Cartas marcadas

Que Abel Resino decida romper la baraja de la negociación y que el alcalde anuncie que el Granada tendrá que sufragar gastos generados en el estadio de Los Cármenes podrían parecer dos torpedos inesperados hacia la sensible línea de flotación rojiblanca, vulnerable ante la actual posición de duda de su presidente. Pero no lo han sido.

A los dirigentes no les ha extrañado la reacción del técnico, al que han prolongado su compás de espera porque no tenían clara su renovación, igual que esperan a una reunión con representantes municipales para certificar qué tipo de compensaciones espera el Ayuntamiento tras las palabras de Torres Hurtado y cómo se pueden buscar alternativas inteligentes para que la situación no sea gravosa para el club, pues en los anteriores encuentros de lo que se había hablado era de poder volver a entrenarse en el Núñez Blanca o bien mejorar la disposición de campos en la Ciudad Deportiva de Armilla, mediante diálogo con otra entidad, la Diputación.

El club tampoco quiere autogestión del estadio. Simplemente buscan cordura, que el nudo de la corbata no ahogue la reválida en Primera, con muchos patrocinadores tentados a disminuir su inyección. Cordero y Pina estaban viendo este miércoles en directo al Alcorcón de Anquela, el claro favorito a la sucesión en el banquillo. El deseado desde siempre. Valorado fuertemente cuando se destituyó a Fabri, es el único nombre puesto sobre la mesa con el que hubo diálogo y pretensión rotunda, pero su equipo se negó a la salida en enero y abrió la puerta para una segunda opción, Abel Resino. Los mandos rojiblancos cierran el círculo y siguen procesando negociaciones, concretando continuidades, acechando a futuros jugadores, funcionando con cierta normalidad a pesar de la incertidumbre generada por un Quique Pina del que parece molestar que en vez de estar descansando en una isla paradisíaca recuperando fuerzas, esté pendiente de la fase de ascenso de su segundo proyecto, el del Cádiz.

Pina no prometió que seguiría en el Granada, pero sí que no dejaría a los rojiblancos para centrarse en los amarillos a futuro. Es un juramento que no parece dispuesto a romper. Cordero ya ha dado pistas. La semana que viene, habrá anuncio definitivo. A día de hoy parece que seguirá. Comprobaremos si todo está ligado al futuro del Alcorcón, cuyo pretendido entrenador parece no querer maniobrar hasta que no acabe su andadura en la fase de ascenso a Primera. Si cae el Cádiz en sus eliminatorias hacia Segunda, tal vez se arroje luz.

Eviten las conjeturas. Aunque hay algún misterio, los que juegan tienen las cartas marcadas.