Manzanas traigo

El forzado pleno celebrado esta semana en el Congreso no ha conseguido otra cosa que recordarnos el reparto de escaños y la escasa minoría que posee el gobierno del PP. El resto de partidos, incluidos socios y allegados, hicieron por tanto una demostración de lo que supone sumar votos para que Mariano Rajoy doblara la cerviz. Pero el presidente se hizo fuerte y contestó a modo y manera de sus orígenes. Subía o bajaba, como cuando preguntas: ¿A dónde vas? Y respondes: Manzanas traigo. Eso le permitirá aligerar el peso en la mochila de la corrupción que tiene el PP, aunque queden por cerrarse judicialmente algunos casos a lo largo de esta legislatura.


La sesión puso de manifiesto la solidez rocosa del gallego y su buena retórica parlamentaria, aunque creo que en esta ocasión utilizó más estrategia que improvisación. Su primera respuesta en exclusiva a Margarita Robles, portavoz socialista, fue un ardid que causó desmesurados efectos al sacar a relucir el caso Lasa-Zabala. Rajoy resaltó la ausencia de Pedro Sánchez y echó leña al fuego al preguntarse si había un partido detrás, el principal de la oposición, con un papel importante ante el desafío catalán o cuestiones colaterales como la financiación autonómica. La forma de sacarle del poder es mediante una moción de censura, lo demás son zarandajas. La corrupción me da la impresión que ya le ha pasado factura y está amortizada, la opinión pública tiene puesto el foco ahora en otras cuestiones.
Quizá no era el momento de debatir sobre la Gürtel cuando el terrorismo nos ha sacudido brutalmente, ni tampoco utilizar los atentados de manera partidista para cobrar relevancia, en lugar de expresar de manera unánime la solidaridad con las víctimas en la manifestación a la que asistió el Rey, no con pancartas ni enseñas separatistas, pero sectores independentistas también son de los de «manzanas traigo». Es su modus operandi en el proceso de desconexión que han iniciado. Lo más flagrante ha sido que hayan mentido después de demostrar un periódico que desde Estados Unidos se les había alertado en el mes de mayo de la posibilidad de un atentado y, concretamente, en la Rambla. Los responsables de la matanza son quienes la cometieron. Ello no debe impedir el ejercicio de autocrítica y sobre la gestión en la lucha antiterrorista para tratar de poner todos los medios y evitar estos crímenes. Es más fácil matar al mensajero, hablar de campaña de desprestigio contra los mossos y envolverse en banderas independentistas. La pregunta es por qué ocultaron la verdad y no admitieron que recibieron el aviso. Mentir cuesta poco y no vale que vengan los regeneradores, los de la nueva política, porque también te sueltan el «manzanas traigo» cuando cambian los estatutos de su formación y sus comisiones de garantías se rebelan contra ello, como ha ocurrido con Podemos.
Por último no puedo dejar de citar el último «manzanas traigo» que hemos presenciado estos últimos meses respecto a Juana Rivas. Estoy de acuerdo con que ningún padre maltratador tenga la custodia de sus hijos, y así lo señala la doctrina del Supremo. ¿Pero dónde está el derecho de un padre si ha cumplido la pena, se ha reinsertado socialmente y no está involucrado en un procedimiento judicial, al menos por el momento, porque no se ha iniciado ninguno según marcan las propias leyes y la jurisdicción internacional? Una tragedia para todos. ¿No les parece?

 

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