El eslogan

La parte esencial de la publicidad es el eslogan. Un anuncio nos puede conmover, despertar la atención, grabarse por unos días en nuestra mente, pero lo que tiene carácter de permanencia es el eslogan. Un buen lema gana elecciones, vende productos a porrillo y convence a los escépticos. Echo de menos una proclama mítica para esta campaña de la fase de ascenso del Granada. ¿Alguien sabe cuál es su fórmula propagandística? Hoy la he leído en un correo. “Contigo… es más fácil”. Tal vez le falta pegada pero alberga mucha verdad y también las dudas de los directivos cuando colocaron los precios. Apelan a lo más profundo, ruegan que se conciencien, imploran que hagan el último esfuerzo para subir de categoría.

No es un mensaje mítico. Nadie lo recordará, como tampoco se pondrá el dedo en cuánto costó la entrada si se consigue ascender. Hoy, en la tranquilidad del desayuno, he hilvanado mi eslogan. Probablemente sea una vulgaridad y no le gustará a muchos. Me ha venido a la mente mientras me atiborraba de mensajes sobre la crisis, parafraseando aquella web que nació como alegato para estos tiempos horribles. “Esto lo subimos los granadinos”. Creo que aquí está el secreto. Falta que nos lo creamos.