Sabor añejo

5 dardos para el Valencia – Granada.

* El fútbol a distancia no gozaba de las comodidades actuales a comienzo de los 90 pero tenía un sabor especial. Hoy uno puede ver los 10 partidos de la jornada seguidos por televisión, a costa de horarios cuestionables para el hincha que aparece por el campo. Antes no. Te ponían uno el sábado las autonómicas y luego estaba el del Plus los domingos, que nos obligaba a la mayoría a ir al bar. Lo demás había que escucharlo solo, pero no carecía de pasión. Ahora, las fórmulas deportivas se cargan de bromas baratas y opiniones poco autorizadas, pero antes estaban enfocadas sobre todo a narraciones simultáneas que encadenaban cantos de goles durante toda la tarde. Era la locura del transistor, la compañía de los muchachos que, como yo, tratábamos en los intervalos secos de estudiar. Esta esencia se ha perdido por la intensa comercialización, que separa encuentros aunque sean intrascendentes. Pero en las dos últimas jornadas volvemos a lo de antes. A lo que gusta a quienes adoran la radio. Si cabe, con mayor intensidad porque todos arrancan a la misma hora. Te pierdes cosas pero se gana en una mágica incertidumbre.

* El Granada es uno de esos equipos cuyos hombres de banquillo llevarán auriculares. Sus intereses se dirimen directamente en Mestalla, pero indirectamente en tres canchas más. La probabilidad le sonríe, pero el fútbol es confuso y hasta el peor escenario pudiera acaecer. Logra la machada de derrotar a un equipo que quiere oír la música de la Liga de Campeones suena a quimera, pero también lo parecía puntuar en Anoeta. El problema es que el jugador rojiblanco más en forma, Brahimi, se queda fuera por lesión.

* Es complicado discernir hacia dónde girará Alcaraz sus piezas. Con Brahimi, se presumía una vuelta a la mediapunta, con Torje apareciendo seguramente por la derecha. Ahora se abren opciones. Desde la irrupción de un segundo punta, con la pugna entre Aranda y un Ighalo que aún arrastra molestias, o la baza de incluir a Buonanotte, bien por la derecha o enganchando. El técnico divide los partidos en varias fases de intensidad. Veremos cómo lo quiere arrancar.

* Ha sido una semana atípica, pues el equipo todavía no tiene el objetivo atado pero del club solo emanan noticias sobre el futuro. La espita la abrió precipitadamente Nyom, exteriorizando un malestar en el proceso de renovación que generó ruido y concluyó con el jugador llamando a Pina para bajar decibelios y consensuar las condiciones. La continuidad de Mainz apaciguó este fuego. La de Roberto dotó de tranquilidad al portero. El encauzamiento del pago por Brahimi, solidifica la apuesta del próximo curso, pero orilla el tema más importante: el equipo no está salvado. Ojalá estas rúbricas de la tranquilidad aporten confianza en el campo.

* Espera una tarde de aúpa, aunque con la consciencia de que el Granada afrontará su duelo con red, pues le quedaría una hipotética bala en la última jornada, en casa, ante el Getafe. Pero el sueño de la expedición es que todo acabe a las 21,45 horas. Que sea con un triunfo de prestigio o una derrota dulce, aliviada desde el Villamarín, La Rosaleda o el Sadar. Da igual quien eche el cable. Lo importante es que los agitadores de las ondas puedan entonar, alto y claro, que el Granada sigue en Primera división.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *