Llegó, entrenó y… ¿jugó?

5 dardos para el Granada – Rayo

* El apresurado ingreso de Carlos Aranda en la convocatoria del Granada para el partido ante el Rayo, tras cerrarse su fichaje el mismo viernes y entrar en la lista sin ni siquiera haberse visto con sus nuevos compañeros, me recuerda a una vieja historia personal, relacionada con un querido amigo que se ganó un apodo singular. Paco Gregorio, conocido periodista deportivo almeriense, fue compañero de facultad y con él vivimos una divertida anécdota. Como siempre he sido muy malo jugando al fútbol me las he ingeniado para ser organizador de equipos, de manera que aseguraba mi presencia y algunos minutos en el campo. Me encargué de montar el equipo de fútbol sala de mi promoción de Periodismo, en Málaga. El día que fuimos a jugar nuestro primer partido en competición interna, apareció Paco Gregorio con un chándal ceñido, sin ni siquiera haber participado en varios amistosos internos donde seleccionamos a los mejores. Paco quería jugar pero en principio no iba a ser de la partida. Se puso a participar en el rondo y enseguida tumbamos cualquier argumento convencional. Aquel chaval era un crack, no nos podíamos permitir el lujo de esquinarlo, y ese se convirtió en su seudónimo desde entonces. Lo sacamos a la pista y arrasó. Así es un poco lo de Aranda. Sin más delanteros que Ighalo, con el joven Pedro agasajado pero orillado por el momento, hace falta tener arsenal en el banquillo y con el malagueño, cuyo fichaje ha sido un parto, hay credenciales de ello. Otra cosa es que triunfe. Eso está por ver. El club ha apoquinado y redobla su apuesta.

* Es curioso que el Granada haya fichado dos malagueños en lo que llevamos de mercado invernal. Ambos están llamados a ser titulares, aunque el que lo será seguro es Recio. A Anquela le puede haber venido hasta bien la baja por amarillas de Iriney. Recio estuvo tan aseado en Getafe que estaba llamado, sin demora, a ser uno de los elegidos. La sanción al brasileño le abre el camino limpio, sin necesidad de sacricarle. A él o a Mikel Rico, que aguanta el tirón por ahora. Pero no es la única novedad que asuma en la formación.

* El mal partido de Diakhaté abunda en el probable retorno de Íñigo López tras cumplir ciclo de tarjetas, pero puede que haya otra variación en la zona izquierda, huérfana sin Benítez, a la que aspiran hasta tres futbolistas. Tras el fiasco de Angulo en la última cita, Jaime Romero y puede que Orellana, pese a las tentativas llegadas de Vigo, se postulan para encajarse en ese costado zurdo. Ojo, porque tampoco sería extraño que Torje cayera del esquema y Orellana se ajustara a la derecha, como hizo en la segunda parte en el Coliseum. Y es que, pese a todo, Anquela todavía tiene fe de sacar frutos del chileno. Este ya dijo que quería marcharse, pero es inteligente y no desprecia la opción de quedarse. Si lo hacer, querrá contar con minutos.

* Pero para que Orellana luzca hay que funcionar en la fase ofensiva como se hizo en Getafe. Esto es, ampliando las secuencias de circulación, despertando del letargo a Brahimi, potenciando la salida limpia por la zona central gracias a Recio. Cuanto más jugadores de toque reúna a Anquela, más fácil será hacer un fútbol diferente, dominador, sin complejos. Algo así como hace el Rayo, el próximo rival. Eso con respecta al ataque, porque en defensa no podrán permitirse las grietas que pudieron costar un disgusto en el 2-2. Ahora bien, ha sido de los pocos encuentros en los que el Granada ha ido por detrás y hasta el final imprimió la sensación de ser peligroso en el área contraria, aunque no certero.

* Aranda ha venido a paliar en parte este mal. Llegó este viernes, entrenó solo y sin brusquedades y este sábado afilará las botas como uno más, mientras se hace con los nombres, aprende automatismos y se queda con su posición en las acciones de estrategia. Un aprendizaje exprés que los buenos jugadores, sobre todo los atacantes, suelen adquirir sin dilación. Como mi amigo Paco. Un ‘crack’ de mi profesión y del fútbol. Nos hizo ganar mucho. Comprobaremos si Aranda supone la misma agitación para Los Cármenes.