El Granada apura pero sin rematar (Granada 0 – Real Madrid 1)

Crónica publicada en IDEAL

La compostura vale de poco cuando aparece una raja pronto, que acaba lamentándose todo el partido, obligando a tirar del remolque. Quería el Granada desesperar al Madrid con una organización estricta y solidaria, pero una pifia forzando el fuera de juego fue castigada sin desvelo por Benzema, con solo diez minutos transcurridos. Podía haberse convertido en la apertura de un recital goleador, depuesto el candado local. Pero los rojiblancos se resistieron a la debacle, aunque sus golpes fueran bastante mansos, lentos de reflejos. Pudo conseguir equilibrar El-Arabi en el primer tiempo, en una actuación espesa que le pasó por encima, sin pólvora, relevado al descanso. La transición trajo menos orden, una marcha mejor, más llegadas. Roberto sacó brillo a los guantes cuando debió y Brahimi intentó agilizar una vanguardia que no encontró la manera de doblegar a Diego López, de nuevo titular en detrimento de Casillas, para seguir incendiando el debate nacional. Los locales se abocaron a la hazaña y remitieron a un Madrid que se fue acobardando, con cambios conservadores y pérdidas de tiempo. El árbitro Estrada Fernández no se hizo con las riendas de un partido que se polemizó en el último tramo, con un penalti claro escamoteado sobre Buonanotte. Un trabajo convencional le sirvió al Madrid para llevarse los puntos, con una herida tempranera que terminó siendo decisiva para los de Lucas Alcaraz.

Mucha conjetura había en la portería blanca pero en realidad el cambio de aires significativo estuvo en el centro del campo, donde apareció Modric como mediocentro de salida, oxigenado por Isco. Apuesta creativa de Ancelotti, con Ozil por dentro, más Cristiano y Di María abriendo el campo, espoleado el argentino por la sombra de Bale. Tanta determinación en las internadas pilló fuera de compás a un Granada que sufre a la espalda de su zaga, menos por el flanco de Nyom, cuya motivación se dispara cuando atisba a un crack mundial. Devoró el francés a Cristiano en la mayoría de duelos, con un impresionante despliegue de estudiada agresividad. Pero Di María no tuvo la misma vigilancia y, tras un primer error de Benzema en un servicio al arrancar, brotó la ocasión que perturbó el marcador. Centró el ‘Fideo’ hacia el desmarque de Ronaldo, cuya cesión atrás habilitó al delantero francés, bien necesitado de estos premios para reponerse de la presión a la que está sometido, permanentemente, el que lleva el ‘nueve’ en el Madrid.
No aflojaron los visitantes, tentados a agrandar la brecha, observando cómo su posible víctima se desangraba. Un bombeo de Ozil concluyó en la red, pero la jugada se censuró porque nació de una falta botada con el balón rodando. Empezó a reponerse el Granada cuando se iluminó Brahimi, al que le va alimentando la ambición cada balón que se posa en sus pies. Desde el exilio de la derecha, que con frecuencia le deja tuerto, provee las mejores gotas de fútbol.
A su impresionante capacidad para descubrir carreteras que los demás desconocen, va incorporando ese punto de intención en los pases, que buscan la efectividad, no el mero ornamento. Su galería de quiebros trastabilló la tensión rival, aunque la mejor oportunidad llegara rechazada.
Marra El-Arabi
Nyom devolvió un balón al sector de Diego López tras la caída de un córner y El-Arabi irrumpió sin ataduras ni marca. Su disparo, templado y nervioso, no derrocó al cancerbero gallego. Tras revolucionar en la visita al Sadar, quedó orillado por los acontecimientos. Sin el margen que le dieron los centrales del Osasuna, se acabó ahogando.
Brahimi se colgó entonces la responsabilidad de relanzar a los suyos, sin encontrar socios consistentes, salvo Piti, que aún está descifrando las nuevas exigencias del guion. Un jugador de enorme inventiva y carácter firme, que le otorgará la vitola de futuro líder, pero que está forjando sociedades aún. Pedían las circunstancias que el Granada buscara los recovecos en la retaguardia enemiga y las líneas se adelantaron a costa de regalar espacio en el cuarto trasero. Intentó Riki abordar el muro, pero Ramos y Pepe obstaculizaron sus operaciones. El orden táctico fue perdiendo vigencia en favor de las acometidas más descontroladas y alegres, lo que hizo pisotear ambas áreas con constancia. Si los locales se acercaban al volcán, respondía el Madrid con una internada supersónica, apurando a Roberto. Extendió sus brazos ante Isco y Cristiano Ronaldo, mientras sus colegas demandaron una posible mano de Arbeloa en el área en un tiro de Nyom, que no lo pareció.
No había vehemencia en los choques pero sí algunas faltas de criterio cuestionable por parte del colegiado, sumidos todos en un periodo final lleno de incertidumbre. Fran Rico fue llamado a filas para dinamizar el centro del campo, poco ágil todavía, en una media en la que Iturra se desbordó como apagafuegos. Un mal despeje de Diego López con los puños casi se transforma en el empate, pero marró Riki con el látigo, en su estreno con la elástica rojiblanca.
Dani Benítez, muy desgastado en un encuentro donde le faltó algo de ambición en las pugnas, fue sustituido por Buonanotte, quien buscó una parcela por dentro. Sin embargo, fue en una acometida desde la banda izquierda cuando pudo hallar la mejor fortuna. Estaba el Madrid pertrechándose, con Nacho por el ofensivo Marcelo y Casemiro por Ozil, para gestionar desde la tranquilidad la renta. Precisamente el brasileño cubría a Buonanotte, que le desafió con un giro hasta plantarse en el área. El ex del Sao Paulo trabó al menudo argentino en la carrera, pero Estrada Fernández se cruzó de brazos.
Ambiente viciado
Se vició el ambiente y eso alimentó el caos en el campo, con llegadas de unos y otros sin que los porteros lamentaran daños. Pudo Cristiano Ronaldo encontrar el tanto que le redimiera de aquel ‘autogol’ en febrero, pero Roberto no estaba por la labor de darle consuelo.
Pudo Mainz encauzar un remate, al igual que Riki en la prolongación, peinando mal. Tanto azogue metió miedo al Madrid, que acabó con dos laterales derechos. Diego López intentó perder el tiempo justo para escapar de Los Cármenes sin mayores percances. Estrada Fernández cerró el encuentro señalando el final con Nyom avanzando hacia la línea de fondo.
No ayudó su papel, aunque el principal problema del Granada estuviera en su falta de efectividad. Los rojiblancos no salen tocados en cualquier caso, exhibiendo que pueden sostener dos perfiles perfectamente compatibles. Uno más protector, el de la primera parte, para escenarios delicados, y otro de zafarrancho, con recursos variados, quizás sin el elenco cerrado.
La rémora estuvo en el jirón que le salió al traje nada más comenzar. Eso alteró todo lo demás y ante contrarios de este calibre, los fallos se pagan caro. Los rojiblancos mantuvieron la prudencia durante grandes fases del envite, hasta que alteraron su perfil. Sin caer en la temeridad, emana la sensación de que a poco que los que revolotean por la vanguardia encuentren un lenguaje común, pueden venir alegrías. Exigieron al Madrid, pero no lo supieron rematar.

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