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El mejor jazz latino con Negroni´s Jazz Trío

El próximo viernes, 25 de noviembre, actúa esta formación puertorriqueña en el Teatro CajaGRANADA. Negroni’s Jazz Trio está de gira por Europa. Su prestigio convierte a esta formación en una cita obligada para los amantes del jazz latino, que llega avalada por la calidad de sus 5 discos editados, las nominaciones a los Grammys latinos en 2004 y el hecho de haber sido numero 1 en los charts (listas de popularidad) de Estados Unidos. Negroni’s es una formación habitual del circuito norteamericano, incluyendo “santuarios” musicales de Nueva York como el Blue Note. Se trata de una iniciativa de José Negroni, discípulo del maestro Papo Lucca, acompañado por su hijo, el baterista, Nomar Negroni. Esta formación aporta en cada directo la esencia del vínculo entre África y Caribe, sin olvidar otros ritmos latinos vinculados al jazz.

Al Teatro CajaGRANADA vienen acompañados al bajo por Gere, considerado uno de los mejores bajistas del panorama nacional,  de cuya calidad dan testimonio Alejandro Sanz, Salif Keita, Luz Casal, Antonio Carmona o Jorge Pardo, siendo profesor en varias escuelas de músicas del país. En unas fechas vinculadas de forma directa con el jazz en Granada, ya que acaba de finalizar el Festival Internacional, las personas aficionadas a esta música no deben perderse esta cita con uno de los géneros más atractivos del jazz. El próximo viernes, 25 de noviembre de 2011, a las 21 horas. El precio de la entrada es 5 euros.

+ info: http://www.negronistrio.com/

Esperanza Spalding

Querida Esperanza, perdónanos, pero no te entendimos.

Empezamos por no entender que, dada la puntualidad prusiana con que comienzan todos los conciertos del Festival, el tuyo arrancara a eso de las nueve y veinte de la noche. Y seguimos sin entender esa puesta en escena de chica-que-llega-a-casa y se descalza y se toma una copa de vino. ¿Era para hacernos sentir más familiares, frente al escenario? No lo conseguiste, créenos. En la neblina de nuestro recuerdo musical queda algún buen momento, en la segunda mitad, pero había que entresacarlo de un ritual que nos parece prescindible, y que iba del bailo con mi instrumento, me siento en el sillón número dos o ensayo una camuflada posturita. Sorbo a sorbo. Allí vino, aquí agua.

Arrancaste con una pieza muy seria, melancólica e introspectiva, acompañada de una sección de cuerda muy clásica. ¡Menos mal que después llegaron el pianista y el batería, para darle un poco de alegría al concierto! Sin embargo, todavía en frío, aporreaste el contrabajo a modo de percusionista. Y tampoco llegamos a verlo claro, porque gracia, lo que se dice gracia en la percusión … Brillaron mucho más los momentos vocales con Leila Cyr, donde se notaba estilo y sentido de la armonía, con el sello de la Berklee College de Boston.

Querida Esperanza, cuando te dedicaste a tocar, fuiste un cañón, con fogonazos destacables de intensidad. La pena es tocaste muy poco, desperdiciando tiempo y energía en la pólvora mojada de una puesta en escena revisable y que cuenta pocas cosas. ¡Cómo echamos de menos tu concierto en Almuñécar, hace un par de años! ¿Qué te ha pasado en este tiempo? Tanta parafernalia de baja intensidad… nos dejó fríos. Muy fríos. Como carámbanos. Guardamos esperanza en ti para despedirnos de un Festival que sortea la crisis con muy buena nota.

Texto: Jesús Lens y Rafael Marfil

Fotos: José Nieto

Universo Parker


Julio Cortázar rindió homenaje a Parker, con su narración “El perseguidor”, desde una Europa en  blanco y negro, intelectualizada y loca por el jazz en lejanos tiempos del pasado siglo. También Clint Eastwood convirtió el mito en imágenes cinematográficas en “Bird” (1988) en una de sus grandes creaciones, que no son pocas hoy día. Todo ello merece un tratamiento aparte, y lo tendrá en este blog, pero es momento para agradecer a Parkerland su apuesta por unirse y hacer música. En primer lugar, por lo atrevido de ese reto tal y como están los tiempos. En segundo lugar, porque han picado muy alto en su proyecto, ya que Parker es el hombre más versionado y homenajeado del planeta jazzístico. Como carta de presentación, ya conocíamos el magnífico disco de estos jóvenes desde el inicio del Festival (Parkerland nonet), una creación que tendrá su merecida reseña en este blog. Además, tuvieron el acierto de invitar al mejor saxofonista alto del territorio patrio nacional, como es sin duda el valenciano Perico Sambeat. El balance de una noche así es muy positivo, ya que el amor por el jazz y el acierto técnico y expresivo dejó algunos de los momentos de mayor calidad del Festival Internacional de Jazz de Granada en 2010. Algunos viejos seguidores recordábamos a un Phil Woods, con su inconfundible gorra de cuero negro, en Granada. El mejor imitador de Charlie Parker. Un hombre tan obsesionado por seguir la estela del maestro de Kansas City que llegó a casarse con su viuda. Momentos difíciles de superar. Sin embargo, Parkerland y Sambeat supieron detenerse con elegancia cuando se asomaban a donde nadie puede llegar, mientras que construyeron otros momentos para un desenfreno lleno de calidad técnica y, sobre todo, de emoción. Charlie Parker es la obsesión de los saxofonistas altos. Estudian al detalle sus improvisaciones transcritas hasta clavarlas. Los tenores, si quieren, pueden mirarse en otros espejos, como Rollins, Coltrane o el más actual Joshua Redman. Perico Sambeat voló por encima, demostrando un talante discreto, pero derramando esencias de su condición de “Grande de España”, como lo calificaba de forma genial hace unos años JJG en Ideal. Estuvieron a la altura el trompetista Julián Sánchez, al que no debemos perder la pista porque ha entrado en una dimensión superior; el saxo alto Antonio González, que ha crecido exponencialmente en estos años; el flautista Valentín Murillo y el saxo tenor y clarinete bajo Pepe Viciana. Este último contagió la emoción por Parker y por el jazz, devorando el escenario del Teatro Alhambra. También marcó los tiempos con oficio el contrabajista Cuni Mantilla. Los demás músicos aportaron una variada muestra de voluntad combinada con diferentes grados de acierto, pero ya es admirable el hecho de estar ahí regalándonos una sesión de verdadero jazz. Fantástico estreno de Parkerland en el Festival. Les deseamos “grandes éxitos”. Parker vive, y el jazz en Granada también.

Texto: Rafael Marfil Carmona  / Foto: José Nieto

Cariño, humedad y maestría


Ayer estuve dentro de una Big Band. En realidad a 3 metros, pero es la sensación que se tiene en la fila 1 del Teatro Alhambra, un escenario oportunamente seleccionado por la Oficina Técnica de Festivales. Cercanía en todos los sentidos, tanto física como afectiva, en un lugar que también tiene su historia y en el que se han vivido grandes sesiones, sobre todo de aquel jazz que viene del sur. Esa inmediatez y proximidad se unió a un auténtico y húmedo ambiente de club, creado por esa máquina que expulsa vapor de agua y recuerda a la estética de las calles de Manhattan. En ese hidratado ambiente, el trombonista invitado Tony Belenguer se sumó a la causa consumiendo alrededor de cinco botellines de agua y ofreciendo un verdadero recital de calidad. Pude ver caras nuevas, y eso es bueno, pero también a personas queridas y conocidas. A mis maestros en la primera fila de la cuerda de saxos, dándome una nueva lección musical. Al gran Kiko Aguado, que siempre destaca por su temperamento prudente y su virtuosismo en un instrumento endiabladamente difícil para el jazz, como es la guitarra. Tenemos cuatro formaciones de este tipo en Granada, si no me fallan las cuentas. Un modelo que funciona en los conservatorios, así como en Atarfe, donde también se va creando escuela. Me consta que sacar adelante esta Big Band es un ejercicio de tesón, amor y constancia. Cualidades que ha venido demostrando el director Aguado (ya les digo lo del ambiente hídrico) en sus propuestas y arreglos. Un aire respetuoso en su sonoridad, sin estridencias ni rarezas, pero valorando y difundiendo la esencia de esta música. Era un buen momento para ofrecer un recorrido por los temas destacados de la producción discográfica de esta formación. En esa travesía estuvo presente la genialidad de cada uno de los artistas con los que ha colaborado activamente la Granada Big Band: Benny Golson, Perico Sambeat, Pedro Iturralde, Vince Benedetti y Bob Mintzer, entre otros. El saxofonista tenor Agustín Sánchez no pudo demostrar mejor su admiración por Mintzer, abriendo fuego con un solo elegante y extenso, en el que demostró que había aprendido mucho después de compartir escenario con él hace un tiempo en este mismo Festival. Ni se imita ni se quiere ser una Big Band como aquella que homenajeaba a Mingus, o como la compuesta por el All Star de grandes nombres propios. Sin embargo, individual y colectivamente se mejora cada año, como muestra la mayor soltura de su pianista José María Pedraza, la aportación del contrabajista Xavier Astor y el swing de Andrew Lynch en el saxo, sin olvidar la acostumbrada maestría sonora de Rogelio Gil, el carisma de Julio Pérez y la aportación del profesor de la Banda Municipal Juan José Rodrigo, en una de las primeras improvisaciones que le recuerdo, realizando una aportación magnífica. Igualmente, el trompetista Miguel Ángel Romero mantuvo un buen nivel, aunque intervino menos que en otras ocasiones. Los trombones, por su parte, respetaron discretamente el espacio del solista de esa noche. En el Teatro Alhambra estábamos los incondicionales. Gente con buen gusto, como la que debería escuchar esta noche a Parkerland Nonet con el maestro valenciano Perico Sambeat y acudir el viernes al Conservatorio a escuchar a su Big Band. Menudo ejercicio de constancia. No sé si algunos se merecen una calle, tal y como comentó Belenguer, pero otros miramos, escuchamos y aprendemos.

Rafael Marfil Carmona

Video del concierto de la Granada Big Band