La otra permanencia

De mi experiencia en la entrevista con Quique Pina en GranadaCFTV saco una conclusión: veo al presidente rojiblanco más centrado que nunca en este proyecto. A los inversores que él representa. Aunque siga defendiendo la idoneidad de tener un equipo satélite donde concentrar cedidos a los que formar y revalorizar, Pina parece no tener más clubes en la mira por el momento y promueve otras medidas que constatan su arraigo al equipo que dirige. La promesa de su continuidad o la de bajar los abonos gracias a que el curso que viene habrá mayores ingresos por televisión afianzan la tranquilidad institucional a medio plazo. La intención de levantar una ciudad deportiva con sus propios medios, siempre que el Ayuntamiento de la capital facilite un emplazamiento en el termino municipal de la capital, es una prueba inequívoca de que los actuales jerarcas piensan en un Granada a años vista.

Pina detalló negociaciones y expuso su óptica sobre muchos frentes que le atañen durante la comparecencia en la televisión del club. Defendió con detalles y pruebas muchas medidas que han sido cuestionadas por sectores críticos. Un periodista no tiene que escuchar al dictado a nadie, pero mientras nadie desmonte con pruebas algo, habrá que creer en coherencia que el discurso del presidente es verosímil y no se le pueden encontrar demasiadas aristas. Si surgen tendrán que contarse. Las opiniones sin argumentar tan solo generan un mal de fondo, que llevado al extremo anima a tensiones repugnantes.
En el fondo, hay personas que juzgan bajo el viejo cliché del Club de Fútbol, cuando la entidad es ahora más SAD que nunca. Duela o no, el Granada ya no es de la generalidad que contempla el juego en Los Cármenes. Aquellas viejas asambleas ya no son vinculantes. Hay un consejo de administración. Si Pina estuviera cometiendo cualquier tipo de fraude en sus operaciones solo tendría dos posibilidades de engaño. Al fisco, al que ocultaría dinero que no declararía, y a los dueños, que son en abrumadora mayoría sus jefes directos. Nunca al abonado, que paga por su asiento solamente, de los que solo una minoría tiene poder representativo en el accionariado. Por cierto, algunos de ellos se sindicaron para asistir a la última reunión, tuvieron una semana para cotejar los datos y no vieron tacha alguna. En la actualidad, la dirección no tiene ningún deber de transparencia hacia la masa social. Sí ante los registros contables estipulados por ley y ante la Liga. Sería saludable, eso sí, y conveniente. En su debe queda una prometida reunión informativa para todos aquellos que quieran asistir. Ayudaría bastante para desprender de miedos arcaicos a parte del entorno.
El salto en los ingresos audiovisuales de la próxima temporada si se sobrevive en la categoría, unido al posible traspaso millonario de algunos jugadores aportarían un superávit presupuestario suculento para los que apostaron por esto cuando estaba en la UVI, al tiempo que permitiría reinvertir en otros futbolistas. Por ahora, el Granada ha conseguido retener a sus principales valores en propiedad, con la esperanza de resultados deportivos y un mejor traspaso a futuro. Esa tercera campaña que estaría por llegar compondría el desafío de dejar de ser una cenicienta como escuadra y desprenderse de complejos. La garantía de que la dirección persiste en el proyecto debe de ser positivo para el equipo. Que los que están detrás se dispongan a construir unas instalaciones evidencia que este no es un negocio provisional, sino un lugar donde radicar en el tiempo.

2 Comentarios

  1. Buen análisis de la entrevista. Hay que mantener la confianza en estos gestores. Sin adulaciones y con críticas cuando las merezcan, pero erradicando las insinuaciones infundadas, basadas en análisis obsoletos de la realidad futbolística realizados por pájaros de mal agüero.

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