Sacrilegio

La sonrisa de los sábados se le descompone al Granada, tras un día torvo de alivio ajeno, con raquíticos puntos de los perseguidores pero condecorados ante colosos, aquellos mastodontes afectados por el virus FIFA y la bacteria Champions, enfermedades internacionales que contagian desidia en lo doméstico. Los humildes no ganaron pero sumaron, las gradas se hincharon de esperanza y los entrenadores se alivian en el discurso de la inflexión, mientras esperan que en San Mamés zampe el felino para aplanar las cuentas y sembrar la incertidumbre hasta el final.

Tal vez esa placidez de afrontar la jornada sin enemigos a la chepa mitigara la competitividad rojiblanca, que sin presión se ha enrocado en tropezones sucesivos. Ahora sí se palpa la angustia y será su ocasión de exhibir si la cadena de derrotas tuvo mucho de accidente o si solo atestiguaba una necedad galopante. Las impresiones benignas chocaron con lo gélido de los marcadores. No hay pie al bandazo, a la excusa, a agigantar al contrario, a temer catedrales, leones o públicos enfervorecidos. Es el momento del pulso por la supervivencia, sin vacilación, ni colchones ni miradas atrás. Ya no quedan alegaciones que aportar.

Es un momento crucial. La oportunidad de abrir brecha por enésima vez o de embarrarse hasta el cuello. De imponerse ante la crisis porque ya no se puede subestimar a nadie. Todos los partidos en adelante los disputará el Granada ante equipos que están por encima en la clasificación. Como todos, nada a contracorriente, algo más cerca de la orilla, pero que sigue bastante lejos. Es el momento de que los nombres incorporados obren con diligencia, que la columna vertebral enseñe su espinazo con orgullo y que la delantera mastique el éxito. Que despidan San Mamés con un sacrilegio.

1 Comentario

  1. Si no somos capaces de aprovechar las facilidades que nos están brindando nuestros rivales directos quizás es que no nos merecemos estar en primera. Si analizamos los números del Granada podremos comprobar que en cualquier temporada, más o menos normal, a estas alturas sus números serían números de descenso,si no ocupamos actualmente uno de esos tres últimos lugares es porque este año el nivel de los equipos de abajo es más bajo y están fallando en exceso,pero el Granada no debería tentarle más a la suerte,ya que esos equipos de abajo, tarde o temprano, acabarán sumando de tres en tres.No es normal que después de haberse disputado 28 jornadas de liga un equipo siga manteniéndose fuera de los puestos de descenso, pese a haber ganado solamente tres partidos como local.Otro análisis que se podría hacer son los números de los dos inquilinos del banquillo granadinista esta temporada,si no vencemos esta jornada y comparamos los números de Anquela de la primera vuelta con los de Lucas Alcaraz en esta segunda,una vez que ambos ya han jugado ante el Atlhetic,creo que serían favorables a Anquela,un dato más que preocupante si tenemos en cuenta que fue destituido al demostrar quedarle aún grande entrenar en primera división y ser muy cuestionado por la afición desde el principio.Considero que se nos vuelve a presentar la enésima oportunidad de subirnos al tren de la victoria y de aumentar la distancia con los más directos perseguidos y esta vez no deberíamos dejarlo escapar,pues puede que no se nos vuelva a presentar más oportunidades de subirnos a un nuevo tren.El hecho de que nos enfrentemos mañana a un rival histórico de la máxima categoría del balompie español no significa de que no se nos presente una oportunidad inmmejorable de traernos para Granada los tres puntos ante un equipo cuyos problemas internos están afectando gravemente a su rendimiento deportivo,dicha circunstancia se debe aprovechar para acabar con esta preocupante dinámica negativa y que tanto nos tiene en vilo a la afición,de paso conseguiremos meter en el lío a un rival más al que podríamos dejar muy tocados anímicamente.

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