Lo natural o lo pasado

5 dardos para el Real Valladolid – Granada CF

*El Granada se dispone a ponerse en manos de Orellana ante la ausencia de Brahimi. Orellana, un tipo singular. Jugador espléndido en Segunda división, donde ha conseguido dos ascensos seguidos. Talento para la zona de influencia cuando sopla el viento a favor. Nunca le fueron tan bien las cosas en el Granada como cuando el equipo se perfiló con credenciales hacia la fase de ascenso. Fue entonces cuando se soltó en lo deportivo. De la misma manera, en el Celta empezó con altibajos, hasta que los gallegos cogieron rumbo hacia el salto de categoría. Entonces se integró y no solo sumó, sino que se hizo figura. La grada le entendió mejor, le abrazó. Él quería quedarse allí, pero el Celta no tenía dinero suficiente para pagar su cláusula. Le pidieron que se rebelara ante Pina, pero no se atrevió. Tal vez se resignó. O le convencieron los elogios de Anquela. O le satisfizo la promesa de cobrar más en breve. Solo lo sabe él. El hombre llamado a dar los pases claves en el partido de Valladolid.

*Orellana empezó con enorme fuerza en pretemporada. Si algo no se dudaba es que él sería el director de orquesta rojiblanco. Pero arrancó la Liga y retornó la versión ‘Guadiana’. Se podía pensar que necesitaba tiempo para adaptarse. Algo que no ha requerido Brahimi. Tampoco Benítez, que venía de parado. Ambos le han desplazado del equipo, hasta ahora. Entre tanto, una regresión continua. La grada le vuelve a mirar regular. Esa que le aplaudió sin merecerlo el día que se pitó despiadadamente a El-Arabi, precisamente ante el Celta. Ahora también le soplan a él. Quizás le venga bien. Comprobado que cuando el entorno le acaricia el lomo él no responde con juego, tal vez que le aticen por todos los frentes le acabe motivando el sentimiento de acallar bocas. Es una suerte de masoquismo, parece. Reclama el cariño del mundo pero cuando lo tiene, no funciona. Si le dan cera, parece reaccionar. Calidad tiene, es indudable. Pero en Primera no ha enseñado nada aún. Poco en el Xerez, hace tres cursos, y raquítico por ahora en el Granada. Está a tiempo de cambiarlo.

*La otra fórmula es una vuelta al pasado. Dupla arriba, con Floro y El-Arabi. No suena conveniente. Ni suman juntos hasta ahora tampoco ni con el Valladolid resulta productivo descargar tanta artillería arriba, pues los pucelanos son densos y creativos en el centro del campo. Pero Floro tendrá minutos. Entonces veremos si quiere firmar capítulos dorados o si solo está ya para el epílogo. Siendo el único que tiene el instinto del rematador clásico, sería una pena que se acabara diluyendo con una marcha precipitada.

*El doble pivote está a punto de alterarse. Iriney está con cuatro amarillas. Mikel Rico lleva dos semanas que no sabe qué es entrenar con continuidad para evitar que se agraven sus problemas físicos. Yebda no ha entrado en la lista por muy poco. Pronto será competencia. Es necesario. Zona sin muchas alternativas. No como la delantera, donde cede Ighalo, aún en pretemporada, y entra Machís, erigido como ese talento en ciernes al que obstaculizan la progresión. Eso o Anquela no se equivoca al dejarlo sin minutos.

*Estas dos semanas son importantes para la temporada. Valladolid y Espanyol pelean por lo mismo que el Granada, y ambos duelos los afronta sin Brahimi, su elemento indispensable. Si los rojiblancos sobreviven con holgura, adquirirán un refuerzo moral enorme. Si se patina con reiteración, Anquela estaría en la cuerda floja. Si Orellana y Floro Flores quieren abrirse hueco y obtener un respaldo a la altura de su ego, es hora de que irrumpan en el campo y derritan las críticas.