Las incógnitas de Pina

Ni siquiera sus más allegados saben cuál será el futuro de Quique Pina, incluso en los casos de gente ligada íntimamente en lo profesional al gestor murciano. Como Guardiola, no transmite su decisión final a nadie, aunque ya entre de lleno en un periodo de reflexión indefinido. Al contrario que Guardiola, parece que realmente no tiene tomada la opción a seguir aún. Con un cansancio galopante a cuestas, espera que el reposo le recupere el físico y le aligere la mente, para pensar mejor y discurrir por el camino más acorde a sus deseos, el que le haga realmente feliz. Su discurso ante la afición en la fiesta del lunes destilaba aroma a despedida, por si acaso no se volvía a ver en otra ante un sector de la hinchada que le supo dar cariño y que esperan su permanencia, tanto como la del equipo.

Pina certifica que la vida seguirá sin él, pues el Granada tiene el proyecto intacto. Otra cosa es conocer quién será la cabeza visible y si los hombres que le acompañan en la empresa se mantendrán en sus puestos actuales aunque se ausente. Se hace difícil ver a Cordero y compañía volando solos. Más tarde o más temprano tendrá que anunciar si se retira y desconecta, o bien adopta un papel con menos exposición pública.

En la semana previa al partido ante el Rayo, Pina concedió una entrevista a Ideal en la que no resolvió una enorme incógnita. Si él no es accionista del Granada y tampoco los Pozzo, ¿quiénes son los mecenas reales? Según su argumento, personas misteriosas que han confiado en su habilidad como gestor, que no quieren salir a la luz. Nada dice Pina sobre que se quieran marchar si el reposa pero es obvio que produce cierta incertidumbre desconocer las identidades de un grupo que ha confiado una persona en concreto cuya continuidad es incierta. Cordero ya ha descartado que vaya a sustituir esas funciones así que, salvo inclusión novedosa, los nombres de Javier Jiménez o Pedro González Segura, ambos granadinos, se conjeturan como apuestas factibles para gobernar en su ausencia. Otra cosa es que a ellos le interese un conflictivo paso adelante.

Las piezas están pendientes del efecto dominó. Hasta que Pina no mueva, tampoco se certificará una renovación probable, que no cerrada, con Abel Resino como entrenador. La predisposición es buena pero en este Granada pocas decisiones de este calado se toman en caliente.

Un asunto más escama. Pina dice estar agotado, pero aún le quedan fuerzas para estar en primera fila en su otro club bajo gestión, el Cádiz. Será después del hipotético ascenso amarillo cuando entre en letargo, pero que no se duerma, porque todo el tiempo ganado para planificar podría derramarse si su postura se retrasa en exceso. El club está estable, pero pronto necesitará abrazarse al futuro.