Altura de miras

5 dardos para el Granada – Zaragoza

*El partido tenía su morbo previo. Habían sido dos adversarios en franca liza por la permanencia la temporada pasada. Sus presidentes se habían retado en el juzgado, acusándose de fraude en la competición, aunque nunca llegó a producirse el cara a cara, el esclarecimiento. Pero aquella rivalidad reciente con el Zaragoza, engordada en la secuencia extradeportiva, no es noticia ni para un breve ya. De hecho, hasta parece haber una reconciliación de directivas. Se demuestra con un gesto solidario que provocará un efecto tremendo: nadie vinculado al Granada se aposentará en el palco de honor durante el partido de hoy. Tampoco maños, ni gente afín. El club abandona el balcón de privilegio para denunciar una de las cláusulas que se arrastran del viejo al nuevo convenio de explotación del estadio, que sigue sin firma. La empresa municipal que gestiona controla el protocolo los días de encuentro y se quiere dejar el hueco exclusivo solo para sus reservas de butacas. Parece impensable que los acólitos y beneficiados por Gegsa se vayan a exponer a semejante señalamiento. Por tanto, irán a otros lugares o simplemente se quedarán en casa. Habrá un vacío desolador en la zona noble. Será el emblema de la ruptura absoluta. Lo que desvía el foco del césped a tribuna, como en los viejos tiempos de miseria, cuando se hablaba más de dirigentes que de los dirigidos, los jugadores.

*Llueve sobre Granada. Mal día para ir a un partido. Fatal meteorología para salir a la calle. Menos si es para protestar. La masa social del club es considerable, pero hace tiempo que sus movilizaciones se relacionan más con la alegría que con la reivindicación. Por la mañana veremos la capacidad para aglutinar fidelidades del equipo por encima de los designios consistoriales. Si en la plaza del Carmen se presentan las caras que ya estaban en Tercera o si la nueva ola de simpatizantes también se ha impregnado del llamado espíritu ‘filipino’. Tal vez haya que esperar a la tarde, al encuentro en sí, cuando ya que se va al fútbol entonces se ejerza el reproche colectivo a la falta de flexibilidad en la negociación por parte de los munícipes. Esa es la versión que defiende la entidad deportiva. En el otro lado, hablan de chantaje.

*El hooliganismo ideológico contamina este debate sobremanera. La vehemencia se ha desatado. Falta mucha luz. Desde la concejalía de Deportes se advierte de que iluminarán pronto algunas sombras de esta historia. Trasladarán su enfoque, los números. Satisfarán la demanda de transparencia. Falta hace. La opacidad de Gegsa en muchos aspectos ha despertado sospechas innecesarias. Es hora de detallar todo lo que ha puesto el Ayuntamiento, todo lo que pone. Con documentos, pruebas. También, lo que aporta el Granada y lo que está dispuesto a acarrear. Antonios Granados tendrá una prueba difícil de asumir: convencer de que es necesario que se queden con cuestiones como el protocolo y plazas de aparcamiento. Intentar justificar que el casero siga entrando a la casa cuando le apetece. Si no, el órdago: que entregue las llaves sin cargas.

*Hablemos de lo deportivo, aunque solo sea un poco, pues el partido es muy importante. Contrario parejo, oportunidad fetén para sumar una tercera victoria que dé tranquilidad al conjunto en la tabla. Jaime Romero con clara aspiración de ser titular. Orellana, libre en la pradera, donde más le gusta. Torje en la diestra El motivado El-Arabi dispuesto a cambiar las flautas del reproche por las trompetas de la gloria. Esperemos que el público, que imaginamos caliente, insidioso contra el alcalde y adláteres, recuerde que sus futbolistas necesitan que sintonicen con el juego, no solo con esta chusca trama que ronda desde hace tiempo y que se ha apoderado de la actualidad en las últimas horas.

*Lo más sorprendente del día de ayer es un detalle del comunicado del club donde se anuncia el abandono del palco. El Zaragoza respalda la medida, en un gesto de fraternidad con los rojiblancos. Si la cúpula de Agapito ha sido capaz de aparcar los desagravios proferidos por Pina en su día, uno puede llegar a creer que hasta el presidente del Granada y el alcalde se vuelvan a abrazar en concordia para firmar la paz. Desgraciadamente, que este conflicto se cierre pronto, sin fisuras ni daños colaterales, parece harto complicado. Más aún, puede que el contragolpe municipal eleve la tensión a niveles insoportables. Torres Hurtado no olvida aquella reunión en su despacho donde Pina se pasó con una subordinada, ni la fanfarria chabacana del balcón. Es persona, pero en esto tiene que ser primero alcalde. Lidia con un mandatario con cierta soberbia y algún comportamiento reprobable, pero también con el mejor gestor que haya pasado por el timón del equipo en casi cuatro décadas, un experto en fútbol que ha hecho de la ruina absoluta un negocio viable. Solo por eso merece atención, porque lo que representa no es una empresa al uso de un distante accionista italiano. Es el corazón de muchos granadinos, su desvelo y pasión. Un haz de prosperidad económica para su alrededor, un galvanizador turístico, una vía de felicidad. Esto debe de tenerlo en cuenta, aunque a la postre beneficie al que le cae tan mal. Altura de miras para no chocarse de bruces.