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Botellódromo y juventud de rebote

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¿A quién en su sano juicio se le ocurriría convocar una manifestación para reabrir el botellódromo? Y, ya puestos. ¿A quién se le ocurre acudir a la Plaza del Carmen este sábado 12 de noviembre a las seis de la tarde y apoyar la protesta? A veinte personas, como lo contamos en este vínculo. La fotografía de Alfredo Aguilar vale más que mil palabras. Un puñado de jóvenes con dos pancartas y banderolas, megáfono y muchísimo ánimo protestan ante la puerta del Consistorio y dicen que «El bote se queda sí o sí».

La pancarta de la izquierda dice: «Granada no es ciudad para jóvenes«. Ummmmmmmmmmmmmmmm! Esto ya me parece otra cosa. Más allá del botellón, abierto o cerrado, la juventud ha pillado un rebote, esta moskeada y parece ser que utilizan el botellódromo, polémico donde los haya, para llamar la atención. Tiene pintas de estrategia y de están organizándose como si una marea cualqueira fueran. Veamossus argumentos y veamos también quiénes son y qué quieren.

Sobre la cuestión del botellódromo (Este link da acceso a la publicación del coportavoz de Jóvenes en Pie en Granada, Miguel Ortuño), expresan lo siguiente:
-El debate botellódromo sí o no, no es real
-Estamos hartos de que no cuenten con la juventud para nada, tratados como la última mierda de la ciudad
-Un Ayuntamiento que tomó la decisión unilateral de establecer un espacio como es el bote para luego más tarde clausurarlo
-Un Ayuntamiento que tomó la decisión unilateral de establecer un espacio como es el bote para luego más tarde clausurarlo
-¿Se están riendo de la gente joven?
-Unas instituciones viejas y de espalda a la juventud, no nos quieren escuchar
-Una ciudad donde no se escucha a los jóvenes es una ciudad sin futuro
-El reparto de gasto la Concejalía de Juventud no es tratado como una prioridad en una ciudad preeminentemente habitada por jóvenes, que se ha desarrollado en torno a la Universidad pero que no acoge a los universitarios ni durante su formación ni después, puesto que la tasa de desempleo joven en Granada es más del 50%

Además, están antentos y contestan:

Twitter Bote

Como se ve en el listado anterior, no es el botellódromo, que es el McGuffin, el elemento que engancha pero que NO pertenece a la trama, que es tener voz como jóvenes en los asuntos de la juventud. Una vez llegados a este punto, es interesante leer el Manifiesto de Jóvenes en Pie, en este vínculo, donde, y a nivel nacional, explican sus motivos y objetivos y se descubre que se están organizando.

Las claves son:
-Promesas incumplidas
-Desilusión completa
-Sistema quebrado
-Trabajo digno
-Búsqueda de culpables: Una mnoría privilegiada
-Movilización y activismo
-Rechazo a emigrar
-«Creemos que se puede», dicen, así que ya sabemos por dónde respiran 😉

«Durante años nos repitieron que si estudiábamos y nos esforzábamos lo suficiente tendríamos un trabajo digno, una casa donde vivir, un futuro asegurado y una vida que mereciera la pena ser vivida. Hoy sabemos que esa ilusión es papel mojado desde hace ya tiempo.

Nuestros mayores vieron en aquella promesa una esperanza; un contrato por el cual nadie debería quedarse atrás y que garantizaba que su compromiso haría que viviéramos mejor de lo que ellas y ellos habían podido. Pero aquel pacto quedó roto. No por su culpa, al fin y al cabo fueron nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, quienes lucharon y trabajaron duramente por llegar a fin de mes, por poder acceder a una vivienda o para asegurar que pasara lo que pasara podrían tener derecho a una educación pública universal y de calidad – para conseguir que a diferencia suya, sus hijos pudieran acceder a unos estudios que el día de mañana les permitiese llegar a donde ellas y ellos no habían conseguido llegar -. Fue una minoría privilegiada y no ellas y ellos los que rompieron aquel acuerdo intentando convertir este país en un negocio privado al servicio de sus intereses; los que nos robaron el futuro que entre todas estábamos construyendo sólo para alimentar, una vez más, su egoísmo y avaricia.

Durante mucho tiempo salimos a las calles a pedir un empleo con derechos que nos permitiera vivir con dignidad, a dejar claro no queríamos más becas por trabajo ni precariedad laboral juvenil, que queríamos poder emanciparnos de nuestros hogares para construir nuestro propios proyectos de vida, que no queríamos ser juventud parada y culpabilizada por ello cuando nunca fue nuestra culpa. A negarnos a aceptar que que ellos se pusieran por encima de las reglas, a vernos obligadas a tener que emigrar a otro país para encontrar un futuro. No pedíamos la luna, sino aquello que nos habían prometido; aquello que nos correspondía. Cosas tan simples como una educación pública y de calidad a la que pudiera acceder todo el mundo, independientemente de si había nacido en un barrio más humilde o más privilegiado. Un país que nos estimase y nos entendiese como lo que somos y como lo que queremos ser. Muchas personas nos acompañaron, y otras, aunque se mantuvieron escépticas a la posibilidad de pararlos, nos brindaron la mejor suerte que pudiéramos tener.

Que ellos decidiesen ponerse por encima de las reglas nos salió caro, pues aunque parezca increíble, fuimos los jóvenes quienes tuvimos que cargar con el peso de sus actos. El que ellos se pusieran por encima de nosotras, se tradujo en horas de trabajo mal pagadas, en prácticas no remuneradas, en trabajos basura en condiciones precarias. Nos vimos afectadas por tasas impagables , por recortes en las becas, por despidos de miles de profesores; no éramos una minoría, éramos todas y todos, porque les daba igual a quién hubiéramos votado o de dónde vinieramos. No era un problema de colores o etiquetas, de que hubiésemos votado nosotros o nuestros padres, al final éramos todas y todos nosotros quienes al final pagábamos el precio de sus políticas.

Nos hablan de un nuevo proyecto de país, de esperanzas para creer. Pero no vamos a volver a caer más en su palabrería y en sus mentiras tristes. Queremos hacer y construir y lo queremos hacer con nuestras propias manos. Tenemos mucho que decir, tenemos mucho que aportar. Este país también somos nosotras y nosotros, y por eso no estamos dispuestas a mantenernos al margen. Sabemos que su tiempo ha acabado, y queremos que este sea también el nuestro. Nuestros hermanos y hermanas mayores ya sufrieron el ser hijos de un modelo de país dos pasos por detrás de su gente. Los partidos políticos tendrán que decidir qué hacer, pero no vamos a aceptar ningún acuerdo por arriba que olvide que tenemos derecho a decidir sobre nuestras vidas y sobre nuestro futuro; que tenemos derecho a ser también protagonistas de nuestra propia historia.

Creemos que se puede. Que es posible cambiar las cosas, que entre todas y todos, si nos esforzamos, podemos recuperar un país donde poder desarrollar todo lo que llevamos dentro y queremos sacar, compartir y explorar. Queremos volver a creer que es posible vivir en un país donde estar orgullosos y orgullosas de decir que nadie está por encima de nadie y en el que se nos escucha, se nos valora y se nos tiene en cuenta. Un país donde nadie más tenga que subirse a un avión huyendo de la precariedad, donde nadie se quede fuera de su centros de estudio por no poder pagar sus tasas. Un país donde ser joven no sea nunca más una carga sino un regalo que exprimir al máximo con la gente que queremos.

Siempre tuvimos mucho que decir, ahora son ellos los que tienen mucho que escuchar».

PROTESTA DE JOVENES PIDIENDO LA REAPERTYURA DEL BOTELLODROMO FOTOGRAFIA: ALFREDO AGUILAR
PROTESTA DE JOVENES PIDIENDO LA REAPERTYURA DEL BOTELLODROMO FOTOGRAFIA: ALFREDO AGUILAR

Fiesta de la Primavera: Un botellón light

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El botellón de la fiesta primavera necesita algo más que agua de lluvia para limpiar los excesos. Por esta razón, los operarios de la empresa Inagra, concesionaria del servicio de recogida de basura en Granada capital, cumplieron con la segunda parte del ritual y todavía de madrugada limpiaron el recinto y recogieron una decena de toneladas de residuos en el recinto del botellódromo, donde este pasado viernes se celebró la fiesta de la primavera, cuyo dato es casi la mitad que en el 2014.

Con estas cifras en la mano se comprueba que por un año el botellón de la fiesta de la primavera ha resultado de lo más ‘light’ tanto en participación de jóvenes como en generación de residuos, un buen indicio que mide no se sabe bien si la diversión o si la bacanal, ya que se tratan de botellas de refrescos y de botellas de alcohol para combinarlas. Y frutos secos y compañía, todo sea dicho.

Al final, la participación se ha quedado en la mitad. El tirón de esta convocatoria se ha demostrado con la edición de este viernes que tiene su ‘suelo’ en estas 12.000 personas que concurrieron, cuando en ocasiones anteriores han llegado a ser 21.000, como el año pasado, o 20.000, como en las cinco ediciones anteriores, con una generación de desperdicios que luego recogieron los operarios de Inagra que ha llegado a ser hasta cinco veces la del viernes:50.000 toneladas.

La clave es el mal tiempo combinado con el ‘efecto llamada’, es decir, con los otros 10.000 asistentes que proceden de fuera de Granada que esta vez, por la lluvia y el frío, decidieron quedarse en sus lugares de origen.

CRÉDITOS
De la fotografía @fermimius