El-Arabi busca la consagración

Artículo publicado en IDEAL el lunes 19 de agosto

Yacine Brahimi se aproximó a Lucas Alcaraz con gesto serio en aquel sábado con entrenamiento de recuperación, tras la disputa, el día de antes, del trofeo que presentó a la plantilla ante los aficionados en Los Cármenes. El francoargelino le comunicó una trágica noticia que justificaba la ausencia en la sesión de uno de sus amigos en el vestuario. «Míster, se ha muerto la hermana de El-Arabi», le informó sin mayor detalle. Alcaraz se dirigió a Juan Carlos Cordero al terminar el trabajo, pues en teoría el jugador tenía que viajar con la selección marroquí en los siguientes días para disputar un partido amistoso con Burkina Faso.
Desde ese momento, el técnico se fue impregnando de la discreción con la que este chico de carácter apocado afrontó este serio golpe de la vida. «Si por él hubiera sido, prácticamente no se habría enterado nadie de la noticia», aporta el entrenador. El futbolista no acudió a la concentración de su combinado y apenas se supo algo de él hasta el entreno del pasado viernes, penúltimo antes de acudir a Pamplona, donde estaba llamado en principio a ser titular ante la ausencia de Riki.
«Está preparado»
«Me sorprendieron sus ganas durante el trabajo», desvela Alcaraz, que volvió a dirigirse a Brahimi, quien más trata con el ‘nueve’ rojiblanco, para que sondeara su estado de ánimo tras su regreso. «Está preparado para jugar», le aportó sin dudas. Una sensación que el propio Alcaraz confirmó en la víspera del desplazamiento hacia tierras navarras. «Le pedí tanto a los que hablan su idioma como a los capitanes que estuvieran muy encima de él durante el viaje, aunque hasta a mí, que aposté por él durante el curso pasado, me sorprendió su rendimiento», reconoce.
Su retraída forma de ser le ha impedido la sintonía con cierto sector del público acostumbrado a los delanteros de aparente casta y muy gesticulantes. No hay nada impostado en los ademanes de El-Arabi, que no busca estimular a la grada con muecas dramáticas ni esfuerzos improductivos. Esa frialdad, cuando no estaba en forma, generó desavenencias entre la hinchada, que ya le analizaba con lupa por ser el fichaje más caro de la historia del club, rondando los cinco millones de euros, en una operación en la que intervino, según descubrió tiempo después el propio presidente, uno de esos fondos de inversión que ahora proliferan en el fútbol.
Su apariencia recia y algún kilo de más al llegar a Granada combinaron mal con sus prestaciones y recrudecieron la hostilidad hacia un delantero que rellenaba al principio su expediente con goles en ocasiones anecdóticos por llegar en partidos que acabaron con derrota.
El-Arabi, según comentan en el propio vestuario, no es tanto un tipo indolente como más bien un muchacho algo infantil y despistado, con bastante dificultad para expresarse en español, lo que obliga a que reciba algunas charlas técnicas y exposiciones en vídeo por separado. Respetuoso ante la jerarquía y muy educado según comentó en su día el propio Alcaraz, el granadino le rescató en los momentos cruciales de la campaña pasada, tras encadenar algunos partidos irregulares. Fue en aquel encuentro ante el Valladolid cuando empezó a reconquistar al abonado. Marcó un gol y fue una amenaza constante para la zaga pucelana, a pesar de que su tanto solo sirvió para empatar. El-Arabi se consolidó como titular y terminó el curso como máximo goleador rojiblanco, con ocho dianas.
Este verano se presentó tras las vacaciones visiblemente con menos peso y aunque le costó entrar en juego con constancia, sí se convirtió en el mejor realizador de la pretemporada, aunque inflara sus guarismos desde el punto de penalti. Pero del lamento por la pérdida de su familiar ha hecho fuerza, para ser el principal azote ofensivo del Granada en El Sadar. Aprovechó la inesperada baja por sanción del flamante ariete aterrizado en junio. Riki acumulaba cinco amarillas de su etapa en el Deportivo que le invalidaban para esta primera jornada. Su compañero subsanó el entuerto y ahora, tras ese papel estelar, oposita para continuar con todas las garantías, ante el enorme desafío que les aguarda el próximo lunes frente al Madrid en Los Cármenes.
Rápido en las incursiones que protagonizó frente al Osasuna, dominador de los espacios, colosal por arriba, anotó un gol de oportunista ante una zaga bastante descoordinada y estuvo a punto de redondear la faena en la segunda mitad, en una maniobra tras pase de Benítez que desbarató el gran portero Andrés Fernández con una mano salvadora que repelió el tiro.
Llegó escuchando música y fue de los primeros en bajar del autobús. Se marchó discreto, evitando hacer declaraciones, aún de duelo por lo ocurrido. El fútbol le devolvió por unos minutos la sonrisa.
Quizás este pueda ser el año de su consagración en la escuadra, donde los menos receptivos acaten la inversión hecha por él para vestirlo de rojiblanco. Pero para que eso germine necesitará de la comprensión general. La de sus compañeros y entrenador la tiene. También la de parte de la afición. Le queda hacerse un hueco en los corazones de los más remisos.

2 Comentarios

  1. Tengo el feeling de que El Arabi va a ser el jugador revelación de este año en la Liga BBVA… Espero que sea así!!

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