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Una comida en la sede del Mando de Adiestramiento y Doctrina del Ejército de Tierra, el Madoc de la calle San Matías, la antigua Capitanía. En el comedor de generales dan cuenta del frugal rancho los máximos responsables militares y su invitada. Telesfora Ruiz está en su salsa. Quien la conoce bien afirma que «gana mucho en las distancias cortas».

El almuerzo no es más que un convite de los militares «a una amiga del Ejército», confiesa un general. Pero hay algo más de pellizco en este encuentro. En la sobremesa, ofrecen a la concejala de ProtecciónCiudadana y Movilidad un presente. Telesfora abre no sin curiosidad la caja, covenientemente adornada. Dentro no hay más que un sencillo chapiri, el gorro legionario que ella, emocionada, se pone en su cabeza al momento en señal de agradecimiento, de respeto a la institución militar, en homenaje a su padre, caballero legionario del Tercio Don Juan de Austria, emocionada.

Como Frank Sinatra al piano en Las Vegas con un vaso de whisky en la mano, la mejor versión de Telesfora oscila entre el respeto a sus padres por el esfuerzo de sobrevivir aprendido, su tesón por una preparación académica envidiable en la que constan las carreras de Derecho y Psicología, y el brío por resolver cualquier problema que se tercie a fuerza de trabajar y exigir a los subordinados. Siendo ella ‘primus inter pares’. Es decir, la primera y a la que más se exige ella misma.

Sus amigos cuentan que la edil reconoce que «me han tocado siempre. Se me pegan. Tengo imán para los temas más duros», porque «es de combate, de zafarrancho en la gestión de lo público». Según sus propias palabras, «siempre me ha tocado resolver problemas. En otros casos, tomar iniciativas, más duras o difíciles, según se enfoquen. Quizás porque quien me conoce sabe que no me van a vencer las dificultades. Es un enfoque que tengo en general con mi vida. Siempre nos encontramos en la vida con obstáculos, salvo quien tenga una vida plana o con un colchón mullido, a la mayoría nos toca superar dificultades y obstáculos para tener logros según nuestros objetivos».

¿Qué motiva a Telesfora? Todos a una suelen responder que «resolver problemas y transformar lo que no funciona. Cree que se le nota que le va esa marcha de la resolución y de afrontar los temas que tiene enfrente, por eso se le encomiendan temas que no son fáciles en principio. Ni se echa para atrás ante la dificultad ni le resta esfuerzos. Hace lo que haya que hacer, lo que sea menester para lograr el objetivo. Unas veces se consigue en mayor medida, otras no. Pero siempre sabiendo que no será porque ella no lo ha dado todo».

Así es según los suyos Telesfora Ruiz, nacida en Linares en 1959. Licenciada en Derecho y Psicología, es funcionaria del Cuerpo Superior de Administradores Generales de la Junta de Andalucía, tras veinte años de prestar servicios en la Administración Pública, en el ámbito de la sanidad, el empleo y la formación. En julio de 2003 se incorporó al Ayuntamiento de Granada para desempeñar el cargo de gerente del Instituto Municipal de Formación y Empleo y como coordinadora General del Patronato Municipal de Deportes.

El perfil de Telesfora, según sus adversarios políticos, es bien distinto, aunque nadie ponga nunca en duda ni su cualificación ni su dedicación.Desde la oposición municipal se apunta, por ejemplo, que «ella es psicóloga de profesión y trabajaba en el Inem como alto cargo. Llega en 2003 y el alcalde necesita un ‘sargento’ para poner orden en el IMFE. O una ‘sargenta’. Entonces, el director provincial del Inem, que era del PP, dijo: ‘Tengo la persona perfecta, Telesfora Ruiz’. Hay que reconocer que si bien es una ‘sargenta’, también tiene evidente capacidad de mando y, al ser psicóloga, también sabe tratar a sus interlocutores».

¿El resultado? «El IMFE lo había llevado IU durante el tripartito del alcalde socialista Moratalla. Era un ‘nido de rojos’ a controlar. Y esa fue Telesfora, la que puso orden». Del IMFE se fue al Patronato de Deportes con el mismo objetivo y debió cumplir, porque en 2011 el PPsorprendió al incluirla en las listas «pese a su ausencia completa de perfil político. ¿Con qué objetivo? Para poner orden los Bomberos, la Policía y el tráfico, desde la Concejalía de Movilidad y Protección Ciudadana», explica para añadir:«Telesfora te aguanta la mirada, tiene ‘artes psicológicas’. No es que manipule, pero sus conocimientos de Psicología los aplica en las relaciones humanas y políticas».

Otro político, también de izquierdas, recuerda que la conoce desde «la etapa del IMFE». Tras repetir que «es una persona formada y con mucha experiencia técnica, en debates y discusiones muy tirantes, le falta mano izquierda para negociar y ser diplomática». De hecho, critica, «cuando toma decisiones no atiende a razones ni argumentos, es firme en sus convicciones. Yejecuta sus decisiones por las buenas o por las malas».

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Así es Telesfora por los dos bandos de la política de Granada. Una Telesfora que en su partido le llaman cariñosamente ‘Tele’ y que en las bancadas de la oposición le dicen ‘telesfuera’. De hecho, se ha convertido en la concejala que más solicitudes de dimisión acumula durante este mandato. No en vano, la peatonalización de la Carrera del Darro y la implantación de la requetefamosa LAC le han servido para estar siempre en primera línea de fuego, en el frente, lo que más le mola.

Otra anécdota, de verano, del día después de la implantación de la LAC. Fumaba un cigarrito, vicio confeso y dominado, y preguntó:«¿Habéis visto los memes que circulan por las redes sociales sobre la LAC? Me muero de risa». Así, como sin inmutarse, sabedora que su proyecto irá calando. Oal menos, convencida de ello.

¿Es ciertamente Telesfora la ‘sargento de hierro’ o hay algo más? Lo hay. Yes maravilloso, bajo la forma de nieta preciosísima que muestra a quien la conoce con orgulloso inusitado, y de paseos dominicales por la Carrera del Darro, que le encantan. O conduciendo su coche por cualquier carretera perdida de Europa, su pasión vacacional.

O, claro que sí, desde cualquiera de sus dos despachos, en el del cuartel de la Policía Local en la Huerta del Rasilloo en el de Movilidad en Los Mondragones, esbozando de madrugada su novela cuasiautobiográfica ‘La decisión de Nora’, donde revela claves personales e íntimas que terminan de construir el retrato de una luchadora. Si se me permite, de una guerrera.

Así es Telesfora Ruiz, una nueva definición del pundonor y del trabajo que, estando o no de acuerdo con ella, tanto necesita una ciudad un tanto indolente y abotargada como Granada.

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