“Yo quiero venir al Granada”

La influencia de los simuladores de fútbol en los jóvenes y el recuerdo indeleble de un Granada atrayente en los 70 en el imaginario de los mayores contribuyen a que parte de la masa social otorguen al club una capacidad de atracción de jugadores que no tiene, como si todo se redujera a la inversión económica o la mera pertenencia a Primera división. Para parte del entorno, recordad los últimos 40 años fuera de la élite es un retraso. Gesto conformista. Pero tener presente de donde se viene no solo evita cometer los mismos errores en el pasado, sino pasar por el filo de la humildad cualquier tentativa de creerse superior a los demás rivales. Solo el Málaga conoce un camino tan impresionante para retornar a la cúspide, pero ya lleva tiempo asentado con los mejores tras su refundación y desde la llegada del jeque cambio su perfil de supervivencia por el de aspirante a puestos de Liga de Campeones. Entre los rasos, el Granada no solo es uno más. Es el que menos brillantez reciente tiene, fuera de la estampida emprendida desde que llegó la actual gestión al mando.

Esto bloque infinidad de negociaciones con jugadores que buscan contratos largos en conjuntos que intuyen con más posibilidad de seguir en Primera, estructuras más tradicionales, incluso cobrando menos llegado al caso. Esto no quiere decir que el Granada vaya con una millonada a las operaciones y le digan que no. En la entidad cuidan en qué invierten, aunque puedan equivocarse. Pero a igualdad de esfuerzos se están desgraciadamente acostumbrando a que el tentado opte por otro destino.

Por eso el reciente caso de Recio, unido al de Nolito, más el de Aranda, deberían de conformar una alegría para la hinchada. Son jugadores diferentes pero que lo han dicho claro, por unos u otros motivos. “Yo quiero venir al Granada”. Esta declaración fundamental es a veces más importante que si el delantero ha marcado más o menos goles la campaña pasada o si al diamante se le observa más fulgor. Recio sabe lo que es pelear por la permanencia en Primera y tenía claro dónde quería recalar. Aranda asoma con la misma intención. El agente de Nolito ha posicionado en esa rampa a su chico. Esto dará muchas vueltas, pero al final siempre es mejor esa predisposición que la que ha mostrado Colunga, al que le atrae más Valladolid que Granada según el presidente del Getafe, Ángel Torres, que había anunciado un acuerdo con Pina.

1 Comentario

  1. Por supuesto, es muy importante la predisposición, porque si alguien viene no teniéndolo claro o no queriendo, al primer revés todo empieza a venirse abajo, y este año tenemos el claro ejemplo de Orellana, que se está demostrando que no quería volver. Muy bueno por otra parte lo que indicas en la primera frase, el FIFA está haciendo creer a jóvenes y no tan jóvenes que fichar es solo poner una cifra y ya está. Y los antiguos no recuerdan que salvo aquellas dos o tres temporadas muy buenas, el resto fue siempre lo mismo, y que se recurría a fichar sudamericanos de dudosa calidad y procedencia (el famoso Eschecopar fue uno de los fiascos más sonados, junto a Cabral y otros). Pero eran otros tiempos. Hoy día, y más con la crisis económica que vivimos, el fichar como dices es muy difícil. Conseguir jugadores que quieran venir es también complicado, por la falta de historial en los últimos años del club y, no lo olvidemos, de instalaciones y comodidades para el jugador, por mucho que queramos arreglarlo todo diciendo que Granada es ideal para vivir (depende de la persona). Por tanto, hay que echar el resto por esos que sí quieren venir, y olvidar a Colunga, que como Vieira el año pasado, prefiere otros destinos.

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