NUNCA ME HABÍAN OFRECIDO NADA

Leo en la prensa que “La Fundación Acciona dota de electricidad asequible a una de las zonas más empobrecidas de Perú: Cajamarca” e inevitablemente mi mente vuela… Y de entre todos mis recuerdos cajamarquinos me asalta uno especialmente bello que quisiera que siempre me acompañase pero que hasta ahora creo que nunca os lo había contado… ¿me sigues? PINCHA EN LA IMÁGEN PARA ACCEDER AL ARTÍCULO ORIGINAL DE LA CIUDAD COMPROMETIDA

La gran oportunidad del urbanismo es ahora.

“La Ciudad Comprometida”

Para todos los procesos de desarrollo y gestión, hay ciertos momentos o coyunturas que los favorecen, y mejoran las posibilidades de llegar a un resultado óptimo. En este sentido el urbanismo, y por ende, la mejora de la calidad de vida urbana, tienen su gran oportunidad en la actualidad en Perú.

Esta es una de las ideas principales en torno a las cuales gira el artículo de opinión de Juan Carlos García de los Reyes, publicado en el boletín nº2 de Lazo, De Romaña y Gagliuffi-Abogados., el cual hoy queremos compartir con vosotros.

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Artículo de opinión. Pincha en la imagen para acceder al boletin.

 

IMPRESIONANTE CARAL… PRECIOSO PASEO DESDE EL AIRE…

“El Territorio Comprometido”

No debéis perderos por nada este vídeo en el que se recorre desde el aire la Ciudad Sagrada de Caral, la más antigua de América, y una de las mayores sorpresas culturales de Perú y de la Humanidad.

En apenas 5’ te sumergerás en esta civilización milenaria, que data de hace 5.000 años, a través de su arquitectura monumental, de su urbanismo sensato, y de la magia de sus tradiciones… De alguna manera, además, Caral nos ayudará a entender cuáles deben ser los principales retos de la sociedad actual.

Ha sido producido magistralmente por TimeLine para la Universidad Continental con motivo del 21º aniversario de su descubrimiento. Y La Ciudad Comprometida estuvo allí…

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LAS LECCIONES DE LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL

“La Ciudad Comprometida”

Este reciente fin de semana me he sentido tremendamente afortunado por haber sido invitado por la Dra. Ruth Shady Solís,  directora de la Zona Arqueológica de Caral, a la ceremonia tradicional de “pago a la Pachamama” que se celebra anualmente con motivo del aniversario de su descubrimiento, hace ya 21 años. Pero antes de entrar en detalles creo que primero debo acercaros al lugar:

La Ciudad Sagrada de Caral (Perú), que nació hace 5.000 años, se erige como la más antigua de América y por tanto hogar de la primera civilización andina, por lo que forjó las bases de una organización social propia y singular que, junto a Mesopotamia, Egipto, la India y China, son los focos originarios de cultura en el mundo. Hoy se configura como una ciudad arqueológica, declarada Patrimonio de Humanidad en 2009, que cuenta con valores arquitectónicos y urbanísticos sorprendentes. Pero es que además su singularidad se ve reforzada por estar enmarcada en una paisaje cultural (El Valle de supe) cuya riqueza, armonía y plasticidad le dotan de unas características fuera de lo común y en el que en apenas 20 kilómetros de longitud existen más de una veintena de ciudades arqueológicas que ahora están empezando a ser estudiadas.

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Pues bien, al igual que se hacía hace miles de años, con cada aniversario se reproducen aquellas ancestrales costumbres andinas en las que a través de congregaciones sociales se buscaban beneficios compartidos, en el marco de festejos con ritos, música, danzas, comidas y bebidas. Ahora como estrategia para trasmitir la historia social recuperada de este importante patrimonio arqueológico.  Y como cada aniversario, la noche estuvo presidida por la tenue iluminación excepcional de sus pirámides, contribuyendo a la creación  de un ambiente propicio para que el chamán y “ maestro danzaq” dirigiera la ceremonia alrededor del fuego, al son de la música y al ritmo de las danzas.

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Aunque la música siguió, yo preferí retirarme pronto (me alojé en la “ Casa del Arqueólogo”) para que así, al ser del nuevo día, poder recorrer trotando los principales enclaves de esta sorprendente ciudad arqueológica y de sus ruedos agrícolas cuando la naturaleza y sus gentes apenas se desperezaban.  Luego vendrían las explicaciones in situ de los arqueólogos y de la propia directora sobre los principales descubrimientos del último año, y sobre todo la vista al festival cultural que se impulsa desde Caral (“Caral raymi”) en el que la población local y sus costumbres fueron los protagonistas: talleres de responsabilidad social (recuperación de instrumentos musicales tradicionales; reintroducción de cultivos milenarios; talleres de cerámica…); la expo-feria de productos agrícolas del valle o de artesanía; el festival gastronómico “los sabores de mi tierra” y, cómo no, de nuevo la música y la danza.

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Como os decía, me he sentido tremendamente afortunado por poder vivir en primera persona todos los avances que se realizan desde la Zona Arqueológica de Caral  para investigar, conservar, y difundir los valores universales de esta ciudad sagrada, y también los esfuerzos para trasmitir su historia social recuperada, para que los habitantes del valle de Supe se sientan orgullosos partícipes y la visualicen como una oportunidad inmejorable para diseñar su futuro. Y también de aprender de la universalidad de aquellos preceptos sobre los que se asentó la civilización de Caral, presidida por la paz y el intercambio, que planificó sus ciudades y que produjo con un inteligente equilibrio con el territorio.

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Sobrecogido, por tanto, por la actualidad de las lecciones de la historia que nos trasmite la Ciudad Sagrada de Caral; y agradecido por la brillantez, el rigor, la fuerza y la inteligencia con las que trabaja en esta zona arqueológica bajo la dirección de la insigne y respetadísima arqueóloga, la Dra. Ruth Shady Solís.

Pero os seguiré contando cosas…

Muerte en la Bahía; Una Mirada a la Necrópolis de Ancón

“La Ciudad Comprometida”

Como recordaréis, hace unos días compartimos con vosotros la reciente participación de Juan Carlos García de los Reyes en como ponente en el I Simposio Internacional de Arqueología, Conservación, Patrimonio y Urbanismo; una iniciativa del Museo de Sitio de Ancón, Perú, del cual DCC es patrocinador.

Al hilo de este evento queremos publicar un magnífico texto de Gonzalo Víctor Raúl Irureta Salvatierra, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y Director director del Museo de Sitio de Ancón, que nos arroja luz sobre el pasado pre-hispánico de la necrópolis de Ancón; ilustrado con imágenes del propio museo con las cuales lo hemos querido ilustrar.

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Imagen del sitio de Ancón. Fuente: museodeancon.com

“La Necrópolis de Ancón, ubicada en el distrito de Ancón a 42 km de la ciudad de Lima – Perú, es un sitio arqueológico que muestra una continua ocupación durante la época prehispánica, cuya actividad principal se basó en la realización de prácticas funerarias, mostrando gran diversidad tanto de la caracterización de sus Fardos Funerarios como de sus elementos asociados. A pesar de esta diversidad y evidencia de continuas prácticas sociales, no se ha podido identificar hasta el momento un asentamiento donde pudieran haber vivido estos pobladores, generándose así una serie de interrogantes respecto a la población o grupo social que llevó a cabo dichas prácticas funerarias. Por ello, este artículo dará un repaso de la información básica referente a la Necrópolis de Ancón, los últimos trabajos que se desarrollaron para la conservación del material arqueológico procedente de ella y, finalmente, una reflexión sobre las prácticas funerarias en Ancón y las implicancias sociales que éstas representan.

Breve síntesis de antecedentes

Se llevaron a cabo muchos trabajos en la zona de la Necrópolis, por ello y la extensión del artículo solo se mencionará puntualmente unos pocos. Las primeras excavaciones en Ancón fueron efectuadas por los alemanes Wilhelm Reiss y Alfons Stubel en 1875 y como consecuencia de ello su obra “La Necrópolis de Ancón en Perú”[1], la cual presenta una gran cantidad de detalladas ilustraciones, sobre todo de los Fardos Funerarios y objetos asociados, información básica y  muy valiosa para las investigaciones que se llevan a cabo acerca de la Necrópolis hasta el día de hoy.

A partir del año 1945 se inició un rescate arqueológico en la Necrópolis de Ancón por parte del Museo Nacional de Arqueología y Antropología. Las excavaciones fueron dirigidas inicialmente por el Dr. Julio C. Tello (1945 – 1947), cuyo trabajo fue posteriormente continuado por Rebecca Carrión Cachot (1947 – 1950). En 1950 bajo la dirección de Luis Ccosi Salas y Marino Gonzáles (1950 – 1953)[1] se excavaron alrededor de 2450 contextos funerarios y se halló 25,145 especímenes. Terminadas las excavaciones por parte del Museo Nacional de Arqueología y Antropología se logró contabilizar un total de 2539 contextos funerarios excavados, cuyo material fue depositado en el entonces Museo Nacional de Antropología y Arqueología de Magdalena Vieja.

Una de las últimas excavaciones llevadas en la zona de la Necrópolis fue llevada a cabo por el Dr. Federico Kauffmann Doig (1994)[2], encontrando 20 contextos funerarios pertenecientes al Horizonte Medio, con presencia de cabezas falsas y de contexto múltiple. Finalmente el Dr. Peter Kaulicke (1997)[3] elaboró una síntesis de los trabajos llevados a cabo en la Necrópolis, utilizando las ilustraciones del libro de Reiss y Stubel y datos de otras investigaciones del área para proponer un esquema sobre las características de los contextos funerarios desde el Intermedio Temprano hasta el Horizonte Tardío en Ancón.

En el año 1993 la Asociación Museo de Arte Ciudad de Lima, en colaboración con el Patronato de Ancón, inauguraron una exposición permanente en el local ex profeso para el Centro de Investigación Arqueológica de Ancón, actual Museo de Ancón, precedido por el Dr. Alejandro Miró Quesada Garland, por cuya iniciativa se debe la creación de la citada entidad.

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Fuente. museodeancon.com

Una colección funeraria

Actualmente el Museo de Ancón presenta una vasta colección de materiales arqueológicos de diversos tipos pertenecientes en gran parte a contextos funerarios procedentes de excavaciones en la Necrópolis de Ancón y donaciones de la población, cuya ampliación de sus residencias ubicadas en la zona colindante a la Necrópolis permitieron encontrar este tipo de vestigios arqueológicos, ya sean Fardos Funerarios u otros elementos. En el año 2009 por medio de un convenio con la Pontificia Universidad Católica del Perú se llevó a cabo un proyecto de Conservación Preventiva y reordenamiento de la colección del Museo de Ancón. Labor dirigida por la Lic. Lucía Watson como directora del Centro de Investigaciones Arqueológicas de Ancón, empleándose una metodología lo menos invasiva posible para una buena preservación y mantenimiento constante de la colección. En el caso de la colección de “Fardos Funerarios”, previamente al trabajo mencionado, resulta importante mencionar que éstos, en su totalidad, se encontraban envueltos en una capa de yute moderno, y en el proceso de este proyecto se tuvo que dividir la colección en 3 grupos por las características de su estado de conservación:

  • Fardos Funerarios; los cuales por encontrarse en un estado casi intacto se envolvieron en una capa de tul para que así mantengan su forma y de esta manera su estructura no colapse, depositándose en cajas de polipropileno preparadas para cada fardo con su debido amortiguamiento en base y paredes.
  • Fardos Funerarios Disturbados; estos presentaban una estructura general removida, capas de textiles en mal estado de conservación e individuo expuesto; por ello, se llevó a cabo el tratamiento de cada uno de los elementos de forma individual, los cuales luego de su correspondiente conservación preventiva fueron envueltos en papel de seda, cuya característica de envoltorio dependía del tipo de elemento y dimensiones del mismo, para que así se mantenga en condiciones estables y de fácil acceso para su monitoreo constante. Como en el anterior caso, todos estos elementos fueron depositados en cajas de polipropileno.
  • Yute de elementos; se empleó esta denominación debido a que en la apertura del yute moderno que envolvía el aparente “Fardo” solo se encontró un núcleo de tierra con algunos elementos de origen arqueológico. Se presume que sería un conglomerado aleatorio de restos de excavaciones que fueron envueltos en yute y depositados en el Museo junto a los demás Fardos, pero cabe la posibilidad de que inicialmente algunos de ellos pudieran ser Fardos Funerario pero que, debido a las condiciones en las que fueron extraídos y/o trasladados, tuvieron un deterioro de tal grado magnitud que pulverizó por completo toda su estructura textil y otros materiales[1].

Gran parte de la colección del Museo se encuentra digitalizada y expuesta en la página web del Museo para acceso a todo el público. Además, culminado dicho proyecto, se inauguraron 2 dos nuevas salas en el Museo para poder exhibir parte del material trabajado, incluyendo a los fardos funerarios. Sin embargo, es importante recordar que el valor de estos bienes culturales no solamente reposa en lo expositivo, sino también brindan datos muy importantes para que se puedan gestar diversas investigaciones debido a la gran variedad del material que presenta.

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Càntaro de cerámica. Fuente: museodeancon.com

El Reflejo de la Muerte

Un tema de gran complejidad es el estudio sobre las prácticas funerarias en arqueología, las cuales corresponden a una actividad social donde se trata de reflejar aspectos socio-rituales del difunto a través de las características materiales que presenta el contexto, siguiendo determinados preceptos asignados por las personas o institución encargada de planificar y efectuar dicha actividad con el fin de mantener la continuidad de ciertos patrones sociales existentes en su comunidad, siendo así depósitos de trabajo socialmente necesario[2]. Dicho esto vemos cómo dos variables interactúan entre sí: el “aparato ritual” y el “aparato social”. El primero sería un esquema subjetivo ligado a las creencias, cosmovisión y noción de la vida y la muerte; mientras que el segundo corresponde a la normativa por la cual esta actividad se debe llevar de determinada manera utilizando el argumento del aparato ritual con un fin objetivo-concreto para su sociedad, ya sea para una distinción étnica o social de otras comunidades, diferenciación de roles dentro de su sociedad u otros dependiendo de cómo se estén configurando dichas prácticas dentro de una Necrópolis.  En el caso de Ancón, podemos ver tanto similitudes como diferencias entre los Fardos Funerarios a nivel bibliográfico y material, los cuales tuvieron cambios sustanciales desde el Intermedio Temprano hasta el Horizonte Tardío[3], como por ejemplo: el cambio del patrón funerario de individuos en posición extendida durante el Intermedio Temprano a individuos enfardelados en el Horizonte Medio, junto con la utilización de cabezas falsas y su posterior pérdida a mediados del Intermedio Tardío. Además los objetos asociados y tratamiento mortuorio que presentan parecen proceder de diferentes grupos sociales, como en el caso de los pertenecientes al Intermedio Tardío que muestran una filiación cultural Chancay debido al uso de estandartes, cerámica asociada Negro sobre Blanco y figurinas de arcilla conocidas como “jorobados”[4], y posible filiación Ychsma vinculado a los Fardos que presentan capa externa de esterilla y cañas laterales[5]. Esto no muestra solamente un cambio en las características de los grupos sociales de forma diacrónica y variabilidad sincrónica de los individuos enterrados, sino también la relación que tendría Ancón con el panorama sociopolítico general de la Costa Central. Además, por la evidencia de Fardos Funerarios sin cráneo (característica propia de la noción de “ancestralidad” que le es atribuido a un individuo como progenitor de un grupo social vigente[6]), da cuenta de que algunos individuos pudieron ser o cumplir el rol de ancestros de otros que también fueron enterrados en la Necrópolis. Para corroborar dicha hipótesis se debería estudiar las características del fardo de los posibles “ancestros” con respecto al resto de los individuos y así identificar si hay una marcada formación de grupos con características similares a su probable “Fardo Ancestral”. Pero, en líneas generales, podemos decir que en la Necrópolis de Ancón se manifiesta una marcada noción de “identidad”[7] de los individuos, debido a la personalización de sus fardos y la relación que esto tendría no solamente con las características propias del individuo en vida, sino también en lo referente al grupo social, etnia, o filiación cultural que poseía y el rol que éste cumplía en su muerte.

Comentarios Finales

Como se ha podido apreciar, tanto la Necrópolis de Ancón, la gran variedad de elementos y características de los Fardos Funerarios y en general del contexto funerario, se puede decir que en la Necrópolis de Ancón convergieron individuos pertenecientes a diversos grupos sociales, generándose así una especie de síntesis cultural continua de los periodos históricos que abarca, expresándose en los contextos funerarios que posee. Esto da cuenta de la importancia de la Bahía de Ancón en toda la región, el nexo o vínculo que tenía con otras zonas y el valor de éste como Necrópolis para el mundo Prehispánico.

Y por ser una zona de alto valor histórico sobre el desarrollo prehispánico es en la Costa Central, es vital no solamente difundir este hecho a nivel científico, sino también a nivel social; por ello, se llevará a cabo el “I SIMPOSIO DE ARQUEOLOGÍA, CONSERVACIÓN, PATRIMONIO Y URBANISMO” en Ancón, efectuándose el día viernes 9 de Octubre próximo a partir de las 03:00pm en la segunda planta del Museo de Sitio de Ancón, para mayor información e inscripciones escribir a la siguiente dirección electrónica “girureta.acpu @gmail.com”. Este evento tiene como finalidad informar al público en general de manera detallada la riqueza cultural prehispánica que posee Ancón, los bienes de valor colonial y republicano pertenecientes al distrito y qué medidas tomar para preservar nuestro patrimonio, además de plantear las estrategias que se deben tomar por parte de las autoridades y la población para un desarrollo de la ciudad de Ancón con un máximo de aprovechamiento y cooperación con su patrimonio histórico-social.”

[1] Reiss, W y Stubel, A. “The Necropolis of Ancón in Peru”. A contribution to our knowledge of the culture and industries of the Empire of the Incas. Translated by Professor A.H.Keane. Berlin, A. Asher & Co. Facsimile Edition, Hannover, April 1998.[1] Para estos casos se refiere solamente a aquellos que presentan a individuos completos pero que se hallaban dentro de un núcleo de tierra

[2] Ravines, Rogger, Prácticas funerarias en Ancón (primera y segunda parte), Revista del Museo Nacional 42 – 45, 1979 – 1983.

[3] Kauffman Doig, Federico. “Proyecto Arqueológico Tumbas de Ancón (I)”. En Arqueologicas N°23, Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú. Lima, 1994.

[4] Kaulicke, Peter. Contextos Funerarios de Ancón: Esbozo de una síntesis analítica, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 1997.

[5] Para estos casos se refiere solamente a aquellos que presentan a individuos completos pero que se hallaban dentro de un núcleo de tierra

[6] Lull, Vicente y Picazo, Marina. Arqueología de la Muerte y Estructura Social. Archivo Español de Arqueología, 1989.

[7] Kaulicke, Peter. Contextos Funerarios de Ancón: Esbozo de una síntesis analítica. Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 1997.

[8] Morgan, Alexandra. Las Figurinas humanas de cerámica de la cultura Chancay. Estudios sobre la Cultura Chancay, Perú, editado por Andrzej Krzanowski, 1991.

[9] Diaz, Luisa y Vallejo, Francisco. Clasificación del Patrón Funerario Ychsma Identificado en Armatambo y la Rinconada Alta. Corriente Arqueológica N°1, Lima – Perú, 2005.

[10] Peters, Ann. La Necrópolis de Wari Kayan. En Hilos del pasado: El aporte francés al legado Paracas. Primera Edición, Instituto Nacional de Cultura, Lima – Perú, 2007.

[11] Kaulicke, Peter. Identidad, Etnicidad e Imperios: Algunas Reflexiones Finales. Boletín de Arqueología de la PUCP, N°8, Lima – Perú, 2004.