Orellana, el intransferible

Si hay jugador del que en estos momentos no se desharía el Granada salvo pago íntegro de su cláusula es Fabián Orellana, cuyo rol en la plantilla rojiblanca es indispensable por no haber otro catalizador de juego, tras quedarse Martins en el Benfica. El Celta, equipo que le tuvo en préstamo y donde él encontró una de su mejores versiones y se sintió más cómodo, derramó una gran oportunidad de recuperarle al no satisfacer los 3 millones de euros que el Granada impuso como cláusula de compra. Al cumplir el plazo, los rojiblancos dejaron de escuchar noticias. Aunque Orellana sentía una inicial nostalgia por Vigo, donde estuvo a gusto y dejó muchos amigos, enseguida comprendió un hecho que conlleva el profesionalismo: el equipo que le paga es el Granada y uno de sus principales detractores, Fabri González, ya no estaba en el club. Anquela mostró desde el primer día querencia hacia el chileno y el técnico se encuentra en plena faena para que se sienta parte indispensable de su engranaje. Las fricciones con el entorno también se han ido depurando. Orellana fue presentado como cualquier otro jugador y de alguna manera cerro una herida absurda con los medios de comunicación locales.

Es obvio que al Celta le sigue interesando el jugador. Que presentará ofertas y que le tentará para que se declare en rebeldía. Pero Orellana no parece partícipe de estas actitudes. Se le ha asegurado que gozará de un peso dentro del grupo, algo vital si quiere retornar a su Selección. Curiosamente ha restablecido una gran amistad con Siqueira, el otro futbolista que ha sido objeto de seducción. Es uno más de la plantilla.

Aunque el bombardeo gallego va a seguir, parece improbable que Orellana se aleje de Los Cármenes. Solo una oferta mareante podría torcer este camino. Hoy por hoy prima el interés deportivo y, en esas circunstancias, Orellana es crucial para el fútbol rojiblanco. En Vigo le echarán de menos, le tirarán la red pero los dirigentes del Granada no van a permitir que le atrapen, salvo que vengan con quintales de oro.