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5 dardos para el Granada – FC Barcelona

* Con Lucas Alcaraz se produce una paradoja. Con él han cambiado muchas cosas y todas ellas se consolidan con el paso de las semanas. Estilo, alineación y hasta convocatorias se afianzan, pues el giro se refuerza con la racha victoriosa actual. Por transformarse, varían hasta las ruedas de prensa. Dice un magnífico colega periodista que al nuevo entrenador es difícil sacarle un titular de sus comparecencias, al contrario que con Anquela, que con su sinceridad campechana dejaba muchas perlas de las que gustan, sobre todo, a esos medios nacionales donde siempre se le trató con enorme cariño. Tal vez no fuera algo impostado y de verdad el jienense actuaba con franqueza cuando subrayaba las bondades del rival con su gracejo particular. El actual inquilino es diferente. Mide sus palabras y utiliza el altavoz para lanzar mensajes de aliento a su plantilla. Orilla los elogios al rival. Se dedica a estimular las virtudes de los suyos. Es un paso más determinante de lo que parece. Un parlamento meticuloso.

* José Mourinho, el amo de la escena, dice que el partido empieza a jugarse para el entrenador en ese careo con la prensa. Desde ahí se pueden tomar distintas actitudes: enojar al contrario con un ataque, señalar alguno error propio que conviene denunciar, erigirse como líder espiritual del grupo. Alcaraz se inclina por esta vía. Sabe perfectamente que los futbolistas devoran los comentarios que rodean a su entorno. Para amplificar el mensaje que ya da en la caseta, establece líneas claras. Analizar las virtudes propias y no obsesionarse con las del adversario. Puede que el granadino no deje sabrosos cortes para esas televisiones que solo acuden a la atención en las vísperas de partidos ante conjuntos poderosos, pero exhorta lo que le conviene para que sus hombres tengan la mente puesta donde deben.

* A partir de ahí, el Granada ahonda en su propuesta con independencia del contrincante, incluido el futuro campeón de Liga. El Barcelona está marcando una época sin desmadejarse con la salida del mentor Guardiola. La calidad persiste, las estrellas mantienen la motivación y hay jugadores que no dan tregua ni en las antesalas de eliminatorias de Liga de Campeones, como le sucede a los azulgrana esta misma semana. Puede que efectúen cambios, pero cualquier propuesta resultaría temible. He ahí donde entra en liza la consolidación del modelo defensivo rojiblanco. Ya no se trata de parar a rivales contragolpeadores y de velocidad, como el Madrid y en menor medida el Dépor. El Barça domina todas las suertes y alista al posiblemente mejor jugador de la Historia. Messi no tiene nunca vacaciones.

* La ausencia de Xavi elimina al ocasional goleador de los últimos duelos ante el Granada, con permiso del menudo astro argentino. Consuelo por ese dato y por lo que supone al juego. Tampoco está Villa. Sí Iniesta, Pedro, Alexis… Quizás es mejor, como Lucas, ni mencionar esa temible retahíla.

* Hay cierto ambiente eufórico y rebelde entre la hinchada. Tras la heroicidad de derrocar al Madrid, la afición anhela que se complete el festín. Sería fundamental que ante una derrota, incluso abultada, nadie sacara el cuchillo. Si hoy se puede afrontar este partido desde cierto optimismo es por el margen que se ha sacado con el descenso. No es una cita con la angustia, sino una oportunidad de levitar. Por eso, conviene tener grabado que hay mucho que ganar y no tanto que perder. El equipo ha demostrado fiabilidad y oficio, pero no está salvado. Sumar sería fantástico, pero cuidado con la sobreactuación, que el domingo siguiente hay un desplazamiento a Balaídos al que deberían de acudir indemnes. Tal vez con la cartilla de ‘matagigantes’ completa.

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