador Font, Satchmo, Sebastián Albalat, Sense of Values, Silvia Pérez Cruz, Sinouj, Tete Montoliu, Tino di Giraldo, Tomajazz, Tomás San Miguel, Tomatito, Toni Berenguer, Toño Miguel, Tríez, Un día más un disco más, Verónica Ferreiro, Vladimiro Bas, Vicens Martín, Vicente Espí, Víctor Merlo, Whisky Jazz, Xan Campos, Ximo Tebar, ¡Zas! Trío…

Y los que vengan… ¡viva el jazz!

Juan Manuel Cid

30 de abril ¿Por qué un Día Internacional del Jazz?

 

«El jazz, que fue una de las mayores expresiones culturales del siglo XX, está cautivando ya el espíritu del siglo XXI. En tiempos de cambio e incertidumbre, necesitamos más que nunca el poder del jazz para reunir a las personas y reforzar el respeto por los valores comunes.»
Irina Bokova, Directora General de la UNESCO, con motivo del Día Internacional del Jazz, 30 de abril de 2013

¿Por qué un Día Internacional del Jazz?

El jazz rompe barreras y crea oportunidades para la comprensión mutua y la tolerancia
El jazz eje de la libertad de expresión
El jazz es un símbolo de unidad y paz
El jazz reduce tensiones entre individuos, grupos y comunidades
El jazz fomenta la igualdad de género
El jazz refuerza el papel que juega la juventud en el cambio social
El jazz promueve la innovación artística, la improvisación, nuevas formas de expresión y la integración de músicas tradicionales en las formas musicales modernas
El jazz estimula el diálogo intercultural y facilita la integración de jóvenes provenientes de medios marginados.

2013En noviembre de 2011, durante la Conferencia General de la UNESCO, la comunidad internacional proclamó el 30 de abril como el Día Internacional del Jazz. Esta jornada tiene como objetivo sensibilizar al público general sobre las virtudes de la música jazz como herramienta educativa y como motor para la paz, la unidad, el diálogo y el refuerzo de la cooperación entre pueblos. Gobiernos, organizaciones de la sociedad civil, instituciones educativas y ciudadanos particulares ya implicados en la promoción de la música jazz aprovecharán esta oportunidad para fomentar la idea de que no se trata tan sólo de un estilo de música, sino de que el jazz contribuye también a la construcción de sociedades más inclusivas.

Tesis sobre un homicidio

tesissobreunhomicidioRoberto Bermúdez, profesor y abogado retirado, ve alterada su vida cuando se convence de que Gonzalo, hijo de amigos y uno de sus  alumnos, ha sido el autor de un brutal asesinato justo frente a la Facultad de Derecho, donde imparte un seminario. Decidido a descubrir la verdad sobre el crimen, emprende una investigación personal que termina por transformarse en obsesión y lo arrastrará inevitablemente hacia un absorbente duelo intelectual entre alumno y docente.

Anunciada como una película de los productores de la excelente  El secreto de tus ojos, con la que apenas nada tiene que ver excepto por el protagonista, Tesis sobre un homicidio es un thriller psicológico dirigido por Hernán Goldfrid a partir de la novela homónima de Diego Paszkowski y protagonizada por un siempre inmenso, solvente y repetitivo Ricardo Darín, sobre el que gravita todo el peso del filme.

Impecable en su inicio, planteado sobre un base firme, con una excelente factura técnica y una exquisita fotografía, el argumento de la película se desdobla en una bien planteada intriga psicológica con buenos diálogos y con unos personajes creíbles en sus interpretaciones, excepto la de algún papel secundario como el de la actriz Calu Rivero, y se desliza hacia un final insatisfactorio –distinto al de la novela-,  y abierto para el espectador.

La resolución de un crimen siempre está en la percepción de los detalles y el protagonista los busca obsesivamente para descubrir al criminal; pero la interpretación de los mismos, al igual que una moneda que gira sobre su eje y cae de un lado u otro,  puede resultar errónea o certera.

Jesús Villalba

Chucho Valdés y Paquito D´Rivera

Una isla en mitad del Caribe separada apenas unos kilómetros del interminable continente americano. Una ciudad, La Habana. Dos músicos cuyas vidas nunca se han podido distanciar del todo, tal vez porque tienen demasiado en común, demasiadas coincidencias. Los dos se benefician de una inmersión absoluta de la música desde sus primeros pasos. Son niños prodigio pertenecientes a dos estirpes de músicos ilustrados imprescindibles en la historia de la música cubana: Bebo Valdés y Tito de Rivera.

Chucho Valdés y Paquito de Rivera estudiaron juntos en el conservatorio. Su virtuosismo les llevo a formar parte de una orquesta de jazz pero como Cuba vivía un momento revolucionario y el jazz era una música imperialista, la orquesta de “jazz” se llamó: Orquesta de Música Moderna. Gustó tanto, que el gobierno les permitió viajar. El pianista y el saxofonista y clarinetista formaron un quinteto y Dave Brubeck  los presentó en el Festival  Jamboree de Polonia, “Misa negra”, compuesta por Chucho, fue todo un éxito. Pero en la mente del pianista rondaba la idea de fusionar el jazz, el rock y el funk con los tambores batá y hasta con los ritmos de la santería, es así es como nace Irakere en 1973. Irakere fue a Estados Unidos y la versión funky del “Adagio” de Mozart de Paquito D’Rivera dejó con la boca abierta a la crítica estadounidense más exigente.

Bebo se marcho a México; después se enamoró y se fue a vivir a Suecia. El Tropicana se quedó sin el creador de la batanga. Paquito durante una gira por España solicitó asilo en la embajada norteamericana. Cuba se quedo sin Paquito y Chucho sin su compañero imprescindible en su banda. Bebo desapareció en la sombra del olvido durante casi treinta años y nunca más volvió a la isla caribeña. Paquito ayudado por su amigo Dizzie Gillespie consiguió instalarse en la ciudad donde las filas de rascacielos parecen más accidentes geográficos que arquitectura, y Manhatan le gustó tanto que se trasladó a vivir a Nueva Jersey, al otro lado del rio, para verla mejor. Chucho se quedó en la isla y después de un buen puñado festivales dirigidos por él, se vino a vivir a España, a Andalucía, donde el paisaje le recordaba a su tierra caribeña. Paquito no se olvidó de Bebo y decidió sacarlo del ostracismo produciéndole el disco “Bebo rides again”. Fernando Trueba filma Calle 54. Bebo vuelve a vivir, se había reencontrado con su hijo Chucho después de casi treinta años y La Comparsa nunca sonó tan bella como la que interpretan padre e hijo en el filme.

Chucho y Paquito han seguido siendo fieles a su vocación clásica, dominan el género y han compartido escenario con las mejores orquestas filármonicas del mundo. Poseen un número escandaloso de grammys, son doctores honoris causa por las universidades más prestigiosas del mundo y acumulan una lista interminable de premios -de ellos se ha dicho que tocan tan bien que resultan de una naturalidad irritante-.Los dos han hecho un esfuerzo notable en dignificar el jazz latino y de ellos puede afirmarse que son los legítimos representantes del Jazz Cubano porque Chucho y Paquito nunca han olvidado los barrios negros de La Habana donde el pulso de África late todavía, de esa América latina siempre generosa y fecunda y que constituye una fuente inagotable de inspiración.

Cuando escribí este texto Bebo aun vivía, bueno, a duras penas porque desde que el amor de su vida se había ido para siempre este mismo año, no levantaba cabeza. La quería demasiado para sobrevivirla. Tal vez por eso se haya marchado, quería encontrarse con ella.

No añadiré más palabras sobre Bebo sobre el que se ha escrito y hablado mucho estos días, pero no me resisto hacer una recomendación: Vean la película Chico y Rita; el filme homenaje que Fernando Trueba le dedicó. Bebo acababa de cumplir 92 años y después decidió retirarse a su particular Cuba, a Andalucía.

Gracias Bebo no solo por tu batanga,  por tu comparsa, por tu virtuosismo del que nunca presumiste, por dejarnos al heredero legitimo de tu arte, Chucho; pero sobre todo… Gracias por tu lección de humanidad.

Mariche Huertas de la Cámara

Un feliz reencuentro

Chano y Posé 1Hacía tiempo que ambos músicos no tocaban juntos. Según dijeron, años. El caso es que se volvieron a juntar en Granada. La fecha: el viernes 15 de marzo del presente. Chano Domínguez y Francis Posé se reencontraron en el escenario del Granada Jazz Club, y por lo visto en el concierto, pareciera que nunca hubieran dejado de tocar juntos.

Domínguez y Posé son dos de los músicos de jazz más prolíficos del país. Junto a Jorge Pardo, y otros músicos, han creado un estilo propio dónde convergen el jazz y el flamenco. Y dónde las raíces del blues se entremezclan con las bulerías y las seguiriyas. Al gaditano uno lo encuentra hoy en Granada y mañana está tocando en el Village Vanguard de Nueva York, y el malagueño comparte cartel con las luminarias del jazz nacional.

A las 23:00 subió al escenario Chano para deleitar al personal con el “Gracias a la vida” de Violeta Parra, un tema muy apropiado para los tiempos que corren, como recordó el músico gaditano. Ni que lo diga. Tras esta introducción, el pianista siguió con una particular versión de un tema de Thelonious Monk, “Monk’s dream”. Creo recordar que en su primer disco como líder, Chano (1992), el gaditano ya incluía una versión muy flamenca del “Well, you needn’t”, y desde entonces el repertorio de Thelonious ha estado presente a lo largo de su carrera.

Tras estos dos temas a piano solo subió al escenario el otro protagonista de la noche: Francis Posé. El bajista malagueño, conocido entre otras cosas por formar parte del longevo trío D’3 junto a Jorge Pardo y José Vázquez “Roper”, es para quién no lo haya visto tocar, un músico de una versatilidad y una técnica asombrosas. Si les digo la verdad, a mí por momentos me pareció, hasta en el aire físico, un Charlie Haden con más gracia y compás.

De la energía y ganas de agradar del malagueño se contagió el piano del maestro gaditano que en las interpretaciones de dos temas del primero hizo gala de su dominio y facilidad para la improvisión. En uno de los temas, que Posé explicó había compuesto para una futura nieta, quise oír cierto recuerdo a Bill Evans, otro pianista que gusta a Chano.

El numeroso público del Granada Jazz Club (por cierto, ¡qué maravilla encontrar tan buen ambiente en el local granadino!) tuvo tiempo de apreciar la técnica del contrabajista cuando éste se marcó un solo de temas flamencos. La imagen del malagueño: descendiendo con sus dedos por el mástil y convirtiendo su instrumento en guitarra. Ya lo dijo el músico, se encontraba… ya saben. A continuación, apareció de nuevo Chano en el escenario, y uno se preguntaba cómo es que no tocaban estos dos tipos más veces juntos. Ambos dominan las claves del jazz y el flamenco, del swing y del compás, y se compenetran a la perfección.

Para terminar los músicos hicieron una emotiva y sentida versión del clásico “Poinciana”. Como dijo Chano Domínguez, Ahmad Jamal arregló este tema y lo convirtió en un gran éxito de ventas a finales de los años 50. Lo que no explicó es con el dinero ganado Jamal montó un local de jazz al que llamó “La Alhambra”, pero esa es otra historia.

Juanma Cid

Donald Byrd y Gigi Gryce, ¿la extraña pareja?

Byrd&GryceLas casualidades nunca existen. En el jazz menos. La reciente muerte del estupendo trompetista Donald Byrd ha coincidido con la reedición en 2012 de un disco que a muchos quizás les parecería hoy extraño teniendo en cuenta la vida de sus dos protagonistas: el saxo alto Gigi Gryce y el ya mencionado Byrd. Si uno echa un vistazo a la carrera de ambos músicos parecería casi imposible que pudieran haber coincidido en un mismo proyecto musical. Nada más lejos de la realidad. Para eso está el jazz y su formidable historia, entre otras cosas claro, para desmontar este tipo de apreciaciones a priori. El disco en cuestión es The Complete Jazz Lab Sessions.

El disco original, publicado por Riverside, llevaba por título Gigi Gryce and the Jazz Lab Quintet (1957). Por ese “laboratorio” de jazz pasaron el baterista Art Taylor, el bajista Paul Chambers, o los pianistas Tommy Flanagan y Hank Jones, entre otros. Además, ese mismo año, nuestro músico participó en un buen puñado de discos junto a lo más granado del universo jazzístico. La lista lo dice todo y refleja muy bien el estatus de Gryce a finales de los años 50: con Thelonious Monk participa en Thelonious Monk and John Coltrane (Jazzland) y Monk’s Music (Riverside), con Lee Morgan está en Lee Morgan Vol. 3 (Blue Note), con Oscar Pettiford en Deep Passion (Impulse!) y junto a Dizzy Gillespie en The Greatest Trumpet of Them All (Verve). ¿Se puede pedir más?

En 1957 Gigi Gryce era un reputado y disputado músico de sesión, y un muy solicitado arreglista que había colaborado entre otros con Stan Getz, Howard McGee, Max Roach, Art Blakey o Kenny Dorham. En definitiva, un músico en pleno ascenso. Cuando decide formar el Jazz Lab, llama a Donald Byrd, entonces un joven trompetista de apenas 25 años para que lo acompañe en su nueva aventura. Gryce tenía una querencia especial por el sonido de la trompeta. Había compartido atril y correrías con su buen amigo Clifford Brown en París mientras estaban de gira con la orquesta de Lionel Hampton. También habían colaborado juntos en unos magníficos discos bajo la autoría del malogrado trompetista: especialmente en el extraordinario Memorial album (1953). Pero es que además, y ya les dije al principio que las casualidades no existen en jazz, Byrd había sustituido a Brown en los Jazz Messengers de Art Blakey antes de dejarlo en 1956, el año en que fallece en accidente de tráfico Clifford Brown.

Escuchar hoy día The Complete Jazz Lab Sessions (un pack de 4 cds primorosamente presentados) es adentrarse en el mundo musical de un auténtico artesano del jazz. Gigi Gryce tenía una sólida formación clásica y su experiencia como arreglista de jazz le había hecho perfeccionar su indudable talento para la composición. Los temas suenan a un hard bop sofisticado y los dos músicos se compenetran a la perfección. No hay más que escuchar las composiciones del propio Gryce “Nica’s tempo”, “Blue concept” o “Social Call”, y la sentida interpretación del clásico “I remember Clifford”, ¿cómo no?. En estas grabaciones encontramos a un Byrd algo contendido, todavía no era el músico ardiente (Fuego es el título de uno de sus discos más conocidos) y poderoso de los años 70, rasgos por los que pasará a la historia, y que algunos denostan. Nada que objetar por mi parte, combinar jazz y baile estuvo en el origen del jazz.

El caso es que este Jazz Lab apenas duraría unos meses. A partir de entones las carreras de ambos músicos se bifurcarían por caminos diametralmente opuestos. Donald Byrd posee una discografía prolífica y abundante dónde cabe de todo. Acaba de fallecer hace apenas un mes, con 80 años, y sin duda será recordado como uno de los grandes trompetistas. Gigi Gryce es un caso curioso dentro del jazz. En 1961, harto de la industria, deja la música y desaparece de la escena. Desaparece y no deja rastro (algo parecido al caso del bajista Henry Grimes). Anteriormente, en 1955, había fundado junto a Benny Golson Melotone Music con la idea de controlar los derechos de su música y la de otros jazzmen negros. Este fue el principio de su prematuro final. Siempre ha sido una tarea imposible enfrentarse a las majors de la música. En 1983 murió de un ataque al corazón en su Pensacola natal. El único recuerdo del músico hoy día es su firma en algunos stantards, como el tema “Minority”, grabado por primera vez por su amigo Clifford Brown en 1953. Esta reedición podrá servir para sacar del olvido su faceta como músico.

No podría terminar este artículo sin señalar otra paradoja. Tanto a Byrd como a Gryce les unió una misma vocación: la enseñanza. Mientras que el primero dedicó gran parte de sus últimos años enseñando en distintas universidades norteamericanos; del “desaparecido” Gryce se supo más tarde que había pasado sus últimos años de vida dedicado a la enseñanza en colegios públicos de Long Island y Nueva York. Tras su muerte, el último colegio en el que enseñó, el CES 53 de la calle 168 del Bronx neoyorquino decidió adoptar el nombre de “Basheer Quisim School”, el nombre que había adoptado el músico tras su conversión al Islam. En fin, antes como ahora, hay cosas que parecen no cambiar en el mundo de la música.

Juanma Cid

“MI NOMBRE ES JOHN FRANCIS PASTORIUS Y SOY EL MEJOR BAJISTA DEL MUNDO”

Jaco fue un visionario que miraba al pasado, un intérprete de R&B que miraba al jazz, un jazzman que miraba al rock, un creador que supo otorgar al bajo, instrumento que hasta entonces era de acompañamiento y permanecía en un segundo plano, sentimiento, voz y notas innovadoras, tal vez promovidas por una energía interior; la misma que le propulsó hacia los excesos, hacia un trágico final que no hizo sino reforzar el mito que ya era en vida.

John Francis Pastorius nació en Norristown, 1951, Pensilvania pero con apenas siete años se trasladó a Florida. Nunca fue a un conservatorio ni en su niñez estudió música, pero siendo adolescente ya era capaz de interpretar cualquier instrumento que se le pusiera por delante, hasta que un día pensó que para tocar realmente bien, debía dedicarse a uno solo. Además con solo 18 años ya estaba casado, su mujer embarazada y trabajando de limpia coches. Jaco necesitaba dinero. Faltaba un mes para que su hija naciera, tenía ahorrados 700 dólares, no se lo pensó dos veces y se lo gastó todo en un amplificador para su ya elegido instrumento: el bajo eléctrico. Le quitó los trastes a su Fender Jazz Bass modelo de 1954, y lo transformó en un fretless, el resultado: una sonoridad similar a la del contrabajo y más dulce que el bajo eléctrico tradicional, ello unido a su particular digitación, conformaría un impresionante y peculiar sonido. “…Mi bajo canta. Está todo en las manos, para conseguir ese sonido, tienes que conocer exactamente donde tocar las cuerdas, como presionarlas. Tienes que aprender a sentirlo. Y entonces… canta”. Poco se sabe de sus inicios como músico de las excursiones en barco para turistas, pero cada vez que iba a Méjico, Jamaica, Haití o a las Bahamas se traía consigo el sabor de la música caribeña y esto marcó en cierta medida su gusto por el eclecticismo y la fusión. Su música empezó a expandirse y los C.C. Riders, Ira Sullivan, Paul Bley, Pat Metheny o Bob Herzog, su amigo y mentor, no dudaron en incorporarlo en sus conciertos y grabaciones.

Un día de 1974 Jaco tuvo su primer y breve encuentro con Joe Zawinul. Su banda actuaba de telonera de Weather Report, pero el avión se retrasó y no pudieron escuchar a sus compañeros de cartel. Al finalizar el concierto, Zawinul estaba controlando la carga de instrumentos cuando se le acercó “un chico flaco de pelo largo y vestimenta desastrosa”:
Jaco : Señor Zawinul, solo quería decirle que he sido durante mucho tiempo un gran fan suyo. Mi padre fue un gran seguidor de Cannonball y me gustaría interpretarle algo de mi música.
Joe : ¿de verdad? ¿cómo te llamas?
Jaco : Mi nombre es John Francis Pastorius III, y soy el mejor bajista del mundo
Joe : ¡Anda, largo de aquí!
(Pero Jaco consiguió hacer llegar a Joe Zawinul una demo).

A mediados de 1975 Blood, Sweat and Tears fue contratado en el Bachelors III, un club de Florida, donde Tracy, la mujer de Jaco trabajaba. Bobby Colomby, el batería del grupo, convencido por Tracy decidió escucharlo; quedó tan impresionado que a los pocos días Bobbi se lo llevó a Nueva York para grabar su opera prima: Jaco Pastorius para el sello Epic. El virtuosismo sin precedentes de su particular versión de Donna lee (¿Charlie Parker o tal vez Miles Davis?) y la belleza creativa de Portrait of Tracy sería histórica fuente de inspiración (Berklee se colapsó con la llegada de una oleada de estudiantes del bajo); además, la participación en ese mismo tiempo en Bright Size Life de Pat Metheny no hicieron sino afianzar más su genialidad e iniciar el camino de la fama.
JacoPastorius
Mientras, ocurrió algo realmente inesperado, en ese tiempo Zawinnul estaba ultimando la grabación de Black Market pero para el tema llamado “Cannoball” homenaje a Julian Cannonball, no conseguía ese sonido típico de Florida. Zawinul no se había olvidado de aquella demo cuyo sonido era tan cálido que equivocadamente pensaba que era el de un contrabajo…“Oye muchacho ¿también tocas el bajo eléctrico?…” lo escuchó e inmediatamente descubrió que Jaco era el único capaz de interpretarlo. Así es como Jaco apareció por primera vez en una grabación de los Reports. Pero además Alphonso Jonson había dejado el grupo, necesitaban un sustituto, Joe y Wayne Shorter llamaron a Jaco para una audición…y el 1 de abril de 1976 Jaco se unió a Wheather Report. Lo que sigue, serán espectaculares intervenciones y una cierta relación paterno filial con el maestro Zawinul que duraría toda la vida
Además de los seis álbumes con Weather Report, el bajista dejó su impronta en discos de Joni Mitchel, Herbie Hancock, Airto Moreira, Mike Stern, entre otros. En 1981 Jaco dejó Weather Report para formar su propia banda: Word of Mouth , con Peter Erksine, Randy Brecker o Bob Mintzer, pero empezó a dejar de escuchar a los músicos con los que tocaba. Ya solo le quedaba una pizca de su música sublime antes de que se viera envuelto en enfermedad y calamidad. Empezó a hacerse más evidente los síntomas del trastorno psiquiátrico que padecía diagnosticado como maniaco depresivo. No se tomaba la medicación (porque se le dormían los dedos) y esto unido al rechazo a ser internado y a su adición al alcohol y a las drogas provocaron que el escándalo formara parte de su vida. Era capaz de lanzarse desde una ventana en un hotel italiano o tirar su bajo al mar o aparecer tirado como homeless en los alrededores de la calle 54. Su conducta errática y desordenada, los continuos arrestos policiales y su actitud autodestructiva ya pronosticaban un trágico final.

La noche del 12 de septiembre de 1987, Jaco, alcoholizado y drogado, vagaba de club en club, siendo expulsado en todos ellos por su conducta desafiante y escandalosa. Su última parada fue el Midnight Bottle Club. A las 4.34 de la madrugada lo encontraron tirado e inconsciente en la puerta del club a consecuencia de los traumatismos que le había proporcionado la brutal paliza que Luc Havan el responsable del Midnight Bottle Club y tercer dan de karate, le propinó tras ser expulsado, según explica el informe policial, “por provocar a los clientes, robar copas de las mesas y enfrentarse físicamente con algunos de ellos”. . Jaco quedó en coma… Murió nueve días después.

“…Lo único que espero es que la gente lo recuerde por lo que era: un ser humano bondadoso, amable y considerado. Quizá fuera una persona complicada y traviesa, pero nunca hizo nada con mala intención…” Joe Zawinul

Tal vez debamos centrar la atención en la genialidad de este músico desde un punto de vista aséptico sin caer en la morbosidad de convertir su biografía en una cruel fábula que reproche su peculiar actitud ante la vida. Después de todo, debemos quedarnos con su obra, después de todo: ¡Jaco era el mejor bajista del mundo !

Mariche Huertas de la Cámara

Time After Time

Entre el 26 de enero y el 14 de abril de 1984, Miles Davis grabó cerca de 40 canciones de estilo AOR (Adult Oriented Rock), con temas de Tina Turner, Cyndi Lauper, Dionne Warwick o Michael Jackson, entre otros. Ya en 1950, Davis también había añadido este tipo de canciones a su repertorio y algunos críticos se lo habían reprochado. Pero una vez más, buscaba materiales populares para sus grabaciones, conciertos y para su nuevo álbum “You´re Under Arrest” , un nuevo impulso en su carrera musical con  un  contenido político sobre el racismo, la contaminación y la guerra, en el que finalmente  incluiría tres piezas pop: Time After Time, Human Nature y Something´s on Your Mind.

Sobre la balada Time After Time,  una de sus favoritas, comentaba  que aunque la tocaba frecuentemente en directo,  el grupo tuvo que grabarla una y otra vez.  “No tiene que ver con repetir las tomas, sino con el sentimiento que une le pone. Quiero decir, uno no puede decir te amo dos veces. Tienes que decirlo cuando lo sientes. Y cuando toco una balada, más que cualquier cosa, soy totalmente yo mismo”

En esos años, a  Miles, convertido en una gran estrella, le gustaba tocar buena música y que la gente acudiera a sus conciertos.  No le interesaba ser una leyenda esotérica del jazz y trataba de atraer  nuevos aficionados  a través de la belleza de su sonido.

En este video de 1985, grabado en uno de sus multitudinarios conciertos en Japón, podemos disfrutar de su interpretación de Time After Time, con el sonido personal, intimo y característico que a su trompeta daba el uso de la sordina Harmon., con notas cortas tendentes al lirismo y a la introspección.

Jesús Villalba

 

Swept Away: el regreso de Marc Johnson

Han pasado casi nueve años desde que Marc Johnson grabara su último disco para el sello ECM, el celebrado Shades of Jade.  Pero a pesar del paso del tiempo, una característica que ha mantenido constante a lo largo de su carrera, al igual que Evans, es su habilidad musical para equilibrar técnica y elegancia. Dotado de una bella sonoridad y una gran musicalidad, mezcla de suavidad y de precisión, Johnson es el compañero perfecto para el dialogo de cualquier trío de jazz.  No en vano formo parte, para mi gusto, de uno de los mejores grupos de la historia  junto a  Bill Evans y Joe la Barbera.

Swept Away supone el regreso de Johnson  a la escena discográfica como líder, en compañía de su esposa, la pianista  Eliane Elias, y del ágil  batería Joey Baron. Un soberbio trío acompañado por Joe Lovano en varios de los temas, una acertada adición  gracias al magnífico tono que despliega el saxofonista y a su empática interacción con sus compañeros, especialmente con la pianista. Teniendo en cuenta el encuentro de tan fuertes personalidades musicales, uno de los logros  más notables que se aprecian en el disco es como cada intérprete conserva su identidad inconfundible con una abierta capacidad para explorar nuevas y amplias direcciones estilísticas, conformando una experiencia musical cercana y, sin embargo, totalmente fresca e innovadora de la manera más discreta y elegante imaginable.

La lírica melodía Swept Away, con el trío original, abre y da título a un disco acústico de latente swing. Seguida por una sensacional segunda pista: It´s Time, ya con la presencia de Joe Lovano. Una ardiente balada que tiene un romántico y negro  ambiente nocturno, al igual que muchos de los temas del disco -como Moments o Midnight Blue-, compuestos por Johnson y Elias, excepto el arreglo de la canción folk norteamericana Shenandoah, que cierra el álbum con un poderoso solo de Jonhson. La enérgica Sirens of Titan, la alegre melodía B Is For Butterfy  o One Thousand and One Nights, de inspiración oriental, conforman un exquisito  y agradable disco.

No es casualidad, tanto por sus composiciones como por su sonoridad y estilo, que Swept Away este editado por el prestigioso sello de jazz independiente alemán ECM (Edition of Contemporary Music), famoso por sus grabaciones de sonido cristalino y cuidadas ediciones.

Jesús Villalba

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