Archive for the 'Ver artículos de Jesús Villalba' Category

Tesis sobre un homicidio

tesissobreunhomicidioRoberto Bermúdez, profesor y abogado retirado, ve alterada su vida cuando se convence de que Gonzalo, hijo de amigos y uno de sus  alumnos, ha sido el autor de un brutal asesinato justo frente a la Facultad de Derecho, donde imparte un seminario. Decidido a descubrir la verdad sobre el crimen, emprende una investigación personal que termina por transformarse en obsesión y lo arrastrará inevitablemente hacia un absorbente duelo intelectual entre alumno y docente.

Anunciada como una película de los productores de la excelente  El secreto de tus ojos, con la que apenas nada tiene que ver excepto por el protagonista, Tesis sobre un homicidio es un thriller psicológico dirigido por Hernán Goldfrid a partir de la novela homónima de Diego Paszkowski y protagonizada por un siempre inmenso, solvente y repetitivo Ricardo Darín, sobre el que gravita todo el peso del filme.

Impecable en su inicio, planteado sobre un base firme, con una excelente factura técnica y una exquisita fotografía, el argumento de la película se desdobla en una bien planteada intriga psicológica con buenos diálogos y con unos personajes creíbles en sus interpretaciones, excepto la de algún papel secundario como el de la actriz Calu Rivero, y se desliza hacia un final insatisfactorio –distinto al de la novela-,  y abierto para el espectador.

La resolución de un crimen siempre está en la percepción de los detalles y el protagonista los busca obsesivamente para descubrir al criminal; pero la interpretación de los mismos, al igual que una moneda que gira sobre su eje y cae de un lado u otro,  puede resultar errónea o certera.

Jesús Villalba

Time After Time

Entre el 26 de enero y el 14 de abril de 1984, Miles Davis grabó cerca de 40 canciones de estilo AOR (Adult Oriented Rock), con temas de Tina Turner, Cyndi Lauper, Dionne Warwick o Michael Jackson, entre otros. Ya en 1950, Davis también había añadido este tipo de canciones a su repertorio y algunos críticos se lo habían reprochado. Pero una vez más, buscaba materiales populares para sus grabaciones, conciertos y para su nuevo álbum “You´re Under Arrest” , un nuevo impulso en su carrera musical con  un  contenido político sobre el racismo, la contaminación y la guerra, en el que finalmente  incluiría tres piezas pop: Time After Time, Human Nature y Something´s on Your Mind.

Sobre la balada Time After Time,  una de sus favoritas, comentaba  que aunque la tocaba frecuentemente en directo,  el grupo tuvo que grabarla una y otra vez.  “No tiene que ver con repetir las tomas, sino con el sentimiento que une le pone. Quiero decir, uno no puede decir te amo dos veces. Tienes que decirlo cuando lo sientes. Y cuando toco una balada, más que cualquier cosa, soy totalmente yo mismo”

En esos años, a  Miles, convertido en una gran estrella, le gustaba tocar buena música y que la gente acudiera a sus conciertos.  No le interesaba ser una leyenda esotérica del jazz y trataba de atraer  nuevos aficionados  a través de la belleza de su sonido.

En este video de 1985, grabado en uno de sus multitudinarios conciertos en Japón, podemos disfrutar de su interpretación de Time After Time, con el sonido personal, intimo y característico que a su trompeta daba el uso de la sordina Harmon., con notas cortas tendentes al lirismo y a la introspección.

Jesús Villalba

 

Swept Away: el regreso de Marc Johnson

Han pasado casi nueve años desde que Marc Johnson grabara su último disco para el sello ECM, el celebrado Shades of Jade.  Pero a pesar del paso del tiempo, una característica que ha mantenido constante a lo largo de su carrera, al igual que Evans, es su habilidad musical para equilibrar técnica y elegancia. Dotado de una bella sonoridad y una gran musicalidad, mezcla de suavidad y de precisión, Johnson es el compañero perfecto para el dialogo de cualquier trío de jazz.  No en vano formo parte, para mi gusto, de uno de los mejores grupos de la historia  junto a  Bill Evans y Joe la Barbera.

Swept Away supone el regreso de Johnson  a la escena discográfica como líder, en compañía de su esposa, la pianista  Eliane Elias, y del ágil  batería Joey Baron. Un soberbio trío acompañado por Joe Lovano en varios de los temas, una acertada adición  gracias al magnífico tono que despliega el saxofonista y a su empática interacción con sus compañeros, especialmente con la pianista. Teniendo en cuenta el encuentro de tan fuertes personalidades musicales, uno de los logros  más notables que se aprecian en el disco es como cada intérprete conserva su identidad inconfundible con una abierta capacidad para explorar nuevas y amplias direcciones estilísticas, conformando una experiencia musical cercana y, sin embargo, totalmente fresca e innovadora de la manera más discreta y elegante imaginable.

La lírica melodía Swept Away, con el trío original, abre y da título a un disco acústico de latente swing. Seguida por una sensacional segunda pista: It´s Time, ya con la presencia de Joe Lovano. Una ardiente balada que tiene un romántico y negro  ambiente nocturno, al igual que muchos de los temas del disco -como Moments o Midnight Blue-, compuestos por Johnson y Elias, excepto el arreglo de la canción folk norteamericana Shenandoah, que cierra el álbum con un poderoso solo de Jonhson. La enérgica Sirens of Titan, la alegre melodía B Is For Butterfy  o One Thousand and One Nights, de inspiración oriental, conforman un exquisito  y agradable disco.

No es casualidad, tanto por sus composiciones como por su sonoridad y estilo, que Swept Away este editado por el prestigioso sello de jazz independiente alemán ECM (Edition of Contemporary Music), famoso por sus grabaciones de sonido cristalino y cuidadas ediciones.

Jesús Villalba

swept-away

 

 

Jesús Lens: Café – Bar Cinema

De la misma forma en la que corre (siempre me ha adelantado), con pasos rápidos, veloces  y seguros, llueva o brille el Sol, y al igual que los grandes y buenos escritores escriben constantemente, Jesús Lens escribe sin parar, en su trabajo como director de comunicación, en su blog Pateando el Mundo, como ensayista, columnista, crítico de cine o de música, en los periódicos, en diversas páginas y revistas virtuales, en su blackberry, en libretas o en el ordenador; y cada vez mejor, como un gran escritor, como demuestra la prosa sostenida, constante e interesante de su último y original libro. Una estupenda obra escrita con sentimiento  y rigor historicista, cuyas páginas transpiran dos de sus grandes pasiones: el cine y la música.

En Café-Bar Cinema. Cafés, bares y clubes de película, confluyen grandes estrellas del cine, hombres y mujeres, directores, artistas, camareros, músicos, clientes, ciudades, pasiones, cócteles, héroes, villanos, historias, canciones…para conformar una visión diferente de la historia del cine y un excelente y exquisito  recorrido por bares, cafés y clubes cinematográficos, reales o ficticios, donde se cruzan historias y vidas, desde el entrañable e inolvidable Rick´s Café de Casablanca hasta el futurista Dimitri’s Bar de Blade Runner, pasando por el mítico y jazzístico Cotton Club.

No hace muchos años, en el Festival de Jazz de Granada, disfrutábamos de auténticos trasnoches de jazz, en los bares de la ciudad de noviembre, transformados en clubes con alma negra a la medianoche, aún embriagados por el jazz a la salida del teatro, sintiendo los sonidos envolventes y calidos de un saxo o de una voz, el murmullo del público y el tintineo de los cubitos en las copas. Estupendas sensaciones y emociones recobradas con las historias de Jesús Lens que nos transportan a clubes, cafés y bares de película, para hacernos sentir un poco protagonistas o espectadores de primera fila… Si aman el cine, la música y la lectura, por favor, no dejen de leer este gran libro.

Jesús Villalba

Ignacio Berroa: sentido y sensibilidad


Con una larga y exitosa carrera como educador y demandado y reputado sideman , Ignacio Berroa es una de las grandes leyendas de la batería que ha retrasado – quizá por exceso de trabajo-, el inicio de su carrera como líder. Su debut discográfico en solitario ha tardado, pero ha merecido la pena: Codes (Blue Note) ha sido alabado por la crítica especializada y recibido numerosos premios. En el concierto de Caja Granada presentó un conjuntado, experimentado y rodado grupo, integrado por el exquisito pianista John di Martino, el sorpresivo saxofonista John Ellis  y el habilidoso bajista Ricardo Rodríguez.

 

Matrix, el tema compuesto por Chick Corea que abre el disco de Berroa, sirvió  también para iniciar un concierto  repleto de sugerentes atmósferas musicales y de bellas sonoridades e  ideas, con grandes espacios para la improvisación, sobre todo en temas novedosos  como Surviving In The City –compuesto por Rodríguez-, y la preciosa melodía Little Giggles –compuesta por Ellis-. Grandes  solos de batería,  piano, contrabajo, saxo, se fueron yuxtaponiendo a lo largo de  un concierto rítmico, cálido y sugestivo. Arreglos de grandes clásicos como el emotivo  Woody ´N´You de Gillespie, en el que Berroa demostró sus grandes dotes como batería o la muy aplaudida versión de Aquellas pequeñas cosas de Joan Manuel Serrat, con una gran demostración de la sensibilidad de di Martino –alma del grupo, en esta ocasión-, fueron conformando un estupendo concierto en el que Berroa transmitió  un delicioso sentido del jazz contemporáneo con una excelente formación muy alejada del grupo de jazz latino al uso.

Como afirmó Berroa en la presentación de su banda, una de las cosas más maravillosas que tenemos los seres humanos es el tiempo, y ojalá que podamos seguir disponiendo de tiempo y de ocasiones como ésta, para disfrutar de la música en directo.

Jesús Villalba

Everybody Wants To Be A Cat

Muchos recordamos con cariño la divertida película de aventuras felinas que transcurre en París: Los Aristogatos (1970), tanto por su excelente banda sonora, como por sus entrañables personajes: Duquesa y sus traviesos cachorros; la anciana y excéntrica millonaria Madame Bonfamille; el vagabundo y vividor Thomas O’Malley o la estupenda banda de Scat Cat y sus Gatos Swing. Y es precisamente el tema Everybody Wants To Be A Cat, cantado en su versión original por Phil Harris, Scatman Crothers, Ravenscroft Thurl, Vito Scotti y Paul Winchell, el que abre y da título al disco con una modernizada versión instrumental del quinteto de Roy Hargrove.

La aparición de este proyecto que acaba de lanzar el sello Disney Pearl Series, no debería de ser una sorpresa dada la conocida afición de Walt Disney por el jazz y el cariño que músicos como Miles Davis, Artie Shaw, Glenn Miller, John Coltrane o Louis Armstrong, entre otros muchos, han tenido para interpretar las canciones de sus películas.

Everybody Wants To Be A Cat es una cuidada producción que incluye versiones jazzísticas de exitosas películas de Disney, tanto clásicas como contemporáneas, recreadas por artistas de diversas generaciones, desde la prometedora y jovencísima cantante Nikki Yanofsky (17 años), interpretando con una poderosa big band el tema It’s a Small World, hasta el veterano Dave Brubeck (90 años) con dos temas grabados en formato trío: un sensacional Some Day My Prince Will Come (tema ya interpretado por Dave Brubeck, Bill Evans o Miles Davis), y la deliciosa Alice In Wonderland, en compañía de la cantante Roberta Gambarini.

Grandes músicos como el saxofonista Joshua Redman con una extraordinaria versión de You’ve Got A Friend In Me, la cantante Dianne Reeves con He’s A Tramp, Regina Carter, Alfredo Rodríguez, Mark Rapp, Kurt Rosenwinkel, Gilad Hekselman, The Bad Plus o la inevitable contrabajista y vocalista Esperanza Spalding con una correcta versión de Chim Chim Cher-Ee del filme Mary Poppins, completan un acertado  mosaico musical y un atractivo y afectuoso recopilatorio.

Video de Roy Hargrove

Jesús Villalba

Linda and James Moody: The World


El gran saxofonista James Moody, al que muchos recordaran por sus estupendas actuaciones en el Festival de Jazz en la Costa con su grupo (1998) o en el Festival Internacional de Jazz de Granada con la Dizzy Gillespie All Stars (2008), está gravemente enfermo. Lleva tiempo luchando con fuerza y entereza contra un cáncer de páncreas. Su encantadora esposa Linda ha enviado una carta a todos sus amigos, entre los que  nos incluimos, haciendo pública su enfermedad e invitando a enviar ánimos y buenos deseos a Moody a través de a su página de facebook.  

Cuando James Moody contrajo matrimonio en 1989 con Linda, el gran amor de su vida, Dizzy Gillespie los recibió en la iglesia interpretando con su trompeta el tema Con Alma. La pasión por el jazz, el amor a su esposa y su gran amistad con Dizzy – permaneció en el hospital junto a él, hasta su fallecimiento-, han marcado la vida de James Moody. Un sensacional músico y una excelente persona que en el interior del viejo estuche de su saxofón guarda, como pude ver con emoción y admiración,  el primer dólar que ganó como músico, una foto de Linda y bajo el cierre, una placa con la siguiente leyenda: “Linda & James Moody: The World.”

Poco importa la edad cuando se ama la música como hemos comprobado en muchos conciertos celebrados en nuestros festivales, como los recientes de Shorter y Lloyd, o el de la Dizzy Gillespie All Stars hace dos años, con una memorable actuación de más de dos horas de duración, con músicos generosos, entregados al límite de sus posibilidades Slide Hampton y James Moody como grandes e inconmensurables estrellas, felices sobre el escenario, con un público agradecido y perfectamente arropados por el resto del grupo: una elegante y sólida sección rítmica con el toque exquisito del pianista Cyrus Chesnut.

James y Linda, desde el Club Blue & Noir y en nombre de los Festivales de Jazz de Granada, nuestro cariño y mejores deseos.

Texto: Jesús Villalba  Fotos: Archivo y Pepe Torres

Cómo la música puede cambiar tu vida

 

… La música jazz es el pasado de América y así deben de pensar todos los que sepan escucharla, sentirla y comprenderla …”

Con frases de esta rotundidad y veracidad, Wynton Marsalis, uno de los mejores músicos de la historia del jazz, además de director y profesor del prestigioso Lincoln Center, nos transmite, con ternura e ingenio, las enseñanzas adquiridas tras una vida entera dedicada al jazz.

Trompetista y compositor de Nueva Orleáns, nacido en el seno de una prestigiosa familia de músicos de jazz, Wynton, que ha sido galardonado numerosas veces con Premios Grammy, tanto en música clásica como en jazz, además de haber obtenido el Premio Pulitzer por el oratorio Blood In The Fields , nos narra página a página su pasión y amor por la música y nos muestra cómo “una verdadera comprensión del jazz, equilibrio perfecto en el escenario entre la expresión artística individual y el sacrificio por el bien común, puede enriquecer todos los aspectos de nuestra vida…”

Cómo la música puede cambiar tu vida está escrito en colaboración o mejor dicho, con la supervisión del historiador y documentalista Geoffrey Champion Ward, editor de la American Heritage y autor de varios prestigiosos e interesantes libros, entre los que destacan: Jazz: A History of Americás o The Emergente of Franklin Roosevelt .

En los diversos capítulos que integran el libro, Marsalis nos habla, entre otros, del lenguaje del jazz, de la alegría del swinging , del blues, de qué conlleva tocar o de los grandes maestros del jazz, donde nos ofrece su respetable opinión acerca de grandes figuras como Louis Armstrong, John Coltrane o Duke Ellington, entre otras; siendo un poco riguroso con Miles Davis, al que acusa de venderse al rock.

Aparte de polémicas, una de las cualidades del libro es el empleo de un lenguaje agradable, ameno y divertido, muy alejado del estilo academicista y accesible para el lector. Una autentica lección sobre el jazz, y la importancia del mismo en la historia de América.

Hay toda una filosofía resumida en este libro, al igual que en la trompeta de Marsalis y como dice el violonchelista Yo-Yo Ma en la solapa del libro: “Wynton Marsalis es un virtuoso de la música desde los veinte años. El jazz continúa exhortándonos y educándonos. Transmitiéndonos su experiencia y perspectiva, nos reafirma la importancia del respeto, la confianza, la sabiduría y la empatía, valores tan esenciales en el jazz y en la vida”.

 Jesús Villalba Lozano

The Traveler

Kenny Barron es un pianista de elegancia impecable cuya música, trazada por una larga labor de más de cincuenta años, va más allá de la mayoría de los estilos que han marcado la historia del jazz moderno en las últimas décadas. Desde mediados de los años noventa ha realizado un impresionante trabajo discográfico editado en el sello Universal, exceptuando el disco producido y editado por el Festival de Jazz de Granada A Night in Granada, demostrando su inmenso talento como compositor y arreglista y conformando los contornos de un especial universo musical, anclado en la tradición, pero audaz, sensible, moderno, exquisito y de suave percepción.

Kenny Barron no se habría convertido en el excepcional músico que es hoy en día si se hubiera contentado con su papel de sideman de grandes estrellas como Joe Henderson, Abbey Lincoln, George Benson, James Moody, Stan Getz o Dizzy Gillespie, entre otros muchos. Su estilo musical y su calidad humana le ubican en la aristocracia de los grandes pianistas de jazz.

The Traveler es una cuidada producción, tanto por la selección de los diez temas que integran el disco como por su sonoridad y, en cierto modo, un viaje a través del repertorio y la profundidad del pianista, además de una muestra más del gran catalizador de nuevos talentos que es Barron. La nueva sección rítmica, sólida y conjuntada, integrada por el fiel bajista japonés Kiyoshi Kitagawa y el batería cubano Francisco Mela es toda una sorpresa. Además de la presencia de otros músicos sobresalientes de la escena actual: Steve Wilson (saxo soprano), Lionel Loueké (guitarra), cada vez más conocido, y de tres buenos vocalistas.

Un disco suave en sus maneras, que se desliza imperceptiblemente entre diferentes estados de ánimo, desde el primer tema The Traveler, en el que ya se aprecia la empatía del fraseo delicado y emotivo de Barron y el lirismo intenso del saxo de Wilson -presente en Speed Trap e Ilussion - hasta el colorista Calypso – también incluido a piano solo en el disco A Night in Granada - o el inquieto Duet con Loueké, pasando por las tres bonitas melodías cantadas que cubren todo el rango estilístico del jazz vocal contemporáneo: Clouds con la versátil vocalista Ann Hampton Callaway, Um Beijo con el crooner Grady Tate, heredero de la mejor tradición, y Phantoms, un sensual tema afrocubano con la cantante de moda de Nueva York: Gretchen Parlato.

Un magnífico solo libre en Memories Of You, muestra del virtuosismo del pianista, cierra un nuevo y apasionante viaje musical de Kenny Barron.

Jesús Villalba Lozano

Eastwood: After Hours

El jazz siempre ha estado plagado de tributos. Festivales, conciertos y discos han rendido homenaje a los gigantes del mundo del jazz. Pero este doble disco grabado en el Carnegie Hall rompe esta premisa de un modo significativo: el hombre al que se rinde homenaje no es un músico profesional de jazz. No, es un estupendo actor, virtuoso director y gran apasionado del jazz: Clint Eastwood.

Junto a su leyenda de duro vaquero, de hombre de la frontera, Eastwood ha sabido cultivar con el devenir de los años su amor por el jazz y ha cimentado, con una extraordinaria reputación y clase, su carrera como aclamado y premiado director. Una estupenda combinación de la que pocos pueden presumir.

Además de dirigir la celebre película Bird sobre la vida de Charlie Parker o de impulsar el filme Round Midnight de Bertrand Tavernier y de producir el documental Straight No Chaser, sobre el pianista y compositor Thelonious Monk, trabajos estrictamente jazzísticos; Eastwood siempre ha usado el jazz en la mayor parte de su filmografía, incluso como compositor en la laureada Mystic River, en la que realiza un acercamiento a un jazz que trasluce algo de su propia personalidad actual: de color otoñal, a veces minimalista, y con señales modernistas en sus partes orquestales.

Eastwood ha contribuido a difundir la labor musical de nuevos talentos. La inclusión del tema Midnight Sun en la banda sonora de Midnight in the Garden of Good and Evil nos descubrió a una desconocida Dina Krall. También el renacido interés en Estados Unidos por los extraordinarios cantantes Dinah Washington y especialmente: Johnny Hartman, se puede atribuir a la inclusión de sus temas en la película The Bridges of Madison County.

Desde su debut en la dirección con el filme Play Misty for Me, musicalizado por Erroll Garner, pasando por los temas de jazz compuestos por Lalo Schifrin para las cinco películas de Dirty Harry, hasta su reciente Piano Blues, Eastwood ha hecho más por difundir el jazz en la cultura popular que ningún otro cineasta en la historia del cine.

En Eastwood: After Hours, una maravillosa orquesta creada para el concierto -la Carnegie Hall Jazz Band- con brillantes invitados y dirigida por Jon Fadis, alumno aventajado de Gillespie, interpreta la música de varios de los proyectos de Eastwood con unos resultados espectaculares.

El primer disco arranca con los pianistas Kenny Barron y Barry Harris que tocan a dúo la clásica melodía Misty de Erroll Garner y desde aquí el programa ilumina con maravillosos arreglos la presencia de grandes interpretes del jazz como Jimmy Scott que nos llega al corazón aplicando su estilización vocal en The First Time Ever I Saw Your Face, el acertado Jay McShann o la portentosa voz de Kevin Mahogany en Satin Doll.

La segunda mitad de este primer disco, subtitulada Eastwood: After Hours (Suite), está arreglada y dirigida con maestría por Lennie Nichaus, amigo y estrecho colaborador de Estwood en todos sus proyectos cinematográficos, e incluye varios temas del propio Eastwood.

En el segundo disco intervienen una larga lista de estrellas: Joshua Redman, T.S. Monk, Roy Hargrove, Christian McBride, James Carter, James Moody o Kenny Washington que participan en diferentes versiones de Round Midnight , Cherokee –con un impresionante McPerson- , Parker’s Mood o Laura –con el saxo tenor de un seductor James Carter- entre otras, para cerrar con el tema After Hours/C.E. Blues con el mismísimo Eastwood dirigiendo la orquesta y tocando el piano con sentimiento.

Un acertado concierto convertido en placer para los amantes del jazz y un merecido tributo a una de las legendarias figuras del cine de todos los tiempos: Clint Eastwood.

Jesús Villalba Lozano