El día del juicio inicial

5 dardos para el Granada CF – Sevilla FC

* Muy pocos estadios de Primera conservan la atmósfera de Los Cármenes, para bien y para mal. Tanta lejanía de la élite provoca que el aficionado local palpe la categoría como un premio extraordinario, por lo que se sugestiona a una fiesta quincenal, donde hay que desgañitarse en el ánimo, cantar a coro el himno folclórico y entregarse para amedrentar al rival o a un mal árbitro. Es un ambiente de los de antes, más familiar que turístico, sin tanta butaca al descubierto como en otras ciudades, donde la costumbre de estar en esta Liga provoca ausencias significativas en la grada. Pero este fervor tiene un lado negativo. El público paga y bien por su plaza. La tendencia alcista habitúa a que el Granada suela ganar en su casa. Por tanto, se asimila fatal el dominio de un adversario, no digamos la derrota. Es ahí donde la madurez del grueso de la hinchada se hace básica. Saber que el paciente triunfa y que un empujón en el peor momento puede ayudar a los jugadores a recuperarse. Evitar los juicios severos, enterrar prejuicios y no tomarla con el primero que haya metido la pata.

* En el fondo, lo que se busca entre los seguidores es orgullo por su equipo. El resultado influye, pero sobre todo la actitud. Lo normal es que cualquiera acepte que un contrario poderoso pueda hacer que el Granada doble la rodilla. Lo que no se tolera es que se venda barata la piel. Más que de trivotes, de tridentes y demás ‘palabros’ futboleros, el deseo que cala es de ver un conjunto osado, que no suicida, entregado, que no vehemente.

* Anquela se presenta ante los suyos, con el salvoconducto de que la derrota ante el Rayo tal vez se analice de otra manera tras vez a los de Paco Jémez doblegar al Betis de Mel. En el fondo, pese a algunas críticas a su alineación, sabe que en parte logró lo que buscaba en el segundo acto: un equipo mejor conectado y con capacidad de generar ocasiones. ¿Qué falló? Más que lo colectivo, lo individual. Hubo jugadores importantes por debajo del nivel que se les espera. Futbolistas que no suelen tener dos días aciagos seguidos.

* Repetir con Lucena como barrendero o retrasar a Iriney a esa zona y abrir un costado con Torje o Jaime Romero. Es la gran duda táctica, lo cual no cambia lo verdaderamente apremiante. Que Orellana, Arabi y Floro acaben de conjuntarse. Si este trío funciona en ataque, nos olvidaremos pronto si hay uno, dos o tres mediocentros.

* Atentos al Sevilla, uno de esos equipos que no ha perdido a ninguno de sus titulares con respecto al pasado curso, que ha reafirmado la confianza en su entrenador y que ya goleó al Granada en Los Cármenes en la segunda vuelta del curso pasado. No conviene infravalorar para nada al contrincante. Ahora bien, como bien sabe el aficionado antiguo, las desigualdades deportivas tienden a equilibrarse si el entorno es propicio. Hoy Granada coge de nuevo la voz y debe gritar bien alto que quiere quedarse en Primera una temporada más. El trabajo empieza ya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *