Tag Archive for 'flamenco jazz'

Chano Domínguez

A los que nos gusta el jazz y el flamenco suele gustarnos el jazz-flamenco, y a los que nos gusta el jazz-flamenco suele gustarnos Manuel de Falla, que de alguna forma ya lo llevaba dentro sin darse cuenta. Es algo que ya nos demostró Pedro Iturralde con sus maravillosos arreglos jazzeros de la música clásica española hace unos años en el auditorio, y que acaba de confirmar (en el sentido religioso del término) el magnífico proyecto que Chano nos ha presentado, tres días antes de que salga su esperado disco Piano Ibérico. Demostrando que esa unión es capaz de hermanar en el placer a los aficionados de todos estos géneros, también dejó claro que el mencionado mestizaje tiene muchas facetas por explorar todavía, y el jazzman que había injertado el cante jondo en el bebop, y hasta se acercó a la copla de la mano experta de Martirio, vuelve ahora a la carga con un proyecto que redondea su singladura: un homenaje sin pretensiones, tan respetuoso como coherente, a los maestros de nuestra música culta desde el jazz-flamenco. Versiones de Albéniz, Granados, Falla y Mompou adaptadas a ritmos de bulería, soleá, guajira, alegrías y tangos, aderezadas de jugosas improvisaciones jazzeras.¿Quién da más? Un concierto y un disco para recordar (con la garantía de Blue Note) y un resultado que salta a la vista: arrasó.

Texto: Antonio Pamies  Foto: José Nieto

Diego Amador en Granada

Imagínense que Camarón, Chick Corea y Bela Bartok fuesen una misma persona, pues así es más o menos como podríamos describir brevemente a Diego Amador para quienes no lo conozcan. Pulverizando cualquier prejuicio purista, “El Churri” no sólo justificó sobradamente su presencia en un festival de jazz, sino que me atrevería a decir que superó, por su originalidad, a los maestros que le precedieron (¡que ya es decir!).

La forma en que integra el lenguaje del jazz con el flamenco, y otras músicas, es tan impredecible como sincera, y la transmite con una intensidad tal que ningún tipo de público puede dejar de vibrar con ella. No sólo su piano ha sabido fagocitar tres siglos de guitarra flamenca sino que ha injertado exitosamente el concepto de trío “clásico” al universo del flamenco, donde la espectacular batería del mejicano Israel Varela y el bajo del jovencísimo Julián Heredia (un granadino que, de seguir así, será el próximo Marcus Miller) dialogan entre sí tal como a Bill Evans le hubiera gustado: en un cambio incesante de roles (no es casual que su mentor jazzero sea Charlie Haden).

Para colmo, la sorpresa de la noche: los bailes de Fuensanta la Moneta por soleá y luego por bulería acompañada sólo por las escobillas. El batería hizo el trabajo de tres plameros y un cajón, culminado por unos increíbles “breaks” entre las escobillas y el taconeo, en los que la Moneta parecía llevar a Elvin Jones en los zapatos. En esas mismas bulerías el piano del Churri se mete a caravanear por Duke Ellington o golpear música concreta sobre las cuerdas del piano con baquetas, como si fuera un cimbalón húngaro (el instrumento más gitano del mundo, dicho sea de paso), en una especie de ritual medio divino medio satánico.

Hace tiempo que Víctor Hugo definió el poeta como “aquél que sabe ver lo que ‑sin él‑ los demás no verían”, y Diego Amador sabe oír lo que sin él no oiríamos: que en realidad el jazz ya contiene al flamenco, y viceversa, pero sólo los grandes visionarios poseen esa revelación, y deben hacérsela descubrir al resto de la humanidad.

Texto: Antonio Pamies / Foto: Alberto Jiménez Collantes