Excluyentes hasta en los títeres

Ya sabemos que ahora vivimos tiempos nuevos en política, los acontecimientos se precipitan y la incertidumbre nos atenaza. Este martes Pedro Sánchez aceptó el encargo del Rey para ser investido como presidente del Gobierno.
El candidato socialista inició los contactos con otras fuerzas. Tiene el balón en sus piernas y lo ha lanzado al aire. Intenta arrancar con una jugada apoyándose en Ciudadanos, pero Rivera quiere que el Partido Popular esté en el equipo «de alguna manera». Este gesto de apertura y sumatorio, de los pocos observados, honra a Albert Rivera aunque el resultado está por ver. Populares y socialistas se manifiestan como el agua y el aceite, cada uno corre por su banda. Imposible que vistan la misma camiseta.


La misma postura que mantienen C’s y Podemos, aunque los de Pablo Iglesias van más allá y piden exclusividad, lo que denota ciertos tics totalitarios y ofensivos, que llegan hasta lamentables espectáculos excluyentes de títeres.
Unos ya vienen confrontados desde el vestuario y otros quieren imponer en los prolegómenos el nombre del vicepresidente y las carteras del nuevo gobierno. Mal comienzo.
Entiendo que haya vetos y principios, unos irrenunciables, pero otros si no gustan pueden cambiarse. Acierta Sánchez en rechazar ese chantaje exclusivo y excluyente que le planteó Iglesias.
La pelota no sale del círculo central, pero queda mucho partido. Sobre la pizarra, el socialista cuenta con sus 90 escaños más 40 de Rivera, lo que suman 130, siete más que los 122 del PP. Es una ventaja con la que presionará a Rajoy para que con su abstención permita la estabilidad y gobernabilidad, o dejarse caer en brazos de Podemos, en un regate que acabe zancadilleándose él mismo, mientras el líder de los populares se muestra como un valladar en su defensa y mantiene que es el partido más votado y sólo está por la gran coalición.
Las dos fuerzas mayoritarias no parecen entender que el mensaje de las urnas es más entendimiento, negociaciones, pero también cesiones. La clave es quién demostrará inteligencia, mejor forma, no se dejará engañar y marcará más goles. Insisto en que el cronómetro acaba de ponerse en marcha.
Atención, porque alguno es posible que se quede fuera de juego y haya cambio de capitán en la alineación.
La prórroga queda lejos, aunque si seguimos con el marcador a cero significaría repetir elecciones. Como si hubiéramos pagado para ver buen fútbol y nos meten en un circo. ¿No les parece?

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