Condiciones

Los futbolistas son de naturaleza celosa acerca de su intimidad, pero cuando se les somete a una de esas entrevistas a corazón abierto en la que se les toca la fibra sensible acaban soltando alguna lágrima o desembuchando confidencias familiares. Suele ocurrir con sorprendente reiteración que alguno tenga un hermano del que certifican su superioridad técnica cuando eran pequeños, pero que por los avatares del destino no alcanzó el triunfo que se le prometía ante su destreza con el balón. Tenía condiciones, aseguran, pero no llegó. Tristemente este deporte está lleno de hombres a los que se les adivinan la virtudes propias para ser un as en el oficio, pero que no siempre explotan. Algunos ni siquiera tienen la oportunidad de medirse. Otros sí tienen su ocasión de ejercer la profesionalidad, pero se quedan a medio camino, bajo el cartel de eterna promesa.

A Diakhaté, por ejemplo, le ilustra un historial meritorio y se le observan destrezas que caracterizan a los defensas de empaque. El balón no le quema cuando lo recibe y lo golpea con elegancia, en perfil propio al de los mejores. Pero como en algunos movimientos de su carrera, como cuando se marchó a Ucrania, el error en el que incurre el senegalés es de elección. Cuando le toca jugar por dentro, lo hace por fuera. Cuando toca controlar, despeja. Toma decisiones que atolondran a su pareja en el campo, que no sabe bien a qué atenerse ante su aportación imprevisible. Esa heterodoxia le diferencia del resto de centrales del Granada en la salida, pero le resta en la comparativa más disciplinada. A Diakhaté se le recuerda un gran día, en Bilbao, y demasiados salpicados de pifias. Algunos señalan a Íñigo últimamente por su mal despeje ante el Mallorca, pero si repasan el resto de actuaciones no se encadenan tantos fallos atrás como le intentan acusar.

Hay más futbolistas con condiciones magníficas que tardan en despegar. Pasa con Brahimi, cuya magia con el balón en los pies es subrayada pero que necesita mejorar en la interpretación del juego, para saber qué toca en cada momento. Si conserva la humildad para solventar estas deficiencias, acabará siendo un futbolista imponente e indiscutible. Un trasiego que tiene asimilado otro miembro de la plantilla cuya capacidad no tiene techo tampoco. La madurez de Dani Benítez, exhibida en los pocos partidos de esta temporada en los que ha estado disponible, redunda en que sus extraordinarias condiciones de base imperen en el terreno. Velocidad, desborde, disparo y un carácter que, bien enfocado, le convierte en líder, al que no han frenado los laterales, sino las lesiones.

El Granada necesita a sus mejores jugadores, a los que tienen condiciones excelsas, al servicio colectivo, sin arrebatos de lengua larga, con independencia de los malos tragos personales, que también deprimen. Solo así se consumara la salvación y nadie alegará aquello de que se apuntaban alto, pero se quedaron en la cuneta.

 

 

8 Comentarios

  1. Diras que no, pero parece que te ha gustado la discusion de ayer.

    Estoy de acuerdo, Diakhate va mucho a su rollo, es mejor encajar goles como los del Levante, donde los centrales se coordinan para regalar un gol en lo que deberia de haber sido un simple despeje que una pifia de un jugador solo…

    Esta defensa no es la del año pasado ni de lejos, nos los han cambiado.

  2. Por una vez (y sin que deba servir de precedente) discrepo. Creo que Íñigo, valorando partido a partido, lleva un año cercano al suspenso si no en él. No quiero enrollarme porque es entrar en el debate de siempre: tal o cual es mejor que aquel otro. Pero decir que su “lista” de errores se limita a un solo partido me parece demasiado. No está bien, la cuestión es saber si alguien está mejor. ¡Saludos!

  3. Yo no he dicho que sea su único error. Es su único error grave en la etapa de Lucas, que es la que califica el nuevo técnico. No creo que haya grandes diferencias entre los centrales del equipo en cualquier caso. Cada cual tiene sus cualidades y defectos. Mainz está por encima del resto y luego todo muy parejo. No descarto que Íñigo puede perder su sitio si no mejora, pero la defensa es una línea que no se puede transformar ante cualquier contratiempo porque es una zona que requiere confianza. En Bilbao no estará Siqueira. Eso ya supondrá un cambio. Otro me parecería poco probable.

  4. Valoraba toda la temporada. Ciertamente, centrándonos solamente en la época de Lucas, así es. Creo que lo principal es darles confianza porque sabemos cuál es su potencial (demostrado anteriormente).

    Lo que no llego a comprender es como un Diakhaté sobresaliente en temporadas anteriores en su paso por Europa no es capaz de hacerse notar en nuestro Granada. Quizás sea igualmente cuestión de confianza/regularidad.

    Veamos en Bilbao cómo responde el équipo juegue quien juegue aunque, como bien dices, con el cambio obligado de Siqueira es poco probable que haya sorpresas. Un saludo.

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