¡CORONÉ EL MISTI!

“Miscelánea”

Ha sido una experiencia difícil de calificar porque fue al tiempo un reto deportivo y una  vivencia existencial, donde la naturaleza en su máxima expresividad jugó un papel memorable…

Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, con el Misti al fondo. Fuente: elaboración propia.
Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, con el Misti al fondo. Fuente: elaboración propia.

El Misti es un volcán activo de prácticamente 6.000 msnm que preside la vida de Arequipa (Perú) que se levanta sobre la ciudad a modo de un cono perfecto de cuatro mil metros coronados por una estela nevada…  pero es mucho más que una montaña esbelta e imponente. Es el símbolo más idóneo para los arequipeños  que lo han elegido como el icono que mejor los representa: apasionados, orgullosos, amantes de su memoria, acogedores pero también duros de carácter. Y ayer pude coronarlo con lo que en cierto modo puse un  broche mágico a la relación que durante los últimos tres años he mantenido con “la ciudad blanca”.

El Misti es una joya naturalística, que en su largo caminar hacia el cielo alberga ejemplos tan maravillosos como el queñual, un árbol solitario que nace en las alturas andinas, o la almohadillada yarata, que apenas crece un centímetro al año…

Yarata. Fuente: elaboración propia.
Yarata. Fuente: elaboración propia.
Arbol Queñua. Fuente: elaboración propia.
Arbol Queñua. Fuente: elaboración propia.

Ascenderlo fue duro, duro… muy duro, porque tuve que superar los límites de mi fortaleza y sobretodo los límites de mi mente, en una combinación nueva para mí y que, por tanto, ha dejado su huella y me ha hecho diferente. La enorme cota a superar y realizarla allá donde el oxígeno empieza a ser un bien escaso, me enseñaron que el soroche, o el mal de altura, te atenaza las fuerzas, bloquea tus decisiones, te hace sentir muy débil… A medida que iba pasando el tiempo iba experimentando sensaciones nuevas: difícil respiración, el cuerpo no te responde, llegan los traspiés, pequeños mareos, eventuales náuseas… pero sobretodo, tu mente empieza a repetirte una y otra vez que no merece la pena, que no estás preparado, que es fácil abandonar…

El primer día ascendimos hasta el campamento base a 4.800 msnm para partir (sin poder pegar ojo) a las 02’30 h. al ataque final a la cumbre. Previamente tuve que superar a todas las fuerzas de la sensatez y de mi desánimo, así como al intenso frío, que estuvieron a punto de hacerme abandonar, porque el soroche ataca sobre todo a tu fuerza mental. Ascender lentamente y temerosamente durante las primeras horas en hilera y bajo la tenue luz de los frontales fue una experiencia durísima y desmoralizante en la que cada paso era un reto…  pero también la montaña, sin yo saberlo, estaba presta a regalarnos uno de los momentos más alucinantes y sublimes que he vivido.

Fuente: elaboración propia.
Fuente: elaboración propia.
Atardecer desde el Misti. Fuente: elaboración propia.
Atardecer desde el Misti. Fuente: elaboración propia.

A partir de las 04’30 h. la lejana y cercana a la vez silueta del volcán Pichupichu (junto con el gran Chachani los otros dos referentes del paisaje de Arequipa) fue rebordeándose por una línea de luz que poco a poco, lentamente fue anunciando un nuevo día… No sé cómo pasó, porque primero para mis adentros y más tarde a voz en grito empecé a cantar aquello tan bello de Lole y Manuel:

la luz rompe tinieblasla noche se despereza, el aire huele a pan nuevo: ¡ha llegado la mañanaaa!”

Y me acordé de mi tierra y de mis gentes, y de repente me sentí muy orgulloso de mis orígenes y de mi cultura… y me sentí tremendamente afortunado de poder estar ahí viviendo esa maravilla de la naturaleza… y recordé sobre todo a mi padre que siempre se sobrecogía con los misterios de la creación… Y, milagrosamente, la belleza y la sensibilidad vencieron por un par de horas al soroche ya que viví momentos inenarrables mientras seguía ascendiendo y ya mi cuerpo no estuvo atento a los males que hasta poco antes me hacían sufrir.

Fuimos ganado altura lentamente, muy lentamente, recuperando el resuello, aplacando la angustia, reconduciendo el oxígeno a los músculos con numerosas paradas cada vez más frecuentes y largas, en definitiva, administrando con sensatez, paciencia, fortaleza y tesón aquella angustiosa agonía que me recordó a las tradicionales pájaras que ya viví al toparme con el “muro” de los maratones que corrí por aquí o por allá: Treinta pasos, parada… Veinte pasos parada…  Venga, que solo quedan un centenar de estos pequeños ciclos… Otra vez más…

Y llegué a la cumbre. Saboreando cada uno de los últimos pasos, coroné… El Misti fue mío.  Y viví unos momentos memorables  que fueron mucho más que la estricta culminación de un reto porque ya sabía a medida que iba acercándome a la cima que esta montaña formaría para siempre parte de mi vida…

Salté, grité, subí mis brazos, me abracé a los demás montañeros a medida que iban llegando, sonreí mucho, mucho… Disfruté de la cima, de la corona del volcán, del cráter con sus fumarolas y su olor a azufre, de sus maravillosas gamas de ocres, grises  y amarillos…

El Misiti, a casi 6.000 msnm.  Fuente: elaboración propia.
El Misiti, a casi 6.000 msnm. Fuente: elaboración propia.
Variedad cromática de los afloramientos en al cumbre. Fuente: elaboración propia.
Variedad cromática de los afloramientos en la cumbre. Fuente: elaboración propia.
Cráter del Misti.  Fuente: elaboración propia.
Cráter del Misti. Fuente: elaboración propia.

Fueron un total de 13 horas netas de ascensión que las despaché de golpe en una divertidísima bajada saltando por una lengua  de cenizas volcánicas que en menos de una hora me llevaron primero al campamento  y después, con algo de caminata,  hasta la camioneta que nos devolvió a la ciudad…

Antes de ayer escribí que he dejado mi huella en Arequipa diseñándole, con el apoyo de nuestro equipo de Desarrollo de Ciudades Comprometidas y de GRarquitectos, un Plan de Desarrollo Metropolitano lleno de impulsos transformadores y de esperanzas para sus ciudadanos, que me ha exigido grandísimos sacrificios personales y que como todas las cosas que merecen la pena ha estado lleno de dificultades, y también como cualquier acción que afecta a los estatus quo perversos o injustos, lleno de asperezas y de presiones que he, que hemos llevado con la mayor dignidad y coherencia… No en vano una vez oí que alguien decía en una conversación a mis espaldas:

“ ¡Al español no se le puede obligar…  hay que convencerlo!”.

Y ahora, en justa correspondencia, también Arequipa me ha dejado su huella a través de su mejor representante, El volcán MISTI, colándose con fuerza en mi corazón y habiéndome ayudado a conocerme un poco mejor, habiéndome regalado sensaciones irrepetibles, habiéndome hecho un hombre diferente…

Grupo de montañeros al completo en la cumbre.  Fuente: elaboración propia.
Grupo de montañeros al completo en la cumbre. Fuente: elaboración propia.

 

 

 

EN LA NOCHE DE MIS AVENTURAS…

“Miscelánea”

Aceptamos el envite que nos ha planteado nuestro Amigo Paco Pipó  tras la publicación del articulo “La Puerta Olvidada”, sobre la Puerta de las Armas de la Alhambra de Granada. Nos ha enviado un texto propio que estamos encantados de compartir con vosotros:

Acceso a la Puerta de las Armas. Fuente: Maria del Carmen de Luna.
Acceso a la Puerta de las Armas. Fuente: Maria del Carmen de Luna.

En la noche de mis aventuras de alucinación fantástica, Fátima me recibe en el albaycín. Bajamos hasta la actual Carrera del Darro y empinamos nuestros pies por sendas de bosque, hasta la Puerta de las Armas que da principalmente entrada a la Alcazaba, bien custodiada por formidos guardianes. Seguimos charlando hasta la Puerta del Vino, donde la gran placeta de los Aljibes circunvalaba por los palacios y al medina, abriéndose un gentío alegre y bullicioso de canticos y armas al aire.

Pero sigamos con la escena, pues gran alboroto de trote de caballos interrumpen el ensimismamiento de mis ojos, que siguen escrutando entre la presencia del Sultán y sus gentes.

Un murmullo de admiración corrió por la muchedumbre, ante la llegada de caballos enjaezados a modo cristiano. Dos Caballeros los montaban. Largas espadas pendían de su cintura y en sus pechos las armas de sus títulos.

El camino se abría, al paso decidido de los corceles. Entraron en el recinto, siendo reconocidos por el jefe de la guardia mora. Bajaron de montura. Acompañados y escoltados ante la presencia y estancia real, fueron arrodillándose en pié derecho, descubriendo sus cabezas a modo de saludo cortés, ante el Sultán granadino.

Entraron al espacio del trono, Don Diego Fernández de Córdoba y Don Alonso, quedando pajes y resto de acompañantes cristianos fuera de tal espacio real. Hubo palabras de saludo y correspondencia por parte del Sultán, al que solicitaron la celebración de duelo para redimir diferencias entre ellos, permiso que previamente fue denegado por las autoridades cristianas, por lo que solicitaban amparo del Emir granadino. Quedando en espera de la concesión para situar y fechar el duelo, en tierra granadina.

El beneplácito a tal duelo, fue concedido, y se dicto día y hora para su celebración. Los caballeros dieron palabras de agradecimiento al Emir y apalabraron su compromiso en acudir a la fecha fijada. Pasaron varias lunas y llegado el plazo concedido, comenzaron los preparativos.

En el día acordado, montaron de nuevo un palenque bajo la Puerta de la Justicia e hicieron presencia a la hora acordada, toda la corte granadina.

El día era vivo de luz y el paraje parecía engalanado para gran fiesta. La Puerta de la Alhambra ó Puerta de la Aljamra ó Vino, orlaba el paso de la corte que en jolgorio murmullo ceremonioso, atravesaba la plaza de salida de palacio, ausentes al recuerdo de que sus pies alfombraban de polvo la tumba del infante Don Pedro, muerto en lucha y traído su cadáver a modo de trofeo y su día fue enterrado bajo esta torre. Bajaron por el callejón que flanquea la muralla y Torre de las Rocas.

En esta ocasión, mi presencia se diluía entre los militares del cortejo, pese a que a mis costados no se distanciaban ni un solo paso, dos militares que con cortesana discreción me daban escolta ó guardia, (no se cual de las dos), a cada uno de mis pasos. Fátima marchaba y nos precedía, con el numeroso personal real.

A la Puerta de la Justicia, fueron apiñándose el pueblo granadino, conocedor del acontecimiento, procedentes de los barrios bajos de la ciudad ó del Albaycin, atravesando el puente del río Darro, subiendo las sendas que acercaban a la Puerta de la Armas y franqueando los caminos que circunvalaban a la Alcazaba. Eran revistados por los guardianes de entrada, a fin de que no llevasen armas ó útiles de lucha. También provenían del barrio de alfareros, pasando por la Puerta de Algodor ó de los Siete Suelos.

Bajaban los señores de la corte, desde sus aposentos del Generalife por la Puerta del Arrabal. No se mezclaban con el pueblo, utilizando entradas a palacio y caminos reservados, que daban salida por la Alcazaba dirigiéndose a su lugar,  en el palenque real.

El Rey, con amplia marlota azul, espada y capacete grande dorado y negro, caballo con cabezada, pretal y mantilla. Su bella esposa, visiblemente más joven que el Sultán, con almalafa de listas rojizas que garbosamente le caen por su espalda.

Junto a la pareja real,  príncipes, magnates, jueces y toda la corte granadina ataviada en ropas de seda de variados colores. Caballeros y militares, con armaduras que lucían al sol las maravillas de la fiesta.

Pareciese gran contento entre la corte palatina por ver a dos de sus enemigos cristianos, hoy tratados como caballeros de alta cuna castellana y por lo tanto, acreedores de la caballerosidad que en tiempos de paz imperaba en las mutuas relaciones cristiano-musulmanas.

Era este, el motivo del esmerado cuido en los preparativos, pues sabido es que teniendo contentos a los cristianos, mayormente pacientes serian para los pagos de parias que periódicamente habrían de ser satisfechas.

Allá a lo lejos, un grupo de caballeros galopaba con destreza, hacia el lugar de encuentro y justa. Hicieron pié a tierra y uno tras otro en riguroso orden de grado, acercándose al palenque.

Presentose Don Diego, besó las manos al Rey, hizo reverencia y cortes saludo a Fátima. Con paso decidido ocuparon los puestos previstos para la ceremonia. Se dispuso a la espera de Don Alonso.

El tiempo iba corriendo y la hora de comienzo se dilataba, aumentando la intranquilidad por un retraso no anunciado y una quietud que aceleraba el cansancio del contendiente y la tribuna real. El pueblo comenzaba a oírse, con risas y cantos de entretenimiento.

En rápido trote de caballos se presentó con notoria tardanza, el segundo contendiente del duelo. 

El hecho de acudir a la cita con bastante retraso, por parte de Don Alonso, montó la cólera del Rey moro, que amonestándole por su tardanza, decidió dar por vencedor al esforzado y puntual caballero  Don Diego.

Ante una llamada de tambores, se hizo un silencio reverencial. Se levantó el Sultán y en voz alta,  grave de palabra, dijo y redactó:

 

Este real diploma, cuyo contenido es el de otorgar reconocimiento al valor y caballerosidad militar. El Emir, decreta este honrado thahir a favor de Don Diego Fernández de Córdoba, gran caballero.

Dada su gran dignidad, valentía y consideración, le nombro vencedor de este litigio, que aunque no se hubiese decidido por las armas, estas han callado, manteniendo el honor de su dueño, ante la cobarde irresponsabilidad de su opositor, y en razón de los perjuicios ocasionados, que desagradan a Alláh, cuya burla es en demasía, ofensa para nuestra hospitalidad.

Alláh haga larga y duradera su felicidad y guarde a su excelencia, Don Diego Fernández de Córdoba, como asimismo a su familia y descendientes. 

Por tanto, el referido caballero, queda en su poder el correspondiente Thahir, como Real Diploma, distinción y honra, por la que se alcanza el rango favorecido no solo por la buena suerte y sí por el valor que le hace aspirar los perfumes exhalados por el céfiro de la bella aurora.

En el bendito nombre de Alláh, nos de a conocer su bien. Salve a nuestro profeta Mahoma y a sus familiares.

Thahir emitido en la sublime y sempiterna corte de Granada.

Año 889                                               Muley-Hássan

La lectura fue seguida en gran silencio. El pueblo decepcionado por la falta del festín, elevó su protesta, por tan pronta conclusión y falta de espectáculo.

Visto esto, el Sultán abrió la fiesta con la lucha entre fieros perros y un bien armado toro, que fue la apertura en desagravio, a un día que se alargó hasta bien entrada la noche. Por supuesto con gran contento del populacho, que en su incesante diversión comían toda clase de frutos, buñuelos y tortas de harina tostada, entre una nube de aromas y aceites hirvientes.

Entre tanto jolgorio, se puso en marcha una carrera de corceles enjaezados a la usanza musulmana que goza de gran colorido y aparejos en el caballo, de mucha vistosidad, los jinetes paseaban orgullosos sus corceles entre el publico que vitoreaba a tan gallardo desfile, dando paso a una rápida  cabalgada con demostración en arriesgadas formas de montar y manejo de armas.

!Que maravilla!

…y el jolgorio se engalanó con las luces del alba….

Paco Pipó

 

NADA ES FÁCIL… PERO ESO NO NOS SEPARA DE NUESTRO EMPEÑO…

“Miscelánea”

Nada es fácil… pero eso no nos separa de nuestro empeño…

Tiene que ver con conseguir, lentamente, que con nuestras propuestas, que con nuestro tesón, podamos ayudar a mejorar muchas cosas que afectan cada día al desarrollo de las personas… ¡De miles y miles de personas!

Por eso decidimos acuñar el concepto de Ciudades Comprometidas: que solo podrán serlo verdaderamente si, al tiempo, consiguen ser socialmente integradoras, ambientalmente sostenibles y económicamente activas y emprendedoras

Cada uno de nosotros pero también todos nosotros juntos, nos hemos comprometido en contribuir activamente a que cualquier decisión sobre nuestro entorno garantice su sostenibilidad ambiental, social y económica, realizándose con el mayor concurso de ciudadanos e instituciones.

No es nada fácil… pero nuestra apuesta por el Desarrollo de Ciudades Comprometidas constituye nuestra misión, y no escatimamos esfuerzos porque somos conscientes de que en la bondad de nuestras propuestas reside su capacidad para mejorar la calidad de vida de las personas, en todos los sentidos…

Ese es nuestro reto, ese es nuestro afán y esa es nuestra dicha…

Pincha en la imagen para visualizar el Christmas
Pincha en la imagen para visualizar el Christmas

FELIZ NAVIDAD Y VENTUROSO AÑO 2013

Juan Carlos García de los Reyes…y tus amigos de GR

Elena, Kika, Armando P., Santiago, Rafael H., Ana Belén, Raquel, Czesto, Juan, Jesús R., María Ángeles, Jesús María, H. Armando, Reinaldo, Gabriel, Shirley, Nidia, Ada Luz, Javier, Rafael R. y Enrique.

 

COMPROMETIDOS POR LA RED “Mi Moleskine arquitectónico”

“Miscelánea”

Dentro de la serie “Comprometidos por la Red”, os presentamos el blog “Mi Moleskine arquitectónico”. Esta serie la podréis encontrar tanto en la Ciudad Comprometida.  como en la Red de Urbanismo y Medio Ambiente de la Unión Iberoamericana de Municipalistas.

Un moleskine es un cuaderno de notas donde los viajeros recopilaban sus experiencias a través de escritos y dibujos; “Mi moleskine arquitectónico” trata de llevar ese mismo espíritu a través de compartir en la red las vivencias experimentadas en los viajes a través del mundo de su autor, Carlos Ceballos.

Carlos es un arquitecto peruano, con maestrías en Arequipa, Perú y Buenos Aires y la Plata en Argentina, Doctor en Planeamiento Urbano Ambiental en la Universidad de Kioto, Japón, que actualmente, ejerce de profesor de Diseño Urbano y Paisaje en la FEFU, Vladivostok, Rusia.

Captura del blog. FUENTE: moleskinearquitectonico.es
Captura del blog. FUENTE: moleskinearquitectonico.es

Notas al paso de un recorrido estimulante, bitácora de emociones y sentidos, caminando entre espacios arquitectónicos bañados de luz, rodeados de paisaje, o haciendo paisaje.

Así como en un moleskine -ese cuaderno donde los viajeros compilaban escritos y dibujos de sus visitas- este blog pone a su disposición, amable lector, mi propia recopilación y mi experiencia personal acerca de lugares de interés visitados en los últimos años.

Bienvenido a Mi Moleskine Arquitectónico
“Lo que oigo, lo olvido; lo que leo, lo recuerdo; lo que hago, lo aprendo; lo que enseño, lo sé”.
Antiguo proverbio chino.

De entre los muchos artículos sobre lugares arquitectónicamente atractivos, os recomendamos el dedicado a Qusair Amra, el más famoso de los castillos ubicados en el desierto de Jordania, Patrimonio Mundial de la UNESCO. (PINCHA AQUÍ)

Qusair Amra. FUENTE: moleskinearquitectonico.com
Qusair Amra. FUENTE: moleskinearquitectonico.com

Para conocer otras facetas del autor, podéis visitar también su blog Anécdotas de Moleskine en el que comenta datos relativos, experiencias incidentales o simplemente hechos curiosos a las notas publicadas en el otro blog.

PASEANDO POR LA COLINA ROJA

“Miscelánea”

Hace unos días, todo el equipo de GRarquitectos nos embarcamos en una excursión para conocer un poco mejor los límites del Plan Especial de La Alhambra. Salimos desde Plaza Nueva, subiendo por la Calle Santa Ana. Nuestro guía-compañero Gabriel nos fue adentrando por un paisaje de calles estrechas que se abrían en miradas al Albaicín, mostrando la magia de la ladera noroeste de La Alhambra.

Vista del Albaicin
Vista del Albaicin

En el trascurso del camino nos hablaba del Plan Especial: de los tipos de equipamientos planteados, de la necesaria rehabilitación de zonas deterioradas, de la importancia de algunas construcciones…

La visita continuaba bordeando La Alhambra en su base: atravesando la Cuesta de Gomérez y adentrándonos en el Barrio del Realejo. En esta parte de la excursión pudimos apreciar como los espacios libres de la trama urbana, a pesar de tener una escala mucho menor que en otras zonas de la ciudad, adquieren un carácter único, como ocurre en El Lavadero de la Puerta del Sol, donde disfrutamos de una vista increíble de la ciudad.

Vista desde el lavadero
Vista desde el lavadero

Siguiendo calles de trazado sinuoso llegamos al Barranco del Abogado,  donde pudimos apreciar las oportunidades que brinda este borde de la ciudad, trabajadas en el Plan Especial. Estas calles, acompañadas en su curso por “muretes”, te permiten sentarte a mirar disfrutando de vistas maravillosas.

El equipo en el Barranco del Abogado
El equipo en el Barranco del Abogado

Desde este punto, la excursión cambió de paisaje, pasando de la trama urbana al entorno de La Alhambra. En el trascurso del camino nos mostró un mirador “escondido” tras el Camino Viejo del Cementerio, en el que el paisaje te cautivaba.

La siguiente parada fue el Cementerio de San José. Lo fuimos atravesando disfrutando de la monumentalidad de sus criptas, hasta alcanzar la intervención en las ruinas del Palacio de Los Alixares, de gran sensibilidad. Tengo que confesar que me enamoró este tesoro escondido para los sentidos, un remanso de paz protegido por muros.

Alberca recuperada.
Alberca recuperada.

Tras disfrutar de esta parada, nos adentramos en el Parque Periurbano Dehesa del  Generalife, siguiendo una ruta en la que el agua era la protagonista. Nos explicó como llevaban el agua al Palacio de Los Alixares y a los edificios situados por encima de La Alhambra. Como, trabajando con la presión del agua, a través de acequias, galerías subterráneas, norias, pozos y albercas, se obtenían paraísos vegetales.

El primer alto en el camino fue en el Albercón del Negro, seguido por una subida al Aljibe de La Lluvia. Aquí paramos para desayunar y recuperar fuerzas. Después bajamos hasta el punto en el que La Acequia de Los Arquillos se adentra en el terreno, 60 m por debajo de Los Pozos Altos, una magnífica obra de ingeniaría de época nazarí.

La ruta continuó con el disfrute del Mirador de La Silla del Moro, en el que el paisaje, coronado por la Abadía del Sacromonte, te atrapaba.

Sacromonte
Sacromonte

Seguimos nuestro camino con las ruinas del Palacio de Dar al-Arusa hasta terminar en La Silla del Moro, antigua construcción de vigilancia del Generalife, hoy restaurada.

La excursión se acercaba a su fin. El descenso lo hicimos por el monte de La Alhambra, rodeados de una frondosa vegetación, hasta alcanzar el Camino de La Fuente del Avellano, acompañados por el discurrir del agua de la Acequia del Generalife.

Como colofón final acabamos visitando el Bañuelo, lugar que merece la pena ver y que muchos no conocíamos. ¡¡Qué mejor manera de terminar esta excursión, en la que la protagonista, como tantas veces ocurre en Granada, había sido el agua!!

Baños
Baños

Sin embargo, la convivencia no terminó en este punto, sino en un restaurante con encanto de Gójar en el que disfrutamos de un delicioso cordero. En todas estas horas disfrutadas con mis compañeros, me he sentido parte integrante de la gran familia que es GR.

¡¡Muchas gracias a todos por un día inolvidable!!

María Lara Carvajal, Arquitecta de GRarquitectos