Saltar la banca

5 dardos para el Atlético de Madrid – Granada

* El entrenador es el único sujeto de estudio capaz de recibir un adjetivo y su contrario por parte del mismo calificador en cuestión de segundos, en virtud del marcador. Así, un técnico que repite con asiduidad su once titular se dice que es sabio por la muestra de confianza hacia sus pupilos. Pero si los resultados se resienten entonces es inmovilista, porque no tiene cintura para aprovechar otros factores. Si por el contrario opta por romper esa quietud para encontrar soluciones a la tendencia aciaga pero sin hallar la fórmula, en su lugar argumentan que da bandazos, que ha perdido la perspectiva y, llegado al caso, que la categoría le viene grande. Todo eso bulle en el entorno del Granada ante la contrarreloj de ocho etapas que le restan, tras el petardazo ante el Betis, con un cambio de sistema tachado de defensivo, pero que sin duda no lo fue a tener del nítido 1-5. Lucas buscó potenciar a Brahimi en su puesto natural y aprovechar la baza sentimental de Iriney, entre otras cosas. Todo se estropeó y la semana le ha servido para cavilar una verdadera renovación. El Manzanares les espera como el Rubicón a Julio César.

* Cambio de portero, tres defensas diferentes con respecto a la última cita, siendo solo uno por la forzada ausencia de Siqueira por sanción. Un mediocentro menos, Iriney, para atrasar como en San Mamés a Brahimi y recuperar la pareja ofensiva Ighalo – Aranda, con el malagueño recién estrenado como goleador. Una alineación revolucionaria, con una zaga nunca utilizada y los mejores elementos ofensivos a priori. Un notable experimento que mete sus raíces en una cita controvertida. Vuelven muchos de los hombres que estaban en el campo el día que Anquela fue destituido. Solo que hay un giro. Mientras que el jienense terminó su ciclo con un ‘trivote’, Alcaraz arriesga otra vez con solo un mediocentro recuperador, Mikel Rico (que encima tiene llegada) y todo el repertorio de vanguardia, salvo Buonanotte, que hasta ahora está más tiempo en el césped que de pie, y El-Arabi, que hasta ahora va más a pie que corriendo.

* Lucas se juega mucho. Una imagen bochornosa podría precipitar una decisión fulminante que parece improbable a día de hoy, pues la directiva ha intensificado su muestra de confianza en esta semana, con la presencia incluida de Gino Pozzo, que ha venido a pacificar y respaldar a Pina, cuyo discurso ante el vestuario ha sido optimista y nítido. En estos momentos la unidad es fundamental. Algunos tendrán la ocasión de hablar en el campo. Que demuestren su valía y no tendrán que ir derramando lágrimas por las esquinas ni ante los periodistas para atarse a una plaza en el campo.

* El Atlético de Madrid es un equipo corajudo y visceral, con demoledor talento arriba pero con menos cordura en su centro del campo con la baja de Arda Turan. Eso sí, Simeone tiene un diamante llamado Oliver Torres que si actúa puede dejar a alguno patidifuso. El Granada tiene un principio serio que mantener. Máxima seguridad atrás, eliminar los espacios de aprovechamiento para los locales, que se enreden y se les puede contestar con velocidad. Así tendrán esperanza de que el Calderón sea el lugar donde germine el ánimo para afrontar el último repecho sin la tristeza actual.

* El sol sonríe en la reválida de aquellos que fueron fulminados en la etapa del nuevo entrenador. Roberto ha callado y esperado su momento. Diakhaté se desahogó en Francia pero ha enjugado su pena. Se les mira con lupa, como a todos. El Depor duerme por encima y el Zaragoza espera rascar algo ante un Barcelona si sus dos mejores futbolistas. Una jornada que se presenta tenebrosa pero que todavía puede cambiarse saltando la banca en un estadio inaccesible.

1 Comentario

  1. Sobre entrenadores se escribe y dice mucho, yo creo que un entrenador es bueno si opta por la mejor solución en cada momento para alcanzar resultados óptimos. Esa mejor opción es a veces mantener un once y otras cambiar lo necesario del mismo para mejorar sus prestaciones. Efectivamente, no hay contradicción en que un entrenador se equivoque manteniendo un once e igualmente pueda hacerlo cambiándolo. Es justo eso, el saber elegir, el manejar adecuadamente las situaciones, el tener un amplio repertorio de conocimientos, experiencias y dotes psicológicas lo que marca la diferencia entre los buenos y los malos. Un buen entrenador no desaprovecha oportunidades ante equipos de menor nivel para verse abocado a jugársela ante los de mayor.

    Lo de que hoy juegue Roberto es una concesión al desesperado aficionado, suena también a decisión a la desesperada, y en cualquier caso un regalo envenenado para el gallego. Si es decisión del entrenador, me suena más a un “quemémoslo en la plaza pública” para acallar a las masas que a pura convicción. Suerte para Roberto, la va a necesitar.

    No sé lo que va a pasar, me temo algo no muy bueno, pero me agarro a un clavo ardiendo. El Atlético siempre fue un club ciclotímico, combinaba la mejor de las actuaciones con la pifia más inoportuna e inesperada, en especial coincidiendo con fastos y celebraciones. Lo escribo en pasado porque si algo ha cambiado Simeone es esa actitud, imponiendo intensidad y regularidad. No obstante tengo fe en que hoy pase algo, quiero creer que hoy va a pasar algo, necesitamos desesperadamente que pase algo, en especial cuando vemos con estupor como empieza el mercadeo de resultados por la parte baja. Lendoiro no se duerme y éste ha empezado a “trabajar” muy pronto, nada que sorprende porque todo el mundo sabe que el descenso del Deportivo es equivalente a su desaparición. ¿Dejará en bisoño aprendiz al bueno de Agapito?

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