Citroën DS High Rider, un interior hecho a tu medida

Sólo es un concept car, pero el DS High Rider anticipa cómo será el futuro Citroën DS 4, el segundo modelo de la línea distintiva DS. Este vehículo encarna una visión moderna del automóvil, que sitúa la compacidad como valor fundamental y abre la vía a nuevos usos así como a una gestión tecnológica innovadora, que se apoya particularmente en un propulsor “Full Hybrid” diésel. Hoy, el DS High Rider abre sus puertas y revela su interior.

A semejanza del exterior, el habitáculo del DS High Rider desprende fuerza, dinamismo y refinamiento. La ergonomía de sus mandos, la perfección de los acabados, la calidad de los materiales y el ambiente general reflejan un elevado standing y un alto nivel de calidad y confort.

El salpicadero, los asientos y los paneles de las puertas están forrados con un cuero de tipo “plena flor anilina”, que recuerdan a la marroquinería de lujo y a los automóviles más deportivos. En el salpicadero, está decorado con un relieve de la trama DS, que se difumina sutilmente. Este efecto se ha conseguido presionando el cuero contra una matriz fresada específica.

Los asientos de diseño Bracelet y los paneles de las puertas están vestidos con un color degradado cuyos tonos van del gris hacia el oro, que hace juego con el dinamismo exterior del DS High Rider. Este degradado de aspecto dorado y metalizado es de una linealidad perfecta. Es fruto del saber hacer de los mejores especialistas del cuero y se obtiene por medio de la aplicación manual de barnices específicos.

La luminosidad tamizada del habitáculo del DS High Rider, lograda en gran parte gracias al contraste entre el parabrisas panorámico y el techo oscuro, resalta cada uno de estos elementos. El cuidado por los mínimos detalles permite ir aun más lejos en la elegancia con, por ejemplo, el uso de cromados en los tiradores, los paneles de las puertas y el arco que une el salpicadero a la consola.

Como su exterior, el interior del DS High Rider respeta los códigos de la exclusividad, del dinamismo y del refinamiento que constituyen su personalidad, creando un concepto aparte. Como si fuera un traje confeccionado a medida, el conductor se coloca al volante de un automóvil de alto status, en el que todo ha sido pensado para su disfrute.

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