La tecla de Orellana

5 dardos para el CA Osasuna – Granada CF

* Orellana tiene una tecla escondida que si se acciona, se obtiene de él un jugador asombroso. No es fácil encontrarla y a veces él contribuye a mantenerla oculta. Anquela pensaba que mediante el halago público y el cariño en los entrenamientos obtendría la versión que explotaron Bielsa con Chile y Herrera en el Celta. Pero Orellana reacciona solo a los estímulos del juego. Cuando se siente el epicentro, enciende un sistema dinámico, que aglutina el pase filtrado, el regate efectivo y el disparo certero. Pero nada hemos visto de ese Orellana en esta segunda etapa como rojiblanco.

* En Segunda, con Fabri, bajo un modelo conservador, circuló en la irregularidad hasta que el entrenador le colocó en el centro y sus compañeros se desmarcaban con rapidez a su alrededor. Pero en este Granada de Anquela se topó con una planificación con querencia hacia los dos puntas y una vacante en el costado zurdo. Una plaza donde lució en Vigo pero que se le antojaba distinta ahora. Más exigido por la competición y parco de fútbol el centro del campo, Orellana pasó las primeras jornadas corriendo por todos lados, sin dar pases a derechas. Derrochando energía. Llegó Brahimi a gran nivel y sí logró desplazar a uno de los delanteros. Orellana seguía exiliado en la izquierda, sufriendo como el que más un fútbol de escaso dominio. Volvió Benítez y se quedó sin billete.

*Tuvo una reválida en Valladolid. No estaba Brahimi. Lo de los dos puntas ya se había descartado. Era un lugar perfecto para campar como mediapunta. Hizo una primera parte más que decente. Pero un error defensivo al reanudar costó un gol al Granada y Anquela decidió cortar por su lado. Era el único que reclamó el balón, que quiso llevar la iniciativa. Pero el entrenador prefirió conservar la supuesta seguridad de los mediocentros.

*Ahora, tras declarar en privado que se quiere marchar, a directivos y a aficionados, Orellana vuelve a una lista de convocados donde Brahimi se ausenta de nuevo. Una oportunidad de ocupar el enganche otra vez. De desmontar prejuicios en un campo de pirañas. Ojo, lo de Pamplona será tenso en lo ambiental, pero el campo mide como en todos sitios y el césped estará perfecto. Nada impide jugar, salvo la presión intensa que caracteriza al Osasuna. Hace ya un tiempo, cuando estaba en Segunda con el Granada, le tocó actuar en Ponferrada en un campo anegado. Se salió. Parecía no notar los charcos. Se le cruzó el cable al final del partido, increpó al árbitro y le expulsaron. Así es Orellana, capaz de lo mejor y lo peor. Un mago con detractores.

*Circunstancia curiosa en este partido antes de Navidad, el último del año. Si ocho jugadores del bloque del ascenso fueron titulares ante la Real, pudiera ser que fueran nueve al incorporarse Orellana. El parón puede acumular buenas noticias si se gana, aunando la pronta recuperación de Fran Rico y la inminencia de los fichajes. Pero si se pierde el drama puede estar servido. El equipo podría sufrir una mella en la clasificación. Anquela se comerá unas uvas amargas, sobre todo si no encuentra la tecla. La de Orellana. La que transforma al chileno en un repartidor de caramelos.

1 Comentario

  1. Este de Orellana es un claro caso de ACTITUD y no de aptitud, está claro que el jugador tiene calidad, igual que Floro tenía y tendrá calidad, pero si no ponen de su parte al final son dos estorbos, dos jugadores que en vez de sumar restan, porque el resto del equipo al verles así de indolentes y con los brazos caídos . . .
    A Orellana yo le he visto un par de detalles en varias fases del juego de poco compromiso con este equipo, ignoro si es que está pensando en su Celta de su alma, o en la llamada de otro equipo, pero lo que está claro es que si él quisiera no estarían el bueno de Rico e Iriney apagando fuegos en el centro del campo y buscando apoyos que nunca encuentran . . . .

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