Pina y la primavera

Se acabó el frío, guardamos el jersey y Quique Pina sale al sol primaveral sin sufrir la típica astenia. Se ha convertido una cita acostumbrada que el mandatario del Granada ejerza un parlamento que sirve de barómetro a la situación del club. Pero sin duda la reciente rueda de prensa ha sido la más sosegada que se recuerda, aun con la delicada situación deportiva que afronta el equipo. La estabilidad económica y la paz social con el Ayuntamiento hacen de la institución un remanso de quietud, donde solo se está pendiente del verde, donde sí suceden cosas preocupantes.

Cada comparecencia de Pina se toma como un giro del timón, donde el presidente desvela cuál es el mensaje que su gente transmite. Ya no hay batallas que librar en los despachos, ni debates sobre el precio de los abonos. En estos momentos todo gravita en torno a los muchachos que comanda Lucas Alcaraz, quienes han quemado una importante baza psicológica con la concentración marbellí para excavar en pos de la catársis. Una bala que tanto el entrenador como sus jefes esperan no haber desperdiciado. Porque el retiro no ha tenido otra motivación que la limpieza mental y el rescate de los principios competitivos, con los que encarar las dos próximas citas ante rivales con la permanencia virtualmente atada con más garantía.

El presidente pidió un esfuerzo a la afición, consciente de que los hechos la tienen achicharrada. Pide el aplazamiento de las diatribas y la apuesta conjunta por los que juegan, para intentar que cuando falte la aptitud al menos siempre haya actitud. De la grada se da mucho, de más, pero Pina les pide un somero ejercicio de paciencia cuando surjan las ganas de imprecar. Salga quien salga, ocurra lo que ocurra durante el partido, se hace crucial conservar el optimismo y asumir los momentos de sufrimiento. Sería muy triste que un club saneado y en tregua con su Ayuntamiento se aboque ahora a un fracaso deportivo, cuando ha logrado subsanar lo que no funcionaba durante años. Cada uno, desde su asiento, tiene un poder magnífico que aún desconoce. Transmítanlo. Es la manera de tener un verano tranquilo.