Granada CF: Ansioso Ighalo

Ighalo es un futbolista al que le acosan varios frentes. Por un lado, la comparación con un goleador contrastado. El curso pasado con Tariq, ahora con Geijo. El otro frente es su propio carácter, un ímpetu que le genera ansiedad al verse falto de oportunidades. Ya le costó granjearse los méritos para ser titular en Segunda B y ahora le está pasando lo mismo, con la dificultad del aumento exponencial de nivel. Ighalo no puede discutir hoy por hoy la titularidad a Geijo ni puede acomplarse al sistema de Fabri, que por ahora no contempla la presencia de un segundo punta. Pero Ighalo puede ser útil en esta recta final. Muy útil.

El problema es su encaje en un equipo con unos automatismos muy determinados desde pretemporada, que se amparan en un delantero centro como boya, que da continuidad aérea al fútbol dinámico de los rojiblancos. Pero Ighalo es otra cosa. Gana muy poco por alto, prácticamente nada, pues mide mal en el salto y no protege su posición con la vehemencia de Geijo. Sin embargo, el nigeriano proporciona otras variantes. Tira paredes con extrema facilidad, entiende muy bien los movimientos de Orellana, con el que forma una pareja temible, actúa al límite del fuera de juego, con lo que ello supone para defensas descolocadas.

Es curioso que Ighalo siempre ha tenido una corte de detractores que no se disipó el curso pasado y que se ha acrecentado éste, aunque sus números le sonrían. Ighalo fue titular en Valladolid y marcó. En Ponferrada se encontró con una intensa lluvia que le impidió lucir. Ante el Tenerife sumaba su tercera vez de inicio y también abrió el marcador rojiblanco. A ello solo suma minutos de la basura en su mayoría, poca cosa para un jugador más técnico que revulsivo.

Tras el episodio en el que chocó con Fabri, Ighalo ha adoptado el camino de la mesura, aprovechando las ocasiones que se le abren. Fabri no debería atrancarse en la variante de jugar con un solo punta siempre. Su abanico es tan amplio que tiene que aprender a gestionarlo. Ighalo apunta detalles interesantes. Sin ansiedad puede ser temible. Ojalá el gallego sepa gestionar bien su potencial ofensivo, sin cerrarse a sus habituales.