AdBlue, la redención del diésel

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El aditivo disponible en algunas gasolineras quiere restar los efectos nocivos del combustible más utilizado por los vehículos

Después del pecado, toca redimirse. Si el escándalo de Volkswagen ha puesto de relieve las mentiras de los motores diésel, es cierto que los datos sobre contaminación y efectos sobre la salud de las personas no son nada buenos. Hasta ahora. Después de llenar gran parte del planeta con óxido de nitrógeno, el diésel tendrá que cambiar, al menos en los países de la Unión Europea, porque es esta administración quien aprobó hace más de un año la Euro VI, una normativa que desde septiembre de este año obliga a los fabricantes a disminuir considerablemente las partículas contaminantes que provoca la combustión de un motor diésel.

¿Y cómo se eliminan esas partículas? Pues convirtiéndolas en otras que no son tóxicas. La química nos ha dado de nuevo la respuesta necesaria y los fabricantes se han visto obligados a hacer de la necesidad virtud. El resultado ha sido AdBlue, un producto sintético que lleva años utilizándose en vehículos pesados pero que con la nueva normativa tendrá que ser instalado en algunos turismos con motores diésel de gran cilindrada.

Poco a poco, AdBlue promete popularizarse y convertirse en un elemento más al que atender para mantener el motor de forma óptima. Solo los vehículos nuevos de una cilindrada superior a los dos litros y que no consigan bajar del umbral establecido por la normativa Euro VI tienen que tener instalado el sistema SCR (Reducción Catalítica Selectiva), que permite la actuación de AdBlue. La incorporación de este dispositivo se traduce en algunos cambios que tendrá que asumir el propietario del vehículo, aunque prometen no ser traumáticos.

Adblue es un combustible que tiene su propio depósito, situado al lado de la boca del diésel. El consumo depende de los modelos y del estilo de conducción, pero los tiempos se asemejan bastante a los cambios de aceite, por lo que es fácil acordarse que cuando hace falta aceite, también es necesario AdBlue. Además, los coches equipados con SCR cuentan con un sensor que avisa al conductor cuando es necesario rellenar el depósito. Por otra parte, la distribución empieza a ser visible en muchas estaciones de servicio, que cuentan con un surtidor aparte de este combustible.

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Una vez en el motor, el líquido limpiará las partículas contaminantes que produce el diésel, convirtiéndolas en nitrógeno y amoniaco, elementos que no son tan perjudiciales para el medio ambiente como el óxido de nitrógeno. Así, los fabricantes y usuarios de automóviles tomaremos más conciencia de la protección del medio ambiente. La ley y la química nos salvan de nuevo.

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