Granada CF: Lo que pase, pasará
Cuando intentamos dar un paso, pueden suceder dos cosas. Una, que avancemos y podamos dar otras zancadas sucesivas. O Dos, que nos tropecemos y caigamos al suelo. Siempre existen ambas posibilidades, pero sería enloquecedor tener siempre presente que cuando caminamos por la calle podemos darnos de bruces en cualquier instante, igual que sería estresante valorar mientras conducimos que nos la podemos pegar en todas las curvas. Tener en cuentan los riesgos que conlleva cada decisión es importante, pero detenernos constantemente en lo negativo y ahondar siempre en los supuestos más pesimistas sólo nos sumen en la más terrible de las amarguras.
Yo no sé si los Pozzo se van a ir, ni si van a entrar como accionistas en el Espanyol. Tampoco he podido medir el impacto que supondría para esta familia repartir esa inversión entre el equipo catalán y el Granada, ni si la relación tendría más perjuicio que beneficios. Simplemente, el hecho principal del desembarco no ha ocurrido, pero la imaginación ya vuela en nuestra ciudad y siempre se detiene, como es costumbre, en el postulado más negro para el equipo rojiblanco.
La aparición de los Pozzo fue un milagro para el Granada. Como tal, sigue siendo algo bastante increíble que perduren aquí. Gracias a ellos, y al grupo de Pina en el que han depositado su confianza, se conformó un equipo decente con aspiraciones de ascenso y se entabló el camino de soluciones económicas por el pasaje de depuración de la ley concursal. Todavía nos encontramos en un estadio primario, con el proceso de refinado de cuentas en curso y el conjunto luchando por ser primero en el campeonato regular. Sin embargo, las noticias procedentes de Barcelona han comenzado a desestabilizar. Son mensajes de naturaleza informativa, a los que muchos le dan un prisma que erosiona morales. Mientras no haya movimientos, los Pozzo siguen aquí. Lo demás es construir ciencia - ficción sobre un hecho no producido. Alimento de conjeturas que en nada ayudan al ambiente.
Tal vez los Pozzo se vayan, pero es que desgraciadamente el Granada no puede aferrarse a ningún compromiso, sino dar las gracias por el día en que se fijaron en su anquilosada estructura. Hay que esperar que estos gestores no deserten, que el club levante la cabeza, pero si se van los buenos granadinistas tendrán que buscar a otro mesías. Es la historia rojiblanca desde hace lustros. Lo que es absurdo es no disfrutar de este momento maravilloso, casi onírico, trayendo siempre a colación que igual que vinieron se esfumarán algún día. Esa opción siempre estará abierta, aunque no recalen en el Espanyol.
No viajemos con la tensión del pesar, sino aprovechando cada instante mágico. Es tan contraproducente como pensar que al Granada le sobrará dinero este año. ¡Pero si tiene casi 12 millones de deuda! Habrá que amortizarla, digo yo. Pensemos en el saneamiento y el ascenso antes que en ciudades deportivas y nuevos campos de entrenamiento, que a veces anhelamos un proyecto deportivo de altura y nos queremos saltar de golpe todos los pasos. Si ha habido despilfarro se ajustará a finales de junio no ahora, porque si se consigue el objetivo cualquier inversión habrá estado justificada. Que la institución está todavía en Segunda B y estos tipos no llevan ni un año. Que no se pida lo que no ha hecho nadie y no se hostigue tirando siempre del hilo que más daño hace. Lo que pase, pasará. Y no lo evitaremos por removerlo una y otra vez.
