LA VEGA LEVANTA LA VOZ

La Vega de Granada, ahora que la primavera empieza a dejarse sentir entre las coordenadas verticales de las pomposas alamedas y las horizontales de los surcos infinitos de las tierras recién labradas, ha levantado la voz. Pero no lo ha hecho con la algarabía propia de un cambio de estación que trae promesas de lunas fértiles y cosechas generosas, tampoco con el certero rugir de las aguas reclamando el reconocimiento del espacio que siempre será suyo. La Vega de Granada ha levantado la voz con sigilo pero con rotundidad, con humildad pero con orgullo. Y lo ha hecho como sólo la sangre de los agricultores sabe hacerlo, con sentido solidario y visión de futuro.

La Vega de Granada ha levantado la voz para reclamar su supervivencia, para garantizarse un mañana resuelto entre amelgas, balates, marjales y el arte de seducir a la tierra para obtener de ella sus mejores frutos. La Vega, ese gran espacio que aún persiste, quiere ser protegida de todo aquello que no ennoblece al hombre: de la especulación, de la ambición desmedida, del sentido traidor de la riqueza egoísta y madrugadora.

Canteros y surcos

Por ello, miles de ciudadanos, a través de las diferentes plataformas civiles empeñadas en salvar la Vega de Granada de su explotación irracional y de los sucesivos intentos de enterrarla bajo asfalto y ladrillo, han reclamado a la Junta de Andalucía su protección como paisaje agrario y cultural que requiere ser preservado para garantizar su futuro y el de las personas que lo habitan. Propuesta que no sería excepcional pues vendría a reconocerse su particularidad patrimonial, agrícola y ganadera, como ya lo han sido los campos de arrozales en Terrazas de las Cordilleras de Filipinas, los paisajes de viñedos del Alto Douro e Isla del Pico en Portugal, las terrazas de viñedos de Lavaux de Suiza, el Palmeral de Elche, el Valle del Madriu-Perafita-Claror de Andorra o el Paisaje Agrario del Sur de la Isla de Öland de Suecia, entre otros muchos.

Quizá los responsables de la administración pública que han de resolver su protección no sean conscientes de la riqueza histórica y del enorme potencial económico que de manera sostenible puede proveer el sistema agrario de la Vega de Granada, pero quienes sí son plenamente conscientes son sus agricultores y quienes defienden la vida y sus manifestaciones por encima de cualquier interés espurio y cortoplacista. Entre estos últimos también encontramos a escritores, músicos, pintores, científicos, actores, educadores y profesionales de diferente vocación como los que han firmado la declaración de necesaria y urgente defensa de la Vega de Granada.

Como también lo son los músicos que se han aliado con Federico García Lorca para cantar sus poemas el día 26 de abril en el Palacio de Congresos, para levantar aún más la voz junto con las dos mil personas que agotaron el aforo de la sala tildada con el nombre del poeta granadino, casi mes y medio antes de su celebración.

Lara Bello, Paco Ibáñez, Miguel Ríos, Antonio Arias y su Lagartija Nick, Estrella Morente, Soleá Morente y José Enrique Morente, Teatro para un Instante, Luis García Montero y Laura García Lorca lanzarán una sola voz al aire de Granada, para llenar los espacios que han quedado vacíos tras años de rapiña y expolio de estas tierras. “Vive la Vega, Viva la Vega”, proclamaran al unísono.

Y ese día 26 de abril, un renacido Federico, vestido con mono azul y sonrisa amplia, se unirá a los artistas comprometidos para, señalando con mano generosa, pedirle al público que se levante pues ha de rendirle su reconocimiento y gratitud por el apoyo a la salvaguarda de los espacios que le vieron crecer y que le prendieron en los gestos y la mirada los versos que han alimentado a tantas almas.

 

Al final, aquella mano tendida se alzará firme y suplicante para suscribir su mensaje: “No me quitéis este aire que acuna mil palabras; no me ocultéis esta tierra que acaricia mis entrañas; no me dejéis sin este agua que alimenta historias y alabanzas; porque si lo hacéis moriré de nuevo. No de un fogonazo nocturno, lascivo y traicionero. Moriré huérfano de mañanas. Moriré perdido entre venas secas y úteros vacíos. Moriré sin flores, sin árboles a los que arrancarles una rima, un soneto. Moriré con esa muerte sucia y torpe que no tiene acompañamiento. Moriré anhelando un futuro que ya no será mío, ni vuestro”.

La Vega de Granada ha levantado la voz y Lorca cerrará este segundo acto. Caerá el telón. A continuación, empezará el tercer acto en el que los protagonistas serán ustedes. Apréndanse bien su papel porque, en esa actuación, no habrá apuntadores.

 

José Manuel Navarro Llena

Plataformas Vega Educa y Salvemos la Vega.

 

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