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Un alcalde, una estatua, una polémica

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El homenaje a Bill Clinton de Díaz Berbel y el caballo sobre el Ayuntamiento de Moratalla se suman con la estatua de Primo de Rivera a los líos esculturales de los alcaldes de Granada

La retirada esta semana pasada de la estatua de López Burgos, un homenaje a José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange, de la plaza de Bibataubín apenas es algo novedoso por único. Sí lo es porque supone que hasta el mismísimo Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha tenido que sentenciar la obligación del Ayuntamiento para que cumpla la ley de la Memoria Histórica.

Y quizá lo es por los ríos de tinta que han corrido con forma de polé- mica para envolver a una estatua y a un alcalde que, Granada es así, busca en cada mandato municipal cual piedra de toque un monolito o similar para que el primer edil de turno se retrate. Si una vez fue difícil co- locar una pica en Flandes, ahora es asaz complicado poner una estatua en Granada. Palabra.

Retrocedamos en el tiempo, cuando el siglo XX coleaba. Es el diario IDEAL de 13 de abril de 1999 y en la página cuatro el titular informa que «El Ayuntamiento coloca el monolito a Clinton a pesar del boicot de los vecinos del Albaicín».

Se informa de forma destacada que «el pedestal pesa ochocientos kilos y el nombre del presidente está escrito incorrectamente». El alcalde es Gabriel Díaz Berbel (Partido Popular), y no se anda con chiquitas. A su juicio, los detractores del mencionado monolito «son unos vándalos y no tienen derecho a vivir en esta ciudad». Para que luego digan que el actual primer edil, el también popular José Torres Hurtado tiene sus cosas.

Expresión clintoniana

El caso es que a Díaz Berbel le encantaba la idea del monolito, que buscaba recordar la visita oficial que el entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, hiciera a la ciudad. La anécdota es que un joven Clinton universitario, en la década de los años sesenta, visitó Granada y quedó prendado de su puesta de sol.

La polémica surgió porque «La más bella puesta de sol del mundo», en expresión clintoniana, es imposible que sea desde el Mirador de San Nicolás, por su posición, sino que debe ser desde el de San Cristóbal.

La cosa quedó, como tantas otras veces, en agua de borrrajas: mucha polémica, polvareda monumental, humo por doquier y un monolito que, en cuanto el tripartito de Mo- ratalla asumió el poder municipal, quedó para la intrahistoria local como una ‘berbelada’ monumental, siendo las ‘berbeladas’ las meteduras de pata del entonces alcalde, muy ce- lebradas entonces por la oposición y por la prensa local.

Maldición, insistencia o directamente malafollá, el propio Moratalla ya como alcalde tuvo que sufrir la ira de los granadinos cuando dio a conocer el proyecto de reformar la casa Consistorial con motivo de su 500 aniversario, lo que incluía colocar en el tejado una estatua bautizada como ‘El Instante Preciso’. En Graná, ‘El Caballo’.

Una vez más, las crónicas de los periodistas de IDEAL reflejan la agria polémica que suscitó esta idea: «La ubicación de la escultura en la no- che de ayer (un 12 de diciembre de 2002), venía precedida de fuertes discrepancias en el seno del grupo municipal de gobierno».

«Las últimas horas de ayer fueron un ir y venir de reuniones y contactos al más alto nivel en la cúpula del PSOE. Alrede- dor de las diez de la noche se comunicaba a las agrupaciones locales del partido que el caballo subiría esa no- che. El desencadenante de la decisión se fraguaba la tarde del miér- coles durante una reunión del grupo municipal en la sede del partido».

Y continuaba: «Fuentes del PSOE lanzaron a todo aquel que quiso oír que el alcalde había planteado la retirada del proyecto de la escultura debido al alto coste político en sec- tores ciudadanos. A ello, según las fuentes, el entonces concejal José Antonio Aparicio respondía de forma visceral, indicando que el caballo tenía que ponerse en una fecha concreta, el día 27, y que en caso contrario, dimitiría, y además amenazaba con ‘tirar de la manta’.

Ante esta reacción el alcalde quiso reconducir la situación y tomó la decisión de mantener el proyecto tal y como estaba previsto, para lo que pidió el apoyo de todo el grupo municipal, como así ocurrió».

La crónica terminaba: «El caballo luce ya sus formas de bronce sobre el Ayuntamiento, mientras en el PSOE temen por el coste político que pueda representar. El peso de la escultura caerá, afirman, sobre los votos».

Tres alcaldes, tres esculturas, tres polémicas en las que la ciudadanía ha observado, probablemente estupefacta, cómo la maquinaria administrativa ha intervenido: desde ruegos, mociones, plenos, comisiones, concejalías e, incluso, tribunales como el propio TSJA, para poner o dejar de poner una estatua en Granada en una serie continuada de polémicas esculturales y, con el paso del tiempo, banales.

 

 

El lío del monolito de Bibataubín

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Granada se lleva mal con los monolitos. Antes del cambio de siglo, en 1999, el anterior alcalde del Partido Popular, Gabriel Díaz Berbel, decidió colocar un monolito en el Mirador de San Nicolás para agradecer al entonces presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, su visita al lugar, que el de Arkansas calificó como «el atardecer más bello del mundo».

Entonces, PSOE e IU se tiraron al cuello del regidor por la iniciativa, el alcalde se mantuvo en sus trece, y tras colocarlo, pasó con más pena que gloria, ya que fue destrudio por un ataque entre vandálico y reivindicativo. No queda ya nada de aquella iniciativa.

Hoy, de monolito a monolito, el colocado en Bibataubín en homenaje a José Antonio Primo de Rivera no hace sino acumular líos. De todo tipo. Tras conocerse que el TSJA obliga con sentencia de por medio al Ayuntamiento a retirarlo, tanto PSOE como IU han aprovechado para solicitar que este espacio público sea dedicado de una u otra manera a la concordia y a la democracia.

IU, por ejemplo, solicitó ayer a través de su portavoz municipal, Paco Puentedura, que se dedicara a «Enrique Morente, granadino universal y muy querido por todos. Gran exponente de los valores que Granada y su Ayuntamiento defiende», expresó.

No fue el único en una mañana caliente. Asociaciones de la Memoria Histórica pidieron en comparecencia pública al Ayuntamiento que, una vez retirado el monolito en cuestión, sea sustituido por un monumento «democrático y laico» que represente a toda la ciudadanía y no por una obra «sectaria».

'SOLEDAD' DE LOPEZ BURGOS 2

Ana Muñoz Arquelladas, concejala socialista, aludió en el transcurso de este acto a la escultura denominada ‘La Soledad’ y del mismo autor que la dedicada a Primo de Rivera (Francisco López Burgos) que la Diputación de Granada ha cedido al Ayuntamiento. La la junta de gobierno local aprobó en su punto número ocho ayer el convenio de cesión, que deja dicho que debe ser ubicada en un lugar «céntrico y digno».

Por si las moscas, el PSOE llevará al pleno municipal de hoy un ruego para instar a que coloque en su lugar algún monumento que represente «valores cívicos» y no cree «división» ni incite al «sectarismo».

Izquierda Unida también denunció ante ante la sospecha. Habló de que la cuestión «es maquiavélica» y utilizó la expresión «blanco y en botella». Paco Puentedura explicó el convenio de cesión de la estatua ‘La Soledad’ entre la Diputación y el Ayuntamiento. «Esto es blanco».

Y «en botella» para Paco Puentedura es que «el monolito dedicado a José Antonio Primo de Rivera y la Falange que se tiene que retirar por sentencia del TSJA va a ser sustituido por una obra del mismo autor, Francisco de Burgos. Y esa obra es ‘La Soledad’».

No estaba solo. En otra rueda de prensa, el edil socialista Baldomero Oliver respondió a preguntas de los periodistas que «es una tomadura de pelo a la ciudad» y que «esta sustitución de una estatua de López Burgos por otra no tiene nombre».

Queda la versión del gobierno municipal. El concejal de Cultura, Juan García Montero (PP),explicó que ‘La Soledad’ «podría ir ubicada en cualquier lugar de Granada», y confió en consensuar con el resto de grupos de la oposición «la mejor ubicación de esta escultura».

En declaraciones a este periódico, García Montero fue tajante: «‘La Soledad’ no va a ir en Bibataubín», zanjó. Lo dicho, un monolito y una gran polémica.

CRÉDITOS
-Buceando en el archivo de IDEAL aparece la foto del escultor López de Burgos ayudando a colocar la estatua en homenaje a Primo de Rivera en Bibataubín y, abajo, La Soledad.