Categoría: Mis amigos

Día del Orgullo Gay: Ana estaría orgullosa


 

Ana Munain lo fue todo en mi vida.
Ana se murió hace ya mucho con treinta añitos y, me pesa tanto todavía que se me han vuelto a saltar las lágrimas.
Cada mes de junio, cualquier noche de entre semana, vuelvo a ir al Candela por si aparece.
En 2002, antes de partir, leyó unas palabras increíbles de esas que solo ella sabía encontrar.
Este es el texto que leyó tras la manifestación del Orgullo Gay en la Plaza del Carmen, bajo la bandera arco iris:

 

La doble oscuridad

Llegué a Granada en 1992, justo un día antes de que se muriera Camarón de la Isla. Tenía 24 años, llegaba desde Bilbao, era licenciada en Filología, Master en Periodismo y lesbiana. De esas lesbianas que van un poco a su aire. Me explicaré: la norma burguesa dice que una puede ser lo que quiera mientras sea discreta. Es decir, que sólo en el ámbito privado se puede expresar la diferencia, cualquier diferencia, en este caso la sexual. Es una norma cruel, pero a las sociedades conservadoras les parece que es incluso un gesto democrático, un gesto tolerante y magnánimo. Así que llegué a Granada con la lección muy bien aprendida. Si has nacido en el epicentro de un barrio burgués, y tu familia es de Bilbao de toda la vida, algo te dice que lo mejor es que pongas pies en polvorosa si quieres vivir libremente tu sexualidad. Supongo que, entre otras cosas, eso me dije al llegar a Granada. Nunca había militado en ninguna asociación, ni me había manifestado y ni siquiera frecuentaba los cafés y locales de la ruta gay, que en Bilbao son cuantiosos y veteranos. Mi corta experiencia asociativa se limita al carné de fútbol del Athletic de Bilbao y al Círculo de Lectores. En Granada encontré una ciudad curiosa: profundamente conservadora, hasta tocar la ranciedad, pero poseía (y posee) una capa de población de artistas tan numerosa, de estudiantes de paso, de extranjeros residentes, etc, etc, que dentro de la ciudad podías encontrar otra más abierta, más relajada, incluso más extravagante y loca. Si a eso unimos esa capacidad de Granada para el ‘dolce far niente’, parecía un sitio muy recomendable para sentar los reales. Se oía hablar de la mafia rosa en el mundillo cultural, una logia de homosexuales que controlaba la vida cultural de Granada; trabajé en la sección de cultura del periódico y les juro que nunca me tropecé con tal mafia. Pero también es cierto que todos los homosexuales que conocí eran hombres y si tenían algo de influencia, si se buscaba su opinión o si cortaban el bacalao de la cultura, siempre eran hombres. De las mujeres, lesbianas o no, no había ni rastro. De vez en cuando te cruzabas con alguna por la calle, había un par de bares de cierta tradición (La Sabanilla y La Sal), pero me llevó cerca de cuatro años en Granada encontrar mujeres lesbianas.La realidad diaria de una mujer lesbiana es dura, en Bilbao, Granada o Pernambuco. ¿Cómo seguir el filo delgado del lema ‘ni me escondo ni me expongo’? Creo que es una actitud bastante generalizada, sobre todo en el caso del lesbianismo. Nadie nos ve, hay encima una doble oscuridad que hace que el colectivo lésbico (si la palabra colectivo es pertinente) sea bastante opaco. Nuestra primera oscuridad es ser mujeres; la segunda, ser lesbianas. Es decir, que no pintamos nada. Ni siquiera tenemos el glamour, las lentejuelas y los tacones de plataforma de los homosexuales masculinos más osados y lúdicos. Ni siquiera somos un sector de consumo tan poderoso como el gay. Pero ¿se imaginan un mundo donde las mujeres no sean definidas en función de los hombres? Probablemente esto es lo más divertido del lesbianismo, la posibilidad de fraguarte un mundo a medida. Cada vez que regreso a Granada encuentro a la ciudad revolucionada, para después verificar que sigue fiel a su estatismo. Recuerdo noches muy divertidas en los pubs Fondo Reservado, en el Local y en Al Pie de la Vela, que es lo más kitsch que conozco, pantera con diamantes incluida. También recuerdo que en esta ciudad se fraguó mi identidad como mujer lesbiana; aquí empecé a reconocerme y conocí a mujeres con mejor información que yo, planteamientos inteligentes que me dieron esa llave hacia la habitación propia que Virginia Woolf recomienda a toda mujer. Sigo sin asociarme a nada y ya no me pregunto a mí misma si me escondo, me expongo, voy, vengo, subo o bajo. Una tiene la certeza de quién es y sobre todo, quién desea ser. Esa certeza me la regaló Granada y es una forma hermosa de descanso. Lo demás esta aún por hacer. Pagamos impuestos y seguros sociales, como todo el mundo. No sé por qué tenemos que exigir que contemplen nuestros derechos cívicos básicos, ni por qué la orientación sexual te deja fuera de un sistema que sí te tiene en cuenta a la hora de recaudar. Ningún gobierno laico debería tener dudas sobre la total equiparación de derechos, sobre todo porque ningún gobierno laico debería poseer el derecho a censurar por cuestión de orientación sexual. Lo recoge la Constitución. En Bilbao, en Granada y en Pernambuco.

 

Piñero, personalmente

(En la muerte del compañero José Luis Piñero)
18h (maomenos)
Julio de 1990
Polígono Asegra. Peligros
Granada
Redacción de IDEAL
Se abría de golpe la puerta de la Redacción y se escuchaba, implacablemente, repetitivamente, casi como una declaración de principios:
-¡¡¡Buenas tardes!!!, que decía con elegancia Soria, Guillermo Soria, Willy para nosotros pese a que podría ser nuestro abuelo, Sorice para los íntimos, por la firma de sus viñetas mágicas.
–¡¡¡Buenas tardes!!!, repetía la Redacción a coro
–¡¡¡Buenas tardes!!!, insistía Soria, que ya se había adentrado en la Redacción, que entonces no era más que un pasillo infinito, un cosmos, un ecosistema, un vericueto, un galimatías, un patio del Monipodio, es decir, una Redacción.
–!!!Buenas tardes!!!, repetía la Redacción a coro
-Y, como si tal cosa, Soria volvía a repetir, ya más bajito, su ‘Buenas tardes’, todas las veces que se podían repetir hasta que se acomodaba en su puesto de trabajo, en el corazón de aquél camarote de los Hermanos Marx que era Ideal en aquél lúcido, brillante y maravilloso verano de 1990.

El paseíllo tan solo acababa de empezar porque, mientras Soria decía ‘buenas tardes’, Rafael García Manzano, gran redactor de jefe de cierre, irrumpía con una sonrisa pícara y al mismo tiempo combativa justo detrás de él vociferando el clásico “Hala Madrid”. La respuesta ya no era tan unánime como en el caso de Soria, ya que había mucho pero mucho aficionado al Barça en aquella ilustre Redacción.

Detrás de Soria y de García Manzano, siempre, entraba José Luis Piñero. Siempre elegante y bien vestido y mejor peinado, con abundante pelo y sus gafas como de concha y una sonrisa perenne que acompañaba a la perfección el humor inteligente y perspicaz de Soria con el cachondeo de periodista de viejo que manejaba Manzano. Una sonrisa que con unos ojos brillantes y agudos siempre te indicaban la que se podía montar en cualquier momento, porque se montaban.

Estos tres tipos, Soria, Manzano y Piñero, fueron en IDEAl todo. Y cuando llegamos aquél verano de 1990 estaban disfrutando de sus últimos años en la Redacción. Quiero decir que no compartimos sus momentos de gloria periodística sino más bien que nos acercábamos a ellos para que nos contaran cómo fue eso de ser periodista, a ver si se nos pegaba algo.

Podría contar miles de anécdotas, clases magistrales, bromas, novatadas y jornadas entre el carnaval y el delirio pero eso lo tendré que hablar primero con Rafa García Manzano.

Lo que sí quiero es que ahora que yo mismo formo parte de la vieja generación de la Redacción, rodeado de toneladas de talento que apenas llegan a los treinta años y que desconocen esta etapa de IDEAL porque ni siquiera habían nacido o estaban en ello, es que gracias a tipos como Soria, García Manzano y Piñero, el periódico IDEAL llegó a nuestras manos. Ellos formaron parte de una gloriosa Redacción que logró que un periódico fundado hacía medio siglo siguiera vivito y coleando, siendo líder indiscutible en Granada y convirtiéndolo en un periódico en el que todo quisqui se mataba por trabajar. Por eso, tengo que darle las gracias.

Y hoy, en este día en que te has marchado, querido compañero José Luis, quiero decirte que me acuerdo de lo que me dijiste tu último día de trabajo en IDEAL. Me invitaste a un café en el bar del polígono y me dijiste: “Me jubilo. Hoy es mi último día. Pero de ti quería despedirme personalmente. Eres un tipo majo”.

Piñero, siento no haber podido despedirme de ti personalmente. Pero cuenta con estas líneas de honor y orgullo, también de agradecimiento, por haber compartido espacio y vida en una Redacción mítica en un tiempo que ya no volverá pero que fue.

Supongo, estoy convencido, que el Calderón guardará un minuto de silencio por José Luis Piñero.

Lágrimas rosas

Mucha gente viene a Granada y lo primero que visita antes que la Alhambra es el Ruido Rosa. El local, que acumula casi tres décadas de birras y canciones, está ubicado en la zona de Pedro Antonio de Alarcón, en la calle Sol, y ha anunciado su cierre esta mañana. En Facebook y para desolación de todos los que fueron, todos los que van y todos los que tenían pensado visitarlo.

Natalia, camarera del Ruido, DJ y cantante de Dolorosa, un grupo indie con muy buenas pintas, no puede dejar de llorar cada vez que se da cuenta de que cierran el garito: “Nunca he llorado tanto”. “Nueve años en la barra es mi vida”. “Es una injusticia”. “Luego dirán que si-sí y que no-no”. “Mierda”. Y sigue con sus lágrimas rosas y te das cuenta de que nadie llora como llora Natalia el Ruido Rosa. Su cierre.

Son las lágrimas de dos generaciones, la que se reunía en los años noventa, cuando el local estaba pintado de rosa y tenía la barra a la izquierda. Y la siguiente, la que el año pasado siguió con pasión la ‘Maniobra de Resurrección’ de 091 y dos décadas después se seguía reuniendo en el mismo local, esta vez con las paredes pintadas de verde oscuro y la barra a la derecha.

Dice la leyenda urbana que es cierta que los músicos que han hecho famosa esta ciudad de Granada se reúnen en el Ruido aunque nadie les vea. Que se han reunido siempre. Y es cierto. La última noche que me dejé caer por el Ruido bajé los escalones y tras cruzar la puerta me topé con J de Los Planetas y al escuchar el riff de guitarra que se abría paso por los altavoces le confié: “Sólo tú y yo en el bar sabemos que es Hendrix”. Se descolgó dos segundos de la nube, enfocó la mirada y sonrió.

Una vez abierto el puto baúl de los recuerdos tendré que contar que en esos mismos escalones me estrechó la mano un tipo llamado Joe Strummer. En un spanglish gutural me soltó un “Hola, tío”, y le pedí un autógrafo. Es la única persona a la que le he pedido un autógrafo. Y la última. Luego nos pusimos a fumar a beber y a bailar y brillaba entre todos el bueno de Jesús Arias, el amigo del líder de The Clash, que nos lo presentó.

Hay muchas más historias que contar. Seguro que cada uno de vosotros, cada una de vosotras, tiene la suya. Si te apetece, puedes compartirla en los comentarios y contamos entre todos la historia de un bar que es, fue y será como Roma cuando el Imperio, una idea. Que es el lugar donde vive el alma y la música, el amor y nuestra juventud.

El comunicado publicado en Facebook, completo:  “ESTA NO ES MANERA DE DECIR ADIÓS. Sí, amigos, durante los últimos 30 años hemos intentado hacer de Granada una ciudad mejor. Nuestro empeño ha sido difundir la cultura musical en todas sus formas, contribuir a crear una escena musical alternativa a la corriente mayoritaria y también, por supuesto, hacer de Granada una ciudad más divertida. Pero nos vemos obligados a decir adiós.

Han sido tres décadas en las que hemos formado una gran familia en torno al Ruido Rosa, un lugar en el que nos hemos visto reír y llorar, amar y odiar, cantar, disfrutar en la búsqueda constante del mejor arte. Tras las puertas del Ruido hemos sido capaces de crear un pequeño espacio para la libertad, pero ahora esa libertad no es posible.

No queremos despedirnos sin dedicar un recuerdo muy especial para los que se quedaron en el camino, para los que de un modo u otro habéis trabajado en el Ruido, y a todos los que asiduamente o de vez en cuando os apoyasteis en nuestra barra, vosotros lo hicisteis grande. Y, cómo no, a todos los artistas que os subisteis a su pequeño escenario, a todos muchas gracias por vuestro arte, gracias y adiós.

Adiós porque esto muere, desaparece, se pierde por el empeño de las administraciones en aplicar leyes que impiden el desarrollo de actividades musicales en locales como el nuestro.

El apoyo a la escena musical de nuestra ciudad no debe consistir sólo en gestos y proyectos de cara al turismo. Al menos habría que cuidar que no se destruya el tejido musical ya existente.

Teníamos una larga lista de actuaciones para este año, pero la estricta normativa y la presión de las sanciones han terminado por asfixiar uno de los últimos templos de la música granadina. El Ruido cierra sus puertas para siempre.

En estos 30 años hemos visto pasar por el Ayuntamiento de Granada todo tipo de opciones políticas, todas con un denominador común: la constante persecución a la música en cualquiera de sus manifestaciones. Tres décadas de constantes normativas, tanto del Ayuntamiento de Granada como de la Junta de Andalucía, que limitan, vigilan, presionan y hacen imposible el desarrollo normal de cualquier actividad. Claro está, con un claro y desbocado afán recaudatorio.

En el Ruido se ha movido buena parte de la escena musical granadina, y ellos lo saben. Hemos sido la contracultura, los que contestan, los que no se callan, y eso no les gusta.

Esto es lo que está pasando realmente en Granada, “la ciudad del rock”, la misma que entierra sus rios, mata a sus poetas y ahora también calla su música.

Esta vez ganan ellos, pero a veces hace falta un cadáver para que empiece una revolución. Pues bien aquí, lo tenéis.

Hey hey, my my, rock & roll will never die!

RUIDO ROSA”.

 

 

Libre y Libertario, sobre José Luis García Rúa

Libre y Libertario.
Primero fue hijo y lloró sobre el cadáver de su padre abatido en la Guerra Civil. Luego fue el padre de Emilio y siguió llorando sobre su cadáver para terminar siendo el abuelo de Giselle, a quien le dedico estas líneas, desde el corazón, desde su lucha que la vida es lucha.

Hay más lágrimas en la vida de José Luis García Rúa. Las que lloró cuando su mujer se fue de la mano de la enfermedad. Y hay más. Muchas más. Pero todas esas lágrimas nunca fueron vacías, porque desde cuando era aquél niño que lloró sobre el cadáver de su padre, emprendió su carrera magistral, en la que compartió con quien quiso escucharle una lección de vida. La que vale ahora para recordarle. Para presentar un respeto inmenso ante un hombre culto, bueno, digno. Todos esos valores que parecen desaparecer un poco más ahora que él no está con sus largos gabanes y sus largas barbas blancas de papanoel con una mirada fija en el compromiso.

Repasado lo que han escrito de él encuentras momentos sobrecogedores: “Delante de su padre muerto se echó a llorar. Un viejo confederal que velaba el cuerpo de su compañero caído lo abrazó y le dijo: «No llores y cuando seas mayor tendrás ocasión de vengar a tu padre». Y Rúa se vengó, pero no con la violencia, sino con su vida de trabajo y compromiso” (Leer el artículo completo aquí).

Sobre la educación: ““Enseñábamos de todo, siempre con vistas a la vida cotidiana. Mediante el diálogo, no había distancia entre el alumno y el profesor, la enseñanza estaba encaminada a a producir otra mentalidad. Era hacer una casi antipedagogía. Dar a conocer textos científicos, literarios o políticos desde la crítica y desde la propuesta de la opción contraria” (Leer aquí el artículo completo).

JOSE LUIS GARCIA RUA.-6/9/06 FOTO: GONZALEZ MOLERO

Otra frase más, como la que me dijo en su día mi abuelo Antonio, maestro, republicano, perseguido y bueno: «Voy a estudiar y no me va a explotar ningún hijo de puta más». (Lee aquí otro artículo bien escrito sobre él).

Si hay un homenaje en una sola frase, la escribe Antonio Cambril. Sobresaliente son las palabras de, probablemente, el tipo que más me ha enseñado a escribir, y también, el que me explicó a Lorca, que se dice pronto: “El viernes murió José Luis García Rúa, uno de los seres más vivos que he conocido“.

Es difícil aportar algo más o mejor escrito, pero guardo una experiencia con él que puede interesar. Y fue hace ya tantos años, en el VIII Congreso Confederal de la CNT, en Granada, en el Palacio de Congresos. Hasta cierto punto, algo exótico.

Los domingos publicábamos en IDEAL una Revista con reportajes largos, era una delicia poder publicar en esta sección. La idea era contar cómo era ser libertario mediados los años noventa, cuando el bipartidismo estaba completamente asentado en el país. Era 1995.

Entré en la sala y estaba francamente abarrotada de personal. Recuerdo perfectamente que la mesa presidencial iba a empezar las sesiones. De repente, de entre las butacas de la sala, se puso en pie una figura magnética que, puño en alto, se puso a cantar a voz en grito el himno de la CNT.

Era José Luis García Rúa, y con su voz, se puso en pie el auditorio. Fue un chispazo eléctrico que lejos del protagonismo era un llamamiento a recordar a lo que se venía. ¿Y a qué se venía? Me lo contó. Y con esa lección magistral que tuve el honor de recibir cara a cara, me lancé a entrevistar a siete libertarios y a trazar su perfil. Sin él, no hubiera podido escribir este reportaje. Y con el paso del tiempo, 22 años han caído desde entonces, sigue siendo una de mis historias favoritas. Cómo siete personas imaginan el futuro lejos de la utopía.

Termino con una frase que me ha marcado desde entonces y que forma parte de los mantras que guían mi vida. Se la escuché a él por primera vez y me impresionó. Me sigue sobrecogiendo, y es vital por todo lo que conlleva implícito, en dosis perfecta de lucha y compromiso, pero también de humildad y sacrificio: “Seremos lo que decidamos”.

Libre y Libertario. Los hay con suerte.

Gracias por tanto.

 

 

 

Juan de Dios Martínez Soriano: Todo en el PP y todo para el PP

JuandeOK

El fallecimiento de Juande Martínez Soriano nos sorprendió a todos. En mi caso fue en la Redacción bien entrada la tarde. Siempre recordaré que cuando peor lo estábamos pasando, apareció su mano, fuerte. Gracias.

“Todo en el pp y todo para el pp”
Juan de Dios Martínez Soriano. Expresidente del Partido Popular de Granada
Fallece a los 65 años el histórico dirigente popular, que pilotó el partido entre1991 y 2004

Todo el mundo que haya conocido a Juan de Dios Martínez Soriano sabe que la muerte le habrá pillado preparado, firme, con esa sonrisa que le brotaba debajo del bigote bien con un whisky con hielos en vaso corto en la mano, bien con una tormenta política en la que él era el ojo de ese mismo huracán. Viajero que no turista, cazador que no deportista, político que no arribista, Juan de Dios Martínez Soriano lo dio todo por Granada y por el Partido Popular.

Muchos hubieran pagado por verle en ese último soplo de vida cuando en la jornada de ayer, la Parca le haya aparecido con esa guadaña que a tantos estremece. Seguramente él, con esas pintas de lord escocés de Huéscar, elegante y flemático, pero con un carácter endiablado cuando la ocasión lo requiriera, le habrá convidado a un buen ‘scotch’ en la barra del mejor establecimiento a mano, le habrá preguntado por su procedencia y por su destino y, probablemente, Juande, como le conocía todo quisqui, habrá comentado anécdotas e historias de ambos lugares, porque el gran viajero que siempre fue, que le hacía realizar un gran periplo al año como desenganche de la rutina dura y cementada del día a día, le dio para haber recorrido el planeta entero.

También, ni lo duden, habrá afilado el diente y habrá cargado alguna de sus escopetas y, como buen cazador en peligro, al olor de la sangre que esta vez es la suya, habrá dejado de lado las diplomacias y habrá intentado descerrajarle dos tiros a la Muerte para ver si, por esta vez, se asustaba y pasaba de largo.

Juan de Dios Martínez Soriano, decíamos, lo ha dado todo por Granada y por el Partido Popular. Ytambién lo ha sido todo. Nacido en Huéscar hace 65 años un 13 de diciembre de 1951, era licenciado en Farmacia y diplomado en Sanidad, Óptica y Acústica Audiométrica. Fue presidente provincial del Partido Popular desde 1991 hasta 2004. Fue entonces vicepresidente de la Caja de Ahorros de Granada, senador durante la quinta legislatura, y parlamentario andaluz.

El Partido Popular de Granada lamentó ayer profundamente en un comunicado el fallecimiento de Juan de Dios Martínez Soriano, y recordaba precisamente su condición de presidente provincial de la formación desde 1991 hasta 2004. Destaca este comunicado que «el mandato de Juan de Dios Martínez Soriano coincidió con la etapa de expansión y consolidación del Partido Popular en la provincia de Granada y en la capital. Bajo su presidencia, el Partido Popular accedió por primera vez en su historia a la Alcaldía de Granada con Gabriel Díaz Berbel como alcalde».

La vocación política de Martínez Soriano fue temprana, lo que le llevó a ingresar en Alianza Popular en 1980. Orgánicamente, en los cargos internos de su formación política, llegó a ser secretario general del Partido Popular andaluz entre 1988 y 1990.

Posteriormente fue diputado autonómico y ocupó el cargo de secretario de la Mesa del Parlamento entre los años 2000 y 2004. Fue también senador entre los años 1993 y 1996 y entre 2004 y 2008 y diputado nacional entre 2008 y 2011. Todo en el PP y todo para el PP. El político granadino accedió a la presidencia provincial de su partido «de siempre» en el año 1991, en sustitución de Alberto Martínez, y se mantuvo en el cargo durante trece años, siendo reemplazado por Sebastián Pérez, actual presidente.

Apartado de la primera línea tras su legislatura como diputado nacional, Martínez Soriano seguía formando parte del comité ejecutivo provincial a propuesta del presidente provincial Sebastián Pérez.

Durante su etapa como presidente, la sede en la ciudad de Granada cambió de lugar con demasiada frecuencia. «Estamos totalmente amenazados por ETA», confirmaba en voz baja. En el despacho en la calle Aben Humeya, donde más tiempo pasó, se fumaba a espuertas –eran otros tiempos– y en lugar preeminente figuraba una foto dedicada de Manuel Fraga, presidente fundador del PP, de quien se preciaba de ser buen amigo y compañero.

EL SUEÑO DE LA ALCALDÍA

Ahora que la convulsión política ha dejado el Ayuntamiento de Granada con un alcalde en funciones y con la posibilidad de que el Partido Popular pierda la alcaldía tras un pacto de toda la actual oposición que eleve al socialista Paco Cuenca a la condición de primer edil, cabe recordar que también Juan de Dios Martínez Soriano quiso y no pudo cumplir su sueño de ser alcalde de la ciudad de la Alhambra. Fue, probablemente, la única cita que le dio calabazas.

Un 15 de julio de 2002 se conocía que Martínez Soriano no sería finalmente el candidato a la alcaldía de Granada, esa aspiración que mantenía desde hace años. El propuesto fue, precisamente, el recién dimitido Torres Hurtado. El presidente del PP granadino tuvo –todo para el PPuna vez más–, un gesto de honra al mostrar a la dirección regional y nacional su «total disposición» para colaborar con el candidato para que lograra la victoria en las municipales, y brindarle para ello su apoyo personal y el del partido. Así fue.

Atrás quedan perdidas en la niebla del tiempo las disputas con José Luis Del Ojo por la presidencia del Partido Popular. Eran los años noventa e hicieron correr ríos de tinta y algún que otro arroyo de sangre y lágrimas por el encono. En 2011 se despidió de la primera línea de la política y dedicó su tiempo a la presidencia de la Asociación Española Contra el Cáncer.

Declaraba entonces en estas páginas que «hay políticos que creen que el cargo es vitalicio y actúan como tal, pero ese no es mi caso. Yo sabía que más tarde o más temprano tenía que llegar mi hora y lo he aceptado sin ningún tipo de resentimiento y con la mayor normalidad. Además, hay que dar paso a las nuevas generaciones que nos llegan con más ganas de luchar». Disfruta Juande de tu último viaje. Te lo mereces.