La maniobra del domador

5 dardos para el Granada – Athletic Club

*Lo que es la vida. El día 27 de este mes recién estrenado hará un año de una de las victorias de mayor prestigio de la historia del Granada. El sonado triunfo fue conquistado en San Mamés. El tanto que derrotó al Athletic Club lo convirtió Íñigo López de cabeza, al que algún parroquiano le buscó la ascendencia vasca, pues decían que tiene algún abuelo de allí, pese a que nació en La Rioja. 12 meses después el portador habitual del brazalete de capitán sobre el campo, uno de los titulares más indiscutibles de la nómina rojiblanca, superviviente de la plantilla del ascenso, se queda fuera de la convocatoria por decisión técnica, según el club, en la visita del propietario de la ‘Catedral’ a Los Cármenes. Un giro brusco de los acontecimientos en los esquemas de Anquela, quien lo tenía entre sus protegidos por su pasado en el Alcorcón, decidido a hacer cambios profundos en la alineación al parecer. En busca de un revulsivo. Del todo o la nada. Bien sabe el jienense que eliminar a varios habituales podría invertir la dinámica depresiva. Pero también sabe que si los cambios no resultan, la nerviosa grada mirará, desesperada, al que comanda el vestuario. Y no se estarán callados.

 

*Volvamos a la hemeroteca, porque aquel éxito ante los pupilos de Bielsa se asentó en una tremenda fortaleza defensiva, representada sobre todo por Diakhaté, que firmó un partido sublime. No en vano, se le llegó a elegir en el once ideal de las ligas europeas en esa jornada. Su marcaje sobre Llorente fue impresionante. Ahora se postula para ser titular junto a Mainz. Serían dos de las sustituciones que se esperan. Ambos demostraron en Zaragoza que se puede confiar en ellos, pese a que su partido no fue redondo. También Benítez podría encontrar su hueco en la izquierda. A partir de ahí estarían los de siempre, aunque surgen dudas arriba y en el centro.

 

*La planificación de fichajes indica que la idea de las altas instancias del club era que se jugara con dos puntas. El teoría debían ser Floro Flores y El-Arabi. Pero la química no ha brotado entre ambos y eso está afectando sobremanera al ataque. Aquí tiene un duro dilema Anquela. Cómo encajarlos en la vanguardia. Con quién arroparlos también. Torje, Orellana, incluso Ighalo. Habrá que ver si también hay algún señalado en este flanco. El chileno no ha logrado ser aún el que deslumbró en Vigo.

 

*Anquela no ha conseguido cimentar una idea de juego clara, que cualquiera sepa interpretar desde la observación. Eso no ocurre solo por negligencia propia, sino porque no ha encontrado la sintonía esperada en sus hombres. Para jugar a lo que quiere el técnico, los delanteros tienen que ser más solidarios en la presión y en la zona ancha debe surgir la creatividad. Por ello, parece muy posible que Brahimi vuelva a aparecer por esa parcela medular, junto a Iriney, y que Mikel Rico sea también sacrificado. Salvo que espere una motivación extra del vasco ante un rival especial, el equipo que lleva en el corazón.

 

*Tras aquel 1-0 en San Mamés, Fabri fue venerado por el fantástico trabajo defensivo de su equipo. Un par de meses después, estaba en la calle. A Abel Resino se le reverencia ahora por su modelo atrevido en el Granada, aunque su figura se ha sacralizado sobre todo por sus primeros partidos al frente y por sus generosas intenciones. Cuando Yebda y Fran Rico cayeron lesionados y Martins entró en la irregularidad, el equipo retornó a una realidad pacata, lo que contribuyó a que hasta el último minuto de la última jornada se jugaran la supervivencia en Primera. Abel no era un preparador minucioso entre semana, sino un gestor de egos. Llegó, habló con los pesos pesados y los convenció para darles libertad en el terreno y mirar para otro lado si el martes no querían ejercitarse. Eso vale para unos meses, pero no es garantía en el tiempo porque brotan los celos. Anquela ha querido ser justo, pretende un estilo atrevido, con garra, pero sus pupilos no responden hasta ahora. Agotado, decide probar con los que no contaban. Una maniobra forzada, de riesgo, con cosas que ganar pero mucho también que perder. Si tampoco hay respuesta se quedará deslegitimado de puertas para adentro y señalado por el entorno. Anquela, trabajador inagotable, gran tipo, está en el ojo del huracán. Si doma a los ‘leones’ con la segunda unidad, ganará tiempo. Si fracasa, empezará la tétrica marcha atrás que, tristemente, persigue a los entrenadores.