Referéndum sobre la reforma de la Diagonal de Barcelona: ¿participación ciudadana real?

“La Ciudad Comprometida”

Todos sabemos que los temas urbanísticos suscitan en demasiadas ocasiones confrontaciones y polémicas. El último ejemplo lo encontramos en la reforma de la diagonal de Barcelona que tanta prensa ha acaparado semanas atrás. Pero curiosamente en esta ocasión no ha sido la reforma en sí la generadora de ríos de tinta, sino el hecho de que se haya convocado por parte de la corporación municipal una consulta popular para decidir qué tipo de reforma se iba a realizar en ella.

Para comenzar a desmarañar todo lo acontecido en este proceso comencemos por la Diagonal. Parece claro que la reforma de la Diagonal es un tema pendiente que preocupa tanto a los técnicos como a los políticos, que ven como esta vía acabará colapsándose por el tráfico excesivo en una ciudad que siempre ha estado en la vanguardia en cuanto a planificación urbana.

Los técnicos del Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona, a marchas forzadas, elaboraron dos soluciones para la futura Diagonal, entre las plazas de Francesc Macià y Glòries, por la que pasarán el tranvía, los autobuses, las bicicletas, las personas y los automóviles, aunque muchos menos: la llamada opción A o bulevar y la opción B o rambla. Ambas con un estudio de movilidad y un coste aproximado de 70 millones de euros. Toda la información relacionada con la Diagonal podemos encontrarla en la web del Consistorio.

http://www.bcn.es/diagonal/index_cas.html

La opción A conservaba el modelo de bulevar actual, con una plataforma segregada para el transporte público por el que circularían tranvía, autobuses y, por un carril por cada sentido, motos y taxis. Se mantendrían las cuatro hileras del arbolado, aunque con sustitución de los árboles enfermos. Este cuerpo central estaría flanqueado por sendos paseos para los viandantes, con árboles a lado y lado y contarían con carriles segregados para bicicletas. A continuación habría dos carriles más para transporte privado uno a cada lado.

http://www.bcn.es/diagonal/11-proposta-a_cas.html

Opción A.
Opción A.

Por otro lado, la opción B modifica más la avenida y  proponía transformarla en una gran rambla central de 15 metros de ancho por donde discurrirían peatones y bicicletas. A cada lado habría calzadas de 9,6 metros por donde circularían tranvía, autobuses, y tráfico privado, antes de dar paso a sendas aceras de 7,9 metros tocando a las fachadas. En esta opción, todos los árboles se verían afectados puesto que se alinearían de forma diferente.

http://www.bcn.es/diagonal/12-proposta-b_cas.html

Opción B.
Opción B.

Estas propuestas se elaboran para atender al referéndum que el consistorio de Barcelona aprueba por al menos dos tercios del pleno, y por lo tanto con el beneplácito de casi todas las fuerzas políticas del ayuntamiento, cediendo para obtener su aprobación en la inclusión de una opción C por expreso deseo de la oposición, que no proponía nada y sólo se basaba en el rechazo a las anteriores y dejar la Diagonal como estaba.

En cuanto a la consulta en sí, que ha robado protagonismo a un hecho tan transcendente como la reforma de la Diagonal, una vía histórica que conlleva aún hoy la división de los barceloneses del norte y del sur, se pretendía que fuera un proceso participativo de un millón y medio de la población para llegar a la transformación soñada y deseada por todos.  Nada más lejos de la realidad, puesto que en este proceso con seguidores y detractores por igual sólo se han producido una serie de catastróficas desdichas que han llevado al fracaso total de la iniciativa.

Los ciudadanos barceloneses han asistido a un escenario de confrontación política que sólo les hacía pensar que esto de la consulta era una tomadura de pelo, y tan sólo les estaban vendiendo humo.  Muchos se preguntaban con qué criterio iban a votar cuando ni los técnicos se ponían de acuerdo en qué era mejor para la Diagonal. A todo ello se le ha sumado una semana de votaciones presenciales o informatizadas en las que ha habido de todo: problemas para votar, inexistencia de interventores o control alguno,  fallos en los votos, suplantación de personalidad, falta de información (la opción C en muchos puntos ni siquiera se podía ejecutar), publicidad nada objetiva por parte del consistorio,  un censo cuanto menos cuestionable, y un gasto final de más de 3 millones de euros que han caído en saco roto.

Todo ello en una época de crisis en la que puede considerarse normal que la gente pida soluciones para sus problemas más próximos y que las “grandes transformaciones” -como la de la Diagonal – no les importen tanto.  Con ello la opción C parecía claramente salir fortalecida. Así por internet, a través de las redes sociales, o con expresiones de todo tipo se hacía sentir el descontento de la población: grupos en facebook como “Jo no vull que canviïn la Diagonal”, con 436 seguidores o “Jo votaré per l’opció C, no cal reformar la Diagonal”, con 51 miembros mandaban un mensaje al Consistorio: “Que la Diagonal se quede como está hasta resolver problemas más urgentes. No quiero que con mi dinero el Ayuntamiento nos manipule para colgarse una medalla”, o respecto al coste de la campaña de publicidad sobre la consulta, “una cifra descomunal en tiempos de crisis”; cadenas de e-mails con el mismo leitmotiv; artistas barceloneses desde sus blogs como la escritora Isabel Núñez que condenaba la tala de los árboles de la opción B (http://isabelnunez-zbelnu.blogspot.com/2010/04/dias-extranos.html) ; el artista Pep Torres en su última obra, una urna del Ayuntamiento de Barcelona tritura-papeletas de la opción C; o muchos arquitectos preguntándose “¿Qué habría pasado si los barceloneses hubieran votado el Plan Cerdá?”.

Finalmente el resultado ha sido un rotundo fracaso, ya no sólo por la escasa participación, apenas un 12%, muy por debajo de los referéndums soberanistas que se vienen produciendo, sino por el total rechazo a la reforma de la Diagonal por un aplastante 80 % a favor de la opción C, que ha dinamitado al gobierno socialista municipal. Y mientras las consecuencias políticas se suceden nos preguntamos, “¿y ahora qué pasará con la Diagonal?”. No queda claro cómo se acometerá a partir de ahora la reforma de la avenida, puesto que en este sainete la Diagonal era lo de menos.

Desde aquí, y con nuestra idea de una ciudad comprometida pensamos que la participación ciudadana real se ha aparcado, y quizás hubiera sido mejor, pero claramente más invisible, llevar a cabo un proceso participativo en la búsqueda de la información. Preguntarle al pueblo que piensa,  recoger con paciencia las propuestas ciudadanas fruto de meses de diálogo, y canalizarlas hacia los arquitectos o profesionales que lo traducirán en el diseño o solución óptima.

Por Ivone Nahón Ferrer. Arquitecta de GRarquitectos

2 Comentarios

  1. ESTE ARTÍCULO ME HACE REFLESIONAR SOBRE ALGO MUY IMPORTANTE A LA HORA DE REDACTAR PROYECTOS. ¿CUÁL HA DE SER LA DIRECTRIZ DE LAS IDEAS, O MEJOR DICHO, QUIEN LLEVA LA BATUTA? EL PROMOTOR, EL USUARIO, EL PROYECTISTA. SI TODAS LAS OBRAS PÚBLICAS SE SOMETEN AL SENTIMIENTO POPULAR, ¿SE CONSEGUÍRÍAN LOS OBJETIVOS DE LOS QUE DESARROLLAN LAS IDEAS DE CIUDAD?
    UNA ARQUITECTURA POPULISTA QUIZÁ NO CONSIGA EL IDEAL DE CIUDAD.

    ¿TENEMOS QUE SER LOS ARQUITECTOS Y URBANISTAS DICTADORES DEL SENTIR COMÚN?

    MUCHAS VECES ME HE ENFRENTADO A PROMOTORES HACIÉNDOLES VER QUE SUS IDEAS (AUNQUE SON LAS IDEAS “DEL QUE PAGA”) NO ERAN LAS ADECUADAS, MÁS ALLÁ DE LAS CONSIDERACIONES TÉCNICAS.

    ¿DONDE SE QUEDA LA EXPERIENCIA Y EL BUEN HACER DEL TÉCNICO?

    UN INTENTO MUY RESPETABLE DE HACER PARTÍCIPE A LA CIUDADANÍA DE LA CONDAL, PERO NO SE HASTA QUE PUNTO ACERTADO.
    SE HAN HECHO DIFERENTES PROPUESTAS PARA QUE LOS CIUDADANOS (LOS USUARIOS) ELIJAN.

    TAL VEZ UNA FORMA DE LAVARSE LAS MANOS ANTE LA OPINIÓN PÚBLICA. “LA OPCIÓN LA ELIGIERON LOS CIUDADANOS”.

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