Categoría: Reportajes

Las verdaderas palabras de 2016: Migración, Nolugar, Campamento, Memoria y Frontera

Cada fin de año encontramos listas, recuentos, anuarios y todo tipo de resúmenes de los doce meses anteriores. Uno que ha tenido especial eco por su novedad ha sido el que buscó la palabra nueva del año. En un alarde de debate, la cuestión se dirimió entre ‘postverdad’ y ‘caranchoa’.

En 2017, golpe de timón y vamos a empezar por las palabras que nunca se quedan viejas y que no por utilizadas dejan de ser importantes. De hecho, son más necesarias que nunca.

En un feroz reportaje titulado ‘Al rescate de vidas’ publicado este domingo en los suplementos V de Vocento, en todos los diarios regionales, entre ellos en IDEAL, con una audiencia doblemente millonaria, Antonio Trives, con la edición de Gumersindo Lafuente, de la Fundación por Causa (puedes hacer un donativo para que puedan seguir haciendo este tipo de Periodismo en este mismo link) retratan los sentimientos de un grupo de voluntarios españoles en Grecia, que ven la tragedia dentro de los propios ojos de los que huyen de los desastres de la guerra.

Cinco palabras cinco destacan en este texto necesario, con sus consiguientes frases, declaraciones, valoraciones, testimonios: Migración, Nolugar, Campamento, Memoria y Frontera. No las olvides nunca, porque también pueden marcar tu vida cualquier día.

1-Migración: “El país heleno (…) ese lugar en el que nos damos perfecta cuenta de que todos, en algún momento de nuestras vidas, podemos ser migrantes“.
2-Nolugares: “Es uno de los peores sitios que hay, genera frustración y odio (….) Algunos prefieren regresar a Turquía antes de que seguir encallados en esta situación”./p>
3-Campamentos: “La sensación de enquistamiento y ausencia de soluciones dignas y justas al problema son tan evidentes que pronostica que se acabe pareciendo al conflicto del Sáhara, ‘donde la gente pasa años y años en los campamentos’. Esta percepción de bloqueo se acentúa al ver cómo hacen más sofisticados algunos campamentos. ‘Esto es porque no piensan reubicarlos por países europeos a corto plazo’”.
4-Memoria: “La gente huye de una guerra porque le van a matar. Lo peor es dar la espalda a un problema que cualquier día puede ser el tuyo, pensar que es una situación que nunca te va a llegar a ti, y no temer memoria de que esto ha pasado en España y puede volver a suceder”. Este es el testimonio de Vicente, que, por cierto, se costea de su bolsillo la estancia en Grecia.
5-Fronteras: “La gente está varada en un presente eterno, sin futuro, sin saber qué va a ser de ellos”.

La muerte de ‘la niña de las pinturas’


Niña

 

De repente, una chica maravillosa fijaba la mirada en ti mientras te decía, como susurrando: «Cansado de las mismas respuestas, decidí cambiar mis preguntas». La mujer de mirada sugerente y gesto delicado estaba cubierta de los mejores colores y podía disfrutarse en uno de los muros de la calle Molinos, en una casa que sobresale y rompe la línea de la calle a la altura del hotel Molinos.

Ahora, con el renacimiento del Realejo, lleno de bares con estilo y tiendas de todo tipo al calor de la reinauguración de la Escuela de Arquitectura, el local cerrrado desde hace años ubicado en la planta baja de este edificio ha servido para abrir el enésimo negocio y, con su puesta a punto, se ha llevado por delante el grafiti que, a lo largo de toda una década, había llegado a convertirse en un icono de la vieja judería de Granada.

Raúl, el artista granadino conocido como El Niño de las Pinturas, autor de esta pieza maravillosa, que pulula por internet y por las redes sociales como uno de los mejores ejemplos del denominado arte urbano, explica que «cuando me enteré de que iban a abrir una tienda – no en vano Raúl es vecino del Realejo–, me dirigí a los responsables. Les propuse que mantuvieran el grafiti, como tantos otros que hay por toda Granada decorando paredes y persianas de comercios, que abrieran las puertas y ventanas que necesitaran y que yo se las pintaba para que se mantuviera el grafiti. Les expliqué que podría quedar algo muy chulo, pero no aceptaron».

El resultado es que el grafiti de Raúl ha terminado con su desaparición cumpliendo con su destino: ser efímero, futil, evanescente, obligado a perderse como lágrimas en la lluvia. La muerte de esta bella niña de las pinturas de la calle Molinos del Realejo sin embargo no será en vano.
–¿Qué sientes cuándo deaparece una de tus pinturas, Raúl?
–Me entran unas ganas locas de salir a pintar una nueva.

 

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Muerte de un Grafiti

 

Aquella foto de la marcha de los mineros de Alquife

Minas01 OKHay fotografías que guardas en esos lugares que sabes que todavía existen, cercanos al corazón, donde late todavía la furia, la capacidad de impresionarte, la de seguir haciendo preguntas, las ganas de amar y ser amado, la capacidad de sorpresa, la rabia, la curiosidad, la amistad, todas esas virtudes que en su mejor versión te convierten en periodista. Perdón, en persona.

La que ilustra la entrada de este blog es una de ellas. Recuerdo con estupefacta nitidez la impresión que me causó cuando la vi llegar, por un método paleolítico de transmisión de imágenes, allá por 1998. Un 31 de marzo, para ser exactos.

Torcuato Fandila García de los Reyes había madrugado y se habia acercado a Alquife para acompañar a los mineros en su marcha hasta Guadix, la ciudad cabecera de la comarca. La marcha era un vano intento más por defender la mina y lo que significa.

La imagen que construye la fotografía de Torcuato contiene una fuerza inexpugnable. Uno, que viene del País Vasco y que sufrió como estudiante universitario el proceso de desindustralización de Euskadi y de Asturias, con todas las protestas que jalonaron los fríos y malhumorados años ochenta cuando los recordamos en blanco y negro y a hostia limpia, tiembla y vibra cuando se detiene a escudriñar la fotografía, su ángulo, la composición, los elementos que la conforman, el cielo que cobija y da vértigo a la vez, la vía férrea que lleva a la nada, sin posible solución, el gesto derrotado pero firme y orgulloso a la vez de cada uno de los mineros, Sierra Nevada, en su Cara Oculta, testigo de una derrota, pero también de un último alarido del alma.

Joder. La foto lo tiene todo.
No quería que el día que se ha abierto la puerta al futuro de las Minas de Alquife y su comarca este trozo de Periodismo con mayúsculas quedara en el olvido de un cajón, como tampoco la lucha de los mineros de Alquife y sus familias.

MÁS INFORMACIÓN
-Las minas de Alquife comenzarán a funcionar en un año y crearán un millar de puestos de trabajo (Leer la crónica en este link)

 

Un burro en la cola de la Alhambra

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«Arrieritos somos, y en el camino nos encontraremos», es la frase que preside la vida de Isidro García Sigüenza, maestro jubilado que ha querido emular a los viajeros románticos ingleses como Washington Irving (Me escribe un querido lector para aclararme dos cosas. Una. Que lea un poquito más. Y dos, que no es inglés. En efecto, es de NY. Gracias) y que ha tardado un mes y un pellizco de días en cubrir el viaje desde Gibraltar hasta Granada. «Es la frase de la solidaridad de los caminantes y de los caminos», arguye.

«El viaje lo hemos hecho ‘Molinera’, mi burra de 17 años, y yo. La pobre estaba desquiciada, en puro abandono en un cortijo en Tarifa y, casualidad que nos encontramos los dos. La pusimos gordita, se puso en forma, y es extraordinaria. Ha hecho el camino con gana y con gana también quiere volver al pesebre», explica las andanzas e informa que la media de vida de una bestia «así es de unos treinta años».

Isidro está encantado por todo lo que le ha acontecido durante este largo mes. «El tema de la burra es que supone familiaridad con todo el mundo. Abre vías de amistad con la gente. Es tu mejor tarjeta de presentación. Crea lazos de afinidad con la gente, con los niños con los mayores».

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Isidro vive en la Serranía de Ronda, en la estación Gaucín (provincia de Málaga), donde dice que ha sido maestro durante 35 años. «Al jubilarme (tiene ahora 63 años) toda mi ilusión era poder realizar la misma ruta que en su día realizaron los viajeros románticos. Me interesé mucho por los escritos que dejaron. Primero hice el Camino Inglés, que es de Gibraltar a Ronda. Ya continuación lo hemos querido continuar hasta lo que imagino que era el objetivo principal de estos viajeros», en referencia a Granada y la Alhambra y el Generalife.

«Paralelamente a la idea romántica, prosigue, me interesa recuperar los caminos antiguos. Todo el trayecto hemos utilizado senderos, cañadas, caminos realengos, de herradura… Todo lo que sea público y que sea de tierra, que no tenga cemento».

El trayecto comenzó un 13 de septiembre en la mismísima verja de Gibraltar, «porque como la mayoría de los viajeros románticos eran ingleses, empezaban el camino en la colonia de Gibraltar». Ycomenzó a caminar. «Nosotros somos arrieros. Vamos sin mapas ni planos y solo nos conduce la experiencia popular, lo que la gente nos dice de cómo se va y cómo se llega. Son los mejores informadores. No hay mejor informador que el que ha hecho el recorrido mil veces. Son pastores, tractoristas. La gente del campo. Ynos informaban de pueblo en pueblo».

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El recorrido comenzó en Gibraltar «y subimos por la sierra hasta Ronda, con todo lo que implica de emocionante y apasionante. Seguimos las líneas de las montañas, porque para los románticos tienen un significado especial, unido al otoño, los valles y hondonadas, los colores y las tormentas. Te generan sentimientos muy encontrados, a veces emotivos y fantásticos, pero otras te dan miedo». Silencio. «Y, a veces, también lloras».

«Es precisamente la compañía del animal lo que te sirve para superar y también disfrutar el camino. Te fijas más. Pones tus ojos en los de la bestia. Estás atento a sus necesidades más que a los tuyos. Antes come y bebe ella que tú. Cuando montas la tiendas vas a ver si está protegida, si puede haber peligro y sobre todo si tiene yerba».

Desde Ronda «subimos el valle de Abdalajís y luego al Chorro en Álora. De ahí pasamos al Torcal de Antequera, Villanueva del Cauche, la parte sur de Antequera. Y ya pasamos a Alhama de Granada, siempre la serranía, siempre la Penibética, las montañas. Buscando los enclaves». «De Alhama hemos pasado a Albuñuelas, que también es un pueblo extraordinario, siempre entre precipicios y barrancos. En este tramo buscábamos la Sierra de la Tejeda, Alhama y Almijara», explica.

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Terminaba ya la odisea:«Después fuimos a Lanjarón para coronar el Veleta y el Mulhacén, pero llovió y nevó así que retrocedimos por El Padul y de ahí por la Vega a Monachil. Yhoy hemos recorrido el Camino Real de los Neveros hasta la Alhambra».

Su valoración de la experiencia es clara:«La gente se queda encantado cuando realizas tu sueño». Por su parte, añade que «insisto mucho en la compañía de una burra, porque te exige, porque no puedes pasar por cualquier sitio, porque hay alambradas te cortan el camino, los escarpados, los árboles caídos, las rocas te impedían el paso».

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«Y, quiere terminar, todo lo recorremos por veredas y caminos reales, que están tan abandonados, que los dueños de las fincas colindantes se han apropiado de ellos. Parece mentira que el campo ya tenga puertas mientras que, sin embargo, la gente de los pueblos te abre siempre su casa».