A los que nos gusta el jazz y el flamenco suele gustarnos el jazz-flamenco, y a los que nos gusta el jazz-flamenco suele gustarnos Manuel de Falla, que de alguna forma ya lo llevaba dentro sin darse cuenta. Es algo que ya nos demostró Pedro Iturralde con sus maravillosos arreglos jazzeros de la música clásica española hace unos años en el auditorio, y que acaba de confirmar (en el sentido religioso del término) el magnífico proyecto que Chano nos ha presentado, tres días antes de que salga su esperado disco Piano Ibérico. Demostrando que esa unión es capaz de hermanar en el placer a los aficionados de todos estos géneros, también dejó claro que el mencionado mestizaje tiene muchas facetas por explorar todavía, y el jazzman que había injertado el cante jondo en el bebop, y hasta se acercó a la copla de la mano experta de Martirio, vuelve ahora a la carga con un proyecto que redondea su singladura: un homenaje sin pretensiones, tan respetuoso como coherente, a los maestros de nuestra música culta desde el jazz-flamenco. Versiones de Albéniz, Granados, Falla y Mompou adaptadas a ritmos de bulería, soleá, guajira, alegrías y tangos, aderezadas de jugosas improvisaciones jazzeras.¿Quién da más? Un concierto y un disco para recordar (con la garantía de Blue Note) y un resultado que salta a la vista: arrasó.
Texto: Antonio Pamies Foto: José Nieto



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