El espacio entre PP y Podemos

Confirmado. El curso político arranca calentito y no por la alta temperatura ambiente. Doy fe, he mantenido esta semana sendos contactos personales con los principales actores de la política andaluza, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y el líder de la oposición y del PP en esta comunidad, Juan Manuel Moreno Bonilla, y ambos van a por todas, como no puede ser de otra manera. Lo malo es que tras pasar por las urnas sólo habrá espacio para uno de ellos. Cada uno con su estrategia, pero lo peor es que los dos utilizan con facilidad el ataque al contrario como principal arma. Son conscientes de que en política es importante no cometer errores, pero deberían no dejarse llevar por las fáciles adulaciones y lisonjas de quienes se acercan a ellos. La carrera está en liza y lo que no sabemos es si la meta se encuentra próxima, y se necesita pura velocidad, o larga en distancia, y resulta fundamental disponer de fondo y resistencia.

Moreno ocupa el espacio tradicional de la derecha, con una herencia forjada por su antecesor, Javier Arenas, durante muchos años –para lo bueno o malo– que le llevó a disponer del mayor poder municipal de su historia y ganar las últimas elecciones autonómicas pero no a gobernar. Díaz recibió la presidencia que le dejó José Antonio Griñán, cuando pocos apostaban por él y tras haber logrado una coalición con Izquierda Unida. Coinciden en un mismo reto, enfrentarse a su primer refrendo ciudadano en unos comicios regionales.

Susana Díaz tiene en su mano la responsabilidad de gobernar y la legitimidad de marcar los tiempos. Ha dicho que busca la estabilidad de Andalucía, refiriéndose al necesario entendimiento con sus socios de gobierno de cara a los próximos presupuestos. Hace falta escuchar a IU, pero de momento el núcleo más importante en el que se sustenta, el Partido Comunista de Andalucía, ha lanzado esta semana la idea de crear una gran plataforma a todas aquellas asociaciones cercanas al 15M y a Podemos para crear un «Frente Popular para la Revolución Democrática». Parece que pueden cumplirse la palabras de Alberto Garzón, el dirigente malagueño con responsabilidades nacionales en IU, de renunciar a esas siglas para acercarse al movimiento de Pablo Iglesias.

La cuestión es simple pero crucial para Díaz, hacer que el socialismo al que representa en Andalucía sea la única y más potente alternativa a la derecha. Entre el Partido Popular y Podemos hay un gran espacio político, la cuestión es ocuparlo con un discurso serio, sin caer en populismos y reencontrarse con el electorado que le dio la espalda o ilusionar a nuevos votantes. Intuyo que no es tarea fácil.

Para el PP no creo que sea suficiente confiar sólo en el aval de la salida de la crisis y que Mariano Rajoy evitara el rescate de España. Si los brotes verdes fueron una quimera, referirse ahora a unas «raíces vigorosas» poco antes de tomarse medidas excepcionales en Europa, como las decididas por el BCE para evitar una nueva recesión, reactivar los créditos y los flujos económicos, puede ser algo de lo que arrepentirse y sirva de poca ayuda. ¿No les parece?

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