Archive for the 'Conciertos' Category

Time After Time

Entre el 26 de enero y el 14 de abril de 1984, Miles Davis grabó cerca de 40 canciones de estilo AOR (Adult Oriented Rock), con temas de Tina Turner, Cyndi Lauper, Dionne Warwick o Michael Jackson, entre otros. Ya en 1950, Davis también había añadido este tipo de canciones a su repertorio y algunos críticos se lo habían reprochado. Pero una vez más, buscaba materiales populares para sus grabaciones, conciertos y para su nuevo álbum “You´re Under Arrest” , un nuevo impulso en su carrera musical con  un  contenido político sobre el racismo, la contaminación y la guerra, en el que finalmente  incluiría tres piezas pop: Time After Time, Human Nature y Something´s on Your Mind.

Sobre la balada Time After Time,  una de sus favoritas, comentaba  que aunque la tocaba frecuentemente en directo,  el grupo tuvo que grabarla una y otra vez.  “No tiene que ver con repetir las tomas, sino con el sentimiento que une le pone. Quiero decir, uno no puede decir te amo dos veces. Tienes que decirlo cuando lo sientes. Y cuando toco una balada, más que cualquier cosa, soy totalmente yo mismo”

En esos años, a  Miles, convertido en una gran estrella, le gustaba tocar buena música y que la gente acudiera a sus conciertos.  No le interesaba ser una leyenda esotérica del jazz y trataba de atraer  nuevos aficionados  a través de la belleza de su sonido.

En este video de 1985, grabado en uno de sus multitudinarios conciertos en Japón, podemos disfrutar de su interpretación de Time After Time, con el sonido personal, intimo y característico que a su trompeta daba el uso de la sordina Harmon., con notas cortas tendentes al lirismo y a la introspección.

Jesús Villalba

 

Granada, capital del jazz

Como cada año por estas fechas, y desde hace ya la friolera de 33 años, los aficionados al jazz han disfrutado de una nueva edición del Festival Internacional de Jazz de Granada. Estos últimos años además, debido a la coyuntura económica y política de nuestro país, aparte la lógica expectación, se añadían ciertas dosis de incertidumbre… ¿seguirá contando el festival con el apoyo necesario para seguir adelante? Por el momento, recemos a Charlie Parker por ejemplo, el apoyo se mantiene y el festival no sólo sigue ahí sino que además mantiene una salud artística yo diría que envidiable habida cuenta lo que se cuece por otros lares.

Si uno echa la vista atrás y examina los carteles del festival durante todos estos años es fácil encontrar a muchos de los grandes nombres de la historia del jazz en el siglo XX. Por aquí han pasado músicos como Miles Davis, Dizzy Gillespie, Art Blakey, Oscar Peterson, Ahmad Jamal, McCoy Tyner, Joe Henderson o Wayne Shorter, por citar a algunas figuras del panorama jazzísitico internacional. Pero el festival, algo que es justo reseñar, también apostó desde sus inicios por nuestras figuras locales, desde Tete Montoliu a Jorge Pardo, pasando por Chano Domínguez y tantos otros.

Es de justicia agradecer a las autoridades regionales y locales, amén de a los patrocinadores privados, su apoyo inquebrantable (por cierto, ¿por qué los festivales de jazz de nuestro país siempre cuentan con el patrocinio de una marca de cervezas?). Si se puede hablar hoy de un XXXIII Festival Internacional de Jazz de Granada es gracias a la aportación institucional – no sólo van a ser críticas, la mayoría creo que merecidas, para nuestros responsables políticos –. Y en éstas, desde Francia (¡cómo no!), nos llegan las palabras de su ministra de Cultura, Aurélie Filippetti, tomemos nota: “de cara a la crisis económica Francia dispone de un recurso inestimable: la cultura” (Libération, 28 de octubre).

Esta mujer ha dado en el clavo. La cultura (no es necesario utilizar las mayúsculas), llámese jazz, flamenco, o cualquier otra expresión artística, es necesaria. Porque además de alimentar lo poco que nos pueda quedar en nuestro interior de creatividad, resistencia, crítica, arte, emoción, o amor, tan necesarios como devaluados hoy día, también resulta ser un motor económico que genera riqueza. Y en este sentido creo que el festival de jazz de Granada ha resultado ser un aventajado. Al programa del festival de este año me remito.

Tantos años de buen jazz, exposiciones, publicaciones y actividades paralelas han terminado por crear un ambiente jazzístico que resulta difícil encontrar en otras ciudades. Puede que sea cierto que Granada tenga alma musical, pero no deja de ser aún más sorprendente que una ciudad como ésta cuente este año con una programación “paralela” tan rica y variada como la del propio cartel del festival granadino. Nada menos que ocho locales y bares nocturnos forman parte de la programación de los llamados “Trasnoches de Jazz”. Una iniciativa que ha ido creciendo con los años paralelamente al programa central de cada certamen. En estos espacios se ha podido escuchar (todavía siguen) a músicos locales y nacionales de primer nivel. No me olvido de los conciertos en Caja Granada, en la Universidad, las clases magistrales,…

Tengo para mí que el éxito de una iniciativa cultural como ésta del festival de jazz se mide también en función del número de adhesiones que recibe, no sólo ya del número de asistentes a los eventos (indiscriminado rasero por el cual se miden los éxitos de los acontecimientos culturales hoy día), sino también por el apoyo de aquello que ahora se da en llamar la sociedad civil. Éste sí que es un buen criterio para medir la salud cultural y la iniciativa privada de una ciudad. Por eso hay que dar la bienvenida a esos nuevos locales que empiezan a programar jazz cada noche en Granada y que tienen vocación de permanencia. O a la recién creada asociación “Ool Ya Koo Granada Jazz”, que un grupo de aficionados granadinos ha creado para difundir esta música. Creo que esto es también en parte mérito del festival.

Por cierto, y no menos importante, la programación de este año ha contado con un auténtico cartel de lujo plagado de estupendos músicos (una apuesta más del festival por el jazz sin aditivos), entre los que ha destacado (opinión personal) quién ha sido considerado este año por la prestigiosa revista norteamericana Downbeat como Mejor Artista, Mejor Álbum, Mejor Grupo, Mejor Pianista y Mejor Compositor, Vijay Iyer; pero también destacaría a Paolo Fresu & Omar Sosa y a Roy Hargrove. Un acierto de los responsables del festival y su equipo técnico, a la cabeza del cual se encuentran los infatigables Jesús Villalba y Mariche Huertas.

Coda. Después de que acabara la programación oficial del festival vino una sorpresa. Para aquellos que todavía tenían más ganas de jazz, Kenny Garrett actuó el sábado 24 en el recién abierto Granada Jazz Club. En 1988 Garrett actuó en Granada acompañando a Miles Davis en el festival de jazz de ese año. Veinticuatro años han pasado desde entonces, toda una vida.

 

Juanma Cid

Jazz al borde del mar

En verano, en la Costa Tropical de Granada hay una cita que cada año atrae a un mayor número de aficionados europeos al jazz. Después de veinticinco años, Jazz en la Costa, pionero en aunar cultura y turismo, sique celebrándose con el orgullo de seguir siendo uno de los eventos jazzísticos más antiguos del verano en Europa. Pero también, Jazz en la Costa resulta especialmente grato por su vegetación tropical, por el azul de las calas del mar de Alborán, por el legado histórico de la ciudad fenicia de Almuñécar, y especialmente por el placer de escuchar jazz en un escenario paradisíaco, que custodiado por el castillo de San Miguel y flanqueado por antiguas ruinas fenicias, lo convierten en un escenario único: el Parque del Majuelo.

El Programa Central del Festival comienza con el proyecto de Playing for Change. Música de la calle elevada y dignificada a la categoría de arte con una banda compuesta por excelentes músicos de procedencias de todo el mundo y con el estigma común de lanzar un mensaje de paz y la finalidad de recuadr fondos para construir escuelas de música en países del tercer mundo. Martes 17

Reconocida por la crítica  como una de las mejores voces femeninas del jazz actual, Lizz Wright es una bella y estilizada cantante de alma gospeliana, curtida en el jazz y el rhythm & blues, presenta su reciente trabajo Fellowship y lo hace rodeada de una magnífica banda y acompañada de una de las voces y guitarras más prometedoras del soul: Raul Midón para muchos conocidos por haber acompañado y colaborado con grandes artistas como Herbie Hancock. Miércoles 18.

Solicitado por los festivales de jazz, teatros y auditorios más prestigiosos del mundo, la carrera de Jacky Terrasson está repleta de innumerables premios tanto en Estados Unidos como en Europa. Su obra personal fundamentalmente en  formato trío, con el que se presenta por primera vez en Jazz en la Costa con dos grandes instrumentistas norteamericanos: Burniss Travis y Justin Faulkner. Jueves 19.

Disfrutar en directo de una banda conformada por grandes talentos en la que cada músico es un maestro en su instrumento, es una ocasión que no hay que desaprovechar. Este es el caso de Ninety Miles, un proyecto donde se dan cita, respaldaos por una excelente formación, nombres ineludibles del jazz contemporáneo: Nicholas Payton, Stefon Harris y David Sánchez. Un poderoso y fresco encuentro musical nacido del encuentro entre Nueva orleans y  La Habana que conjuga contemporaneidad y clasicisismo. Viernes 20.

Uno de los momentos estelares del Festival será con una de las grandes leyenda del jazz: Kenny Barron. El que fuera pianista de Dizzy Gillespie, Milt Jackson o Stan Getz, vuelve a Almuñécar seis después de su recordada actuación en 2004. Compositor y docente, es uno de los mejores pianistas de jazz de todos los tiempos con una impresionante carrera cimentada con conciertos en afamados escenarios y registros tan bellos como Night and the City o Serenity. Sábado 21.

Como broche final y con motivo del veinticinco aniversario, el Festival celebra sus 25 años con los músicos granadinos. María Romero y Kiko Aguado Quintet presentan el disco After All We Gave y la Granada Big Band, un especial dedicado al jazz latino y a Tom Jobim, con un invitado especial y uno de de los mejores armonicistas de la escena europea: Antonio Serrano. Domingo 22.

La exposición de Carteles de Jazz en la Costa del pintor Juan Vida, la proyección del filme Chico y Rita de Fernando Trueba y Javier Mariscal y conciertos en la calle con formaciones granadinas como Funkdación o la Blues Band de Granada, completarán el cartel de esta vigésimo quinta edición de Jazz en la Costa.

+ información en www.jazzgranada.es

Picasso y el jazz, jazz en el Picasso

No se asusten, no voy a anunciar la próxima venta en Sotheby’s de una obra desaparecida del pintor malagueño. No está el horno para bollos. Se trata de algo más cercano, más musical… más económico. Antes de ponerme a escribir pensaba que Picasso y el jazz podía ser un tema para una tesis académica y algo forzada. Pero no. Picasso tuvo relación con nuestra música y además dio nombre a un sello discográfico, Pablo Records, fruto de la amistad entre el pintor y el inefable productor Norman Granz. El mismo que organizaba las giras de los grandes maestros del jazz por Europa a la vez que compraba “picassos” como quién no quería la cosa. No sigo por aquí, esto no es lo que quería decir. Ahora se trata de saludar a la excelente programación jazzística del Museo Picasso de Málaga que este año va por la tercera edición y que se abre el próximo viernes 11.

Si las dos primeras ediciones daban muestras del buen gusto de los programadores, la de este año no les va a la zaga. El Museo Picasso empezó a programar jazz en 2010, dedicando el primer ciclo a mujeres pianistas del jazz actual: Marilyn Crispell, Geri Allen, Myra Melford y Judith Berkson. En 2011 fue el ciclo “Combo Jazz” (Uri Caine, Marc Ribot o Enrico Pieranunzi, entre otros) quién siguió la estela, y el nivel, del primero. Pero ahora en 2012 nos salen con otro ciclo que más de un festival de jazz ya quisiera para sí. Este año el ciclo lleva por nombre “Saxo Jazz”. Mucho saxo…a raudales.

Pero atención al programa: Tony Malaby (11 de mayo), el grupo noruego Atomic (25 de mayo), Greg Osby (8 de junio) y Evan Parker (15 de junio). Es decir, dos propuestas americanas y dos europeas y ambas, claro, diferentes. Más virada hacia la experimentación sonora la europea.

Vayamos por partes. Tony Malaby es para mí el saxofonista tenor del momento. Desde que formaba parte de la Electric Bebop Band de Paul Motian y también en la Liberation Music Orchestra de Charlie Haden no ha parado de colaborar y liderar discos espléndidos. A mí me gusta especialmente su disco “Adobe (2004), junto al recientemente fallecido Motian y Drew Gress. Con este último se presenta aquí, más Nasheet Waits a la batería y Ben Monder, antiguo compañero en el BBB de Motian, a la guitarra eléctrica.

Greg Osby y Marc Copland. Saxo alto y piano. Greg Osby es un músico formado en la onda del M-Base de Steve Coleman. En el primer ciclo del Picasso ya vino otra acólita del grupo, Geri Allen. Osby y Copland vienen trabajando juntos desde que firmaron dos discos “Round to Round” (2003) y “Night Call” (2004), pero lo más reciente que conozco de ambos es un disco firmado por Marc Copland, “Crosstalk” (2011), en cuarteto y dónde ambos sobresalen con intercambios muy buenos.

Evan Parker es el maestro europeo de la improvisación desde hace años y uno de los músicos de jazz más arriesgados y experimentales. Se presenta en Málaga con quienes quizás sean sus partenaires más fieles estos últimos años: Buddy Guy al bajo y Paul Lytton, percusiones, y quién sabe si electrónica. Con este jazz experimental uno debe estar preparado para todo. Casi siempre para lo bueno, sobre todo si andamos escasos de experiencias nuevas. Esto es, como si de pronto en el Picasso, nada más y nada menos, entra Gordon Matta-Clark y se pusiera a echar los muros abajo. A lo mejor he exagerado un poco.

Del grupo noruego Atomic tengo poco que decir porque sinceramente no los he escuchado. Si lo he hecho en cambio con su saxofonista, en este caso sueco, Fredrik Ljungkvist. Como el ciclo tiene por protagonista al saxofón me referiré a Ljungkvist. Además de liderar Atomic está al frente de Kun Yan 5, un quinteto sueco cuyo disco “Badaling” (2010) he escuchado y me recuerda a Ken Vandermark. Por ahí va la cosa. No creo que a estas alturas del relato el programador de este “festival”, Salvador Catalán, haya metido la gamba con este grupo. A mi me da que éstos son los tapados.

Un pero. No hubiera estado mal haber incluido en la programación a algún intérprete español de jazz. No es cuota impuesta no. Se trata de no dejar de lado a nuestros músicos. Son muchos y muy buenos. Como hacen los festivales de jazz de otros países europeos.

Sólo queda desear suerte y esperar a ver quién gana, si Europa o América.

 

Juanma Cid

Sergio Pamies presenta su nuevo disco

No hay dos géneros más afines y distantes a la vez que el flamenco y el jazz. Su conjunción es ya una hibridación musical clásica, aceptada y respetada, aunque el desarrollo creativo y discográfico de esta música ha dado lugar a todo tipo de variantes, de mayor o menor calidad. Siempre respetando a las grandes referencias, de Pedro Iturralde a Chano Domínguez, la pureza del pianista granadino Sergio Pamies es una propuesta de autenticidad. Su sonido no deja indiferentes a ninguna de las dos aficiones. Las personas aficionadas al flamenco disfrutan de otro sonido, diferente al que están acostumbradas; la gente del jazz, por su parte, conoce bien a uno de los mejores teclistas que ha dado la tierra granadina y andaluza en los últimos tiempos. “Borrachito” es el nombre del disco que presenta el viernes 13 de enero, a las 21 horas,  en el Teatro CajaGRANADA (12 €), en el que han colaborado maestros como Pepe Luis Carmona (Habichuela) en la guitarra flamenca, Rubén Dantas en la percusión, Antonio Serrano en la Armónica y el trompetista Christian Scott.

No obstante, Pamies ha jugado con ventaja a la hora de jugar con ambas sensibilidades. Ser albaicinero (ver reseña adjunta) le ha servido para comprender lo propio, mientras que su ciudad le ha ofrecido desde la infancia uno de los festivales internacionales de jazz con una trayectoria más amplia  en este país. Le acompañan en la presentación de este nuevo disco José Cortes “El pirata” (cante y palmas), Sergio Gómez “Colorao” (cante), Éric Sánchez (trompeta), Víctor de Diego (saxos tenor y soprano), Francis Pose (contrabajo), Gonzalo del Val (batería), Benjamín Santiago “El moreno” (percusión, baile), Miguel Fernández “El cheyenne” (percusión, palmas) y  Julián Heredia “Pipote” (bajo eléctrico).

+ información: http://blog.memoriadeandalucia.com/index.php?listEntrada=74

Ignacio Berroa: sentido y sensibilidad


Con una larga y exitosa carrera como educador y demandado y reputado sideman , Ignacio Berroa es una de las grandes leyendas de la batería que ha retrasado – quizá por exceso de trabajo-, el inicio de su carrera como líder. Su debut discográfico en solitario ha tardado, pero ha merecido la pena: Codes (Blue Note) ha sido alabado por la crítica especializada y recibido numerosos premios. En el concierto de Caja Granada presentó un conjuntado, experimentado y rodado grupo, integrado por el exquisito pianista John di Martino, el sorpresivo saxofonista John Ellis  y el habilidoso bajista Ricardo Rodríguez.

 

Matrix, el tema compuesto por Chick Corea que abre el disco de Berroa, sirvió  también para iniciar un concierto  repleto de sugerentes atmósferas musicales y de bellas sonoridades e  ideas, con grandes espacios para la improvisación, sobre todo en temas novedosos  como Surviving In The City –compuesto por Rodríguez-, y la preciosa melodía Little Giggles –compuesta por Ellis-. Grandes  solos de batería,  piano, contrabajo, saxo, se fueron yuxtaponiendo a lo largo de  un concierto rítmico, cálido y sugestivo. Arreglos de grandes clásicos como el emotivo  Woody ´N´You de Gillespie, en el que Berroa demostró sus grandes dotes como batería o la muy aplaudida versión de Aquellas pequeñas cosas de Joan Manuel Serrat, con una gran demostración de la sensibilidad de di Martino –alma del grupo, en esta ocasión-, fueron conformando un estupendo concierto en el que Berroa transmitió  un delicioso sentido del jazz contemporáneo con una excelente formación muy alejada del grupo de jazz latino al uso.

Como afirmó Berroa en la presentación de su banda, una de las cosas más maravillosas que tenemos los seres humanos es el tiempo, y ojalá que podamos seguir disponiendo de tiempo y de ocasiones como ésta, para disfrutar de la música en directo.

Jesús Villalba

Avishai Cohen en Granada: El globalizador globalizado

Cuando Jerome Kern le propuso a Oscar Hammerstein hacer una comedia musical sobre Marco Polo, el letrista le dijo «será una historia que transcurre en China, con un protagonista italiano, contada por un irlandés, entonces ¿qué tipo de música piensas ponerle?», a lo que el compositor respondió «será buena música judía». En efecto, nadie en su sano juicio duda hoy del importantísimo lugar que ocupa la cultura judía en el jazz. De hecho fue la razón por la que los nazis lo prohibieron (en aquellos tiempos su africanismo aún no era reconocido por nadie). Por citar a uno pocos, pensemos en Mezz Mezzrow (Milton Mesirow,), Benny Goodman (Benjamin David Goodman), Kurt Weil, George Gershwin (Jacob Gershovitz), Irving Berlin (Israel Balín), Bronislaw Kaper, Artie Shaw (Arthur Jacob Arshawsky)… Pero todos eran refugiados huidos de Europa o descendientes de los mismos, que traían consigo un larga tradición de sabidurías musicales acumuladas a lo largo de siglos de diáspora, hasta llegar a Brooklyn, a modo de nueva tierra prometida donde fusionaron su rico acervo con la nueva cultura local. El caso de Avishai Cohen es diferente: nació en un kibbutz en Israel, y se crió en hebreo, por lo que ha debido recorrer este camino en dirección contraria. Sus fuentes son otras: el folklore judío propiamente dicho, incluyendo melodías orientales y medievales que heredó de su madre sefardí. Pero cuando ya has mamado el jazz junto a Chick Corea, Roy Hargrove o Danilo Pérez te puedes permitir el lujo de aburrirte de tanto walking bass y necesitar variar, mezclar, investigar y arriesgar, dejando que el swing, como el aceite, suba a la superficie por sí mismo.

El resultado es una música inclasificable pero muy cautivadora, y tremendamente original. Por acostumbrados que estemos a las mezclas exóticas, nos lleva de sorpresa en sorpresa, especialmente en directo. Coincido con Jesús Lens en que “las etiquetas sólo existen para ser arrancadas“, aunque, aun así, confieso que, entre tanto neoromanticismo sefardí, yo sí echo de menos un poco de walking bass, aunque sólo fuera muy de vez en cuando (antiguo que es uno). Pero, que quede entre nosotros.

Antonio Pamies

Giovanni Hidalgo

Prometí reincidir y así lo hice, y además con recochineo. El Booga, abarrotado de gente feliz, recibió a la extraordinaria banda de Latin Jazz de Giovanni Hidalgo, el maestro mundial de la conga, que lió la de Dios. Rodeado por el siempre estupendo Caramelo de Cuba (piano), y sus no menos fabulosos compatriotas Ernesto Simpson (batería) Miguel Brínguez (saxo alto), Eric Sánchez (trompeta), y el poderoso bajista argentino John Benítez, no sólo dieron una exhibición del mejor jazz, sino dejaron bien claro que hay una cosa que se llama pasarlo bien, con P y B mayúsculas. No voy a enrollarme para describirlo, pues Jesulín ya nos enseño que se puede hacer “en dos palabras”. Desde sus colegas Rubem Dantas, “el Cheyenne”, “el Moreno”, Pancho Brañas y otros, que no se podían perder la lección magistral del maestro de maestros, hasta los despistados que entraron sin saber muy bien a lo que iban, todo el mundo flipó. Enhorabuena a Giovanni Hidalgo por sus prodigiosas manos y al Booga por seguir en la trinchera de los garitos nocturnos canallamente jazzeros. Ahora más que nunca.

Antonio Pamies

para los que se lo perdieron:

Avishai Cohen en CajaGranada


No es de extrañar que la revista Bass Player lo haya declarado “uno de los bajistas más influyentes de nuestro siglo”, ya que Avishai Cohen: contrabajista, compositor, cantante y arreglista de inspiración heterodoxa, demuestra en sus interpretaciones una afinación técnica increíble, un dominio de los ritmos y una sabia armonía que lo convierten en uno de los mejores instrumentistas del jazz actual.

Avishi nació en Israel, en 1970, y comenzó a estudiar piano a los nueve años, pero inspirado por Jaco Pastorius decide que el bajo es su instrumento. Después de dos años cumpliendo el servicio militar, se traslada a Nueva York. El primer año es duro y compagina su trabajo de albañil con interpretaciones en bandas de jazz latino y en poco tiempo se encuentra formando trío con el pianista panameño Danilo Pérez.

Mientras, crea su primera banda con músicos de infinitas influencias, sus ritmos llegan a oídos de Chick Corea que queda tan impresionado que le ofrece un contrato para grabar bajo su propio sello Stretch y formar parte de su nuevo proyecto, Origin. Con Corea, toca en los mejores escenarios de medio mundo, adquiere disciplina y mucha experiencia. Su inquietud para explorar otros sonidos y su talento para componer bellas melodías llaman la atención de músicos como Bobby McFerrin, Herbie Hancock o Paquito D’Rivera, con los que comparte escenario, o de grandes orquestas como la Orquesta Filarmónica de Israel, la Sinfónica de Boston o la Filarmónica de Londres.

Avishai Cohen presenta en Granada su último disco para Blue Note Records: Seven Seas (2011), acompañado del delicado pianista Shai Maestro y del creativo percusionista Amis Bresler, una formación vibrante, de depurada técnica y enorme vitalidad, precisa y brillante.

28 de abril. 21. h. Teatro CajaGranada
Avishai Cohen, bajo y voz  Shai Maestro, piano y teclados  Amis Bresler, batería    www.avishaicohen.com

 

Lionel Loueke en Granada

El festival itinerante de Blue Note, que pronto nos traerá a viejos conocidos como Avishai Cohen o Ignacio Berroa, llega como agua de mayo, no sólo porque amplía al resto del año la oferta festivalera, sino porque en una ciudad como la nuestra, con muchos teatros infrautilizados y unos clubes de jazz ferozmente acosados por todos los políticos, es un balón de oxígeno que nos salva de la asfixia musical.

Abrió el festival el trío del guitarrista y cantante africano Lionel Loueke, con un espectáculo tan sorprendente como fascinante. En sus discos suele arroparse de una banda de mayores dimensiones, si a eso le añadimos que los tríos de los guitarristas tienden a menudo a la pesadez y al narcisismo, parecían justificados unos temores que, sin embargo, se esfumaron desde los primeros compases. La más rica variedad de ritmos, un original reparto de papeles dentro del trío (los jóvenes y brillantes Massimo Biolcati y Ferenc Nemeth), una hermosa combinación de música africana, tradicional y moderna, y de lenguaje jazzero (subliminal pero tremendo), con mucho sitio para la espontaneidad, y una ruptura de las fronteras tradicionales entre el papel de la voz y el de la percusión: todo ello para llevarnos de sorpresa en sorpresa. Lionel Loueke tiene en los dedos toda la brujería de la selva y su voz despierta el solemne misterio de las catedrales: verlo en directo te deja sencillamente boquiabierto durante todo el concierto. Aprovecho para recomendar su disco Mwaliko, donde podemos disfrutar además de sus espléndidos dúos con Richard Bona, Angélique Kidjo y Esperanza Spalding.

Antonio Pamies